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Palabras de Su Majestad el Rey a la comunidad académica al recibir la Medalla de la Universidad Carlos III

Madrid(Getafe), 17.05.1993

S

eñor Rector, señoras y señores doctores, agradezco a la Universidad Carlos III de Madrid la concesión de esta Medalla, que me permite estrechar la comunicación con esta institución y con los hombres y mujeres que la impulsan. Recuerdo la buena impresión que me produjeron sus instalaciones cuando la visité por primera vez en diciembre de 1991, con motivo del «Seminario sobre la Constitución», organizado por esta institución.

Hoy, al concluir este acto, vamos a inaugurar el conjunto de edificios que forman la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, el Polideportivo Ignacio Pinedo, y el resto de las instalaciones deportivas, con lo que quedan concluidas las primeras obras de adecuación del campus.

Es siempre una satisfacción constatar que una obra al servicio de la comunidad, puede ya cumplir la función que fue la razón de ser de su construcción. Esto es más evidente cuando se trata de una actividad tan relevante como es la educación, en este caso, la universitaria.

Por otra parte, es justo resaltar que un centro de calidad, que se esfuerza en formar cuidadosamente a los estudiantes de las distintas titulaciones, y que pretende realizar una investigación seria, se sitúa en una zona de la Comunidad de Madrid, la zona sur, hasta ahora desprovista de instituciones de este tipo. Creo que es un acto de justicia, que pondera las carencias y necesidades que existían y que las resuelve satisfactoriamente.Animo a sus profesores, a sus funcionarios y a sus trabajadores, para que persistan en su esfuerzo por realizar su trabajo, con la ilusión y con el entusiasmo que exige esta tarea.

Contribuir a la formación integral de los jóvenes que cursan una carrera universitaria supone una vocación, y una dedicación, que tienen un incentivo fundamentalmente moral. Por ello, la actividad que realizan tendrá siempre el apoyo más entusiasta de la Corona.Me gustaría también que los estudiantes comprendieran, responsablemente, el esfuerzo que los poderes públicos y los docentes realizan para orientarles y contribuir a su formación.Estos esfuerzos económicos y humanos que unos y otros hacen, deben ser reconocidos y correspondidos con su estudio y con su compromiso para obtener los mejores resultados posibles. La universidad es también una escuela de vida y de los grandes valores de libertad, de igualdad y de solidaridad, que nos encauzan hacia la felicidad y hacia el bien, y deben sacar el máximo provecho de esta oportunidad.

Finalmente, creo que la sociedad y sus empresarios, sus industriales y sus comerciantes, deben participar y cooperar al buen fin de la gran empresa universitaria, porque una buena universidad es una garantía para la calidad de los buenos profesionales que España necesita.Señor Rector, señoras y señores doctores, me considero un miembro más de esta casa y participo de sus esperanzas y de sus proyectos.

Agradezco a todos el afecto que esta Medalla representa y les deseo que continúen, para el bien de nuestro país y de sus ciudadanos, esta noble tarea en la que están comprometidos.

Muchas gracias.

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