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Palabras de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido al Presidente de Venezuela, Sr. Jaime Lusinchi

Palacio Real de Madrid, 06.06.1990

S

eñor Presidente, nos es muy grato poder expresaros de nuevo nuestra más cordial y afectuosa bienvenida a España en este vuestro segundo mandato presidencial.

Vuestra presencia entre nosotros actualiza y refuerza la amistad y la fraternidad que felizmente existen entre nuestros dos países y que mañana cristalizará en el importante Tratado que vais a firmar, fiel reflejo del mutuo deseo de potenciar al máximo nuestras relaciones.

Sabemos los esfuerzos que bajo vuestro mandato el gobierno de Venezuela está llevando a cabo para superar la crisis económica que el querido pueblo venezolano padece. Sabed que es nuestro mayor deseo que estos desvelos y sacrificios se vean coronados por el éxito.

España, en momentos en los que Europa atraviesa por cambios profundos, sigue haciendo valer ante la Comunidad Europea su firme y decidido compromiso con Iberoamérica. Porque nada de lo que ocurre en ese continente puede sernos ajeno, España desea colaborar, en la medida de sus posibilidades, en todo aquello que suponga un mejor porvenir para sus pueblos.

En ese futuro inmediato, emerge en nuestro horizonte esa fecha mágica de 1992, que debe de ser al mismo tiempo fin y principio de una nueva época. Ocasión propicia para hacer balance de nuestras relaciones y, al mismo tiempo, acicate para estrechar lazos cada vez más comprometidos y fructíferos.

Surge así el 92 como el anuncio de una esperanza para los pueblos de nuestra estirpe, como reto para afrontar los problemas que nos afectan; como cauce para dinamizar nuestras relaciones y conseguir que la voz de Iberoamérica ocupe el espacio internacional del que es acreedora.

En pos de estos nobles objetivos, parece hacerse necesario instrumentar sin demora una sólida y enriquecedora comunidad iberoamericana de naciones.

Estoy convencido, señor Presidente, de que seguiremos contando con vuestro decidido apoyo y el de vuestra nación para alcanzar esos mismos ideales democráticos e integradores siempre presentes en la obra de Simón Bolívar.

Os deseo una gratísima estancia en España e invito a todos los presentes a levantar su copa por vuestra ventura personal, la amistad entre nuestras naciones y la prosperidad y el bienestar del querido pueblo de Venezuela.

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