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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración de la Conferencia Empresarial "España en Europa"

Madrid, 30.01.1992

O

s expreso ante todo mi satisfacción al poder estar hoy aquí, en este acto inaugural de la Conferencia Empresarial que bajo el título «España en Europa» ha convocado la Confederación Española de Organizaciones Empresariales.

Es propósito de la Corona amparar y estimular todas las iniciativas económicas, sociales o culturales que sirvan para mejorar el desarrollo de España, y considero que esta Conferencia, que va a tratar las formas en que mejor pueden organizarse las empresas para competir en Europa, es sin duda una iniciativa meritoria y digna de todo apoyo.

Hace más de seis años, y con motivo del Primer Congreso Nacional de Empresarios, estuve también con vosotros.

En aquel momento os deseaba transmitir un mensaje nítido y urgente: era necesario acometer un gran proceso inversor y modernizador de las empresas españolas. Una verdadera apuesta por el futuro de España.

Afortunadamente, seis años después puedo decir con satisfacción que las empresas españolas no me han defraudado.

Pero ahora también nos enfrentamos a grandes retos internacionales, y singularmente, a la entrada en vigor del Mercado Unico Europeo, a partir del 1 de enero de 1993.

Hay que desarrollar a partir de ahora una política de convergencia económica con las naciones más desarrolladas y productivas de Europa, y esta es una tarea que no se podrá culminar sin el concurso y la colaboración de los empresarios españoles.

Durante estos días hablaréis largo y tendido de aquello que los empresarios necesitáis, en términos de política económica y social, para que vuestro trabajo sea fructífero, y me consta también que aprovecharéis la ocasión para hacer un análisis de vuestras propias carencias y limitaciones y de los mejores modos de superarlas.

La democracia es un difícil equilibrio entre intereses dispares, y no siempre pueden primar todos al mismo tiempo; pero es evidente que cualquier decisión política, legislativa o social ha de tener presente a las empresas para que en concordancia con otros sectores puedan laborar por la prosperidad de nuestro país.

Al agradeceros vuestra renovada apuesta por el futuro de España, os recuerdo también vuestra responsabilidad, acorde con el mayor protagonismo que os corresponde.

Queda inaugurada la Conferencia Empresarial 1992.

Se levanta la sesión.

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