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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración de la I Conferencia Tricontinental de Instituciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos

Santa Cruz de Tenerife(La Laguna), 07.11.1995

Q

uiero que mis primeras palabras sean de bienvenida a los participantes e invitados a esta Conferencia, a quienes deseo una grata estancia en España.       Con gran acierto habéis elegido como sede de vuestra reunión a estas islas, adelantadas de Europa y camino ininterrumpido y punto de encuentro con Africa y América.

Los derechos humanos, objeto principal de vuestras sesiones, son, desde su primera y solemne proclamación, el nervio de la vida en libertad y del progreso de los pueblos, y han vertebrado la historia y la política de Europa y América a lo largo de un proceso durante el cual han integrado los elementos económicos y sociales que son hoy parte ineludible de su contenido.

Corresponde a nuestro tiempo darles un alcance universal, término que aparece por primera vez en la Declaración de Derechos de las Naciones Unidas, hace ya cincuenta años. Vuestra conferencia se sitúa precisamente en esta dirección y expresa vuestro esfuerzo en favor de los derechos y libertades entendidas como un patrimonio común.

Esto significa que, aunque los derechos humanos se basan en la dignidad individual, se manifiestan fundamentalmente a través de la interdependencia de todos los elementos de la vida en comunidad, entre los que ocupan un lugar destacado la economía, los recursos naturales, la educación, la salud y la información.

Vuestra función se sitúa, por consiguiente, en el difícil espacio entre la escucha directa y atenta de las necesidades de la población y el estudio de las quejas de sus pueblos, con el rigor y la independencia de criterio que exige la supervisión de las administraciones públicas, y que contribuye a la mejora de su gestión.

Os esforzáis por el bien común y para que el poder ejecutivo sólo se guíe por los principios que se deducen del ejercicio de la razón jurídica, usando la auctoritas que vuestro prestigio os ha hecho ganar como único instrumento para el avance de vuestras comunidades.

Al contrastar los principios jurídicos con las necesidades sociales, para hacer efectivo el ejercicio de los derechos y libertades, promovéis un método de trabajo en el que tanto el Estado y el individuo como los sujetos públicos y privados deberán afrontar juntos el principal desafío del siglo XXI, que es un desarrollo sostenido que garantice la calidad de vida de todos los grupos humanos.

La reunión en Canarias de los Defensores del Pueblo de varios continentes y las asociaciones no gubernamentales de iniciativa social es un testimonio positivo de esta voluntad, y al colocar sus trabajos bajo el lema de solidaridad y desarrollo sienta las bases de una armonización de criterios y actuaciones que garantiza la eficacia de vuestra misión.

En efecto, sólo mediante la solidaridad pueden llegar a resolverse las grandes diferencias entre los países desarrollados y los que buscan su camino para situarse en condiciones adecuadas en el mundo del que todos formamos parte.

Para avanzar por este camino es ineludible que los gérmenes de conflicto visibles en la realidad de nuestro diario vivir den paso a mecanismos de concertación.

Sólo será posible conseguirlo desde el profundo y sincero convencimiento de la igualdad entre los hombres como punto de partida de un entendimiento mutuo respetuoso con las singularidades y problemas específicos de cada uno de los pueblos.

Os animo a perseverar en esta tarea con la convicción que nace de una visión desapasionada de la realidad internacional, y de la necesidad de la integración de todos sus miembros en un proyecto común, cada día más necesario, de paz y prosperidad para todos.

Estoy seguro de que vuestras respectivas experiencias os ayudarán a coordinar vuestros esfuerzos y a encontrar los medios más adecuados para llevar a buen término la importante tarea que os ha sido encomendada.

Queda inaugurada la Primera Conferencia Tricontinental de Instituciones de Defensa y Promoción de Derechos Humanos.

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