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Palabras de Su Majestad el Rey a la Diplomacia Española al Clausurar el Curso de la Escuela Diplomática

Madrid, 13.12.1994

U

n año más, visito la Escuela Diplomática para encontrarme con la nueva promoción de secretarios de Embajada.

La Reina y yo queremos felicitaros en este momento entrañable en el que, acompañados de vuestros familiares y amigos, iniciáis con paso firme vuestra carrera.La historia, más generosa con unas generaciones que con otras, os ofrece un momento especialmente favorable para vuestro futuro profesional.

Comenzáis vuestra andadura profesional ya en vísperas del comienzo del siglo xxi, cuando han desaparecido o se encuentran en alentadora perspectiva de desaparición, las grandes controversias ideológicas y políticas de las últimas décadas, que durante largos años ensombrecieron la esperanza de paz entre los Estados y de amistad y entendimiento entre los pueblos.

Existen razones para el optimismo, aunque es cierto que todavía son muchos los problemas graves que siguen pesando sobre la comunidad internacional. Pero no es utópico hablar hoy de un futuro en el que la diplomacia pueda concentrar sus esfuerzos en resolver las exigencias de la dignidad espiritual y material del hombre, sin verse obligada a prestar su atención acuciante a defender su existencia misma.

Hoy concluye el proceso de vuestra formación académica y práctica como funcionarios diplomáticos. Algunos considerarán que ha sido largo y sacrificado. Y, sin embargo, falta en él -y eso es lo que comenzáis en esta fecha- el aprendizaje de la compleja combinación de disciplina y sentido de la responsabilidad individual que sólo se adquiere con la experiencia y que iréis ganando con los años, a lo largo de vuestra vida profesional.

Tendréis en este proceso el mejor de los estímulos: el orgullo del servicio a España. A una España vieja en su historia y en sus tradiciones, pero joven en su enfoque dinámico y actualizado de sus relaciones internacionales y de su papel en el concierto de las naciones.Hoy, España está presente en puntos muy diversos del mundo, comprometida en operaciones de defensa de la paz, desarrollando ejemplarmente las misiones que le ha encomendado la comunidad internacional.

La Conferencia de Madrid quedará para siempre vinculada al comienzo del largo proceso de negociación que está acercando la paz al Oriente Medio. Nuestro país se prepara para asumir, durante la segunda mitad del próximo año 1995, la presidencia de la Unión Europea. Nuestra acción exterior se diversifica más cada día en actividades y foros internacionales de los que hemos estado tradicionalmente ausentes.

A este esfuerzo de todos, aporta la Escuela Diplomática cada año una nueva generación de hombres y mujeres capacitados en las modernas técnicas diplomáticas. Vuestra actuación se desarrollará en un mundo en acelerada transformación, pero en el que los valores esenciales que han dado su personalidad a nuestra patria, a lo largo de su rica andadura histórica, no han perdido su vigencia.

Estoy seguro de que sabréis estar a la altura de la confianza que depositamos en vosotros.Repito mi felicitación y hago votos para que sepáis servir a España y hacer realidad vuestras ilusiones en este día.

Queda clausurado el curso 1994 de la Escuela Diplomática.

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