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Palabras de Su Majestad el Rey al mundo de la cultura al entregar las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes

Madrid, 27.10.1986

E

sta cita anual, la entrega de las Medallas de Oro de Bellas Artes, resulta especialmente gratificante para todos: es un acto de justicia para quienes hoy reciben el merecido reconocimiento a su trabajo; es un acto de estímulo para todos aquellos que hacen de su vida una dedicación a las artes y a las letras, y lo es también para todo el pueblo español que ve en las obras de creación artística la mejor expresión de la sensibilidad colectiva.

Sois, en efecto, los creadores, los grandes intérpretes de nuestra comunidad. De ella extraéis el material para nuestra obra y a ella servís. Os ha correspondido a vosotros la muy noble misión de convertir en arte las aspiraciones de la sociedad y también sus angustias y frustraciones. Os ha tocado a vosotros el delicado trabajo de dar forma artística y literaria a lo que, en muchas ocasiones, aparece en la vida cotidiana, como disperso, caótico o incoherente. Habéis asumido la función de valorar fenómenos que para otros pasan inadvertidos, lo cual entraña un riesgo, una aventura intelectual. Por eso digo que este acto, estos premios son una confirmación de vuestro trabajo y una renovación de vuestro compromiso creador.

Pero la propia sociedad también se siente concernida hoy. Porque si nuestra obra tiene como destinataria a la sociedad, ésta, a su vez se reconoce en ella, al valorarla y disfrutarla.

La comunicación entre los artistas y el pueblo es uno de nuestros grandes objetivos, porque la fecundidad de una comunidad depende de ese diálogo entre los creadores y su pueblo.

Yo exhorto, por eso, a los españoles a que atiendan la voz de los artistas y os exhorto a vosotros a que escuchéis la voz del pueblo. Esta posibilidad de comunicación es uno de los grandes valores de la democracia: hacer posible en libertad las obras de creación y hacer posible que estas obras lleguen a todos y por todos puedan ser comprendidas y disfrutadas.

El mundo necesita que contribuyamos todos los pueblos a la paz y a la solidaridad y ninguna otra contribución puede ser más eficaz que la cultura, esto es, la compenetración profunda entre creadores y pueblo.

Mi enhorabuena más cordial a todos los que recibís las medallas, máxima distinción para las artes y las letras, en la esperanza de que la cultura española siga floreciendo como en los mejores momentos de nuestro grandioso pasado.

Se levanta la sesión.

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