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Palabras de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido al Presidente de la República de Namibia, Sr. Sam Nujoma

Palacio Real de Madrid, 10.07.1996

S

eñor Presidente,

Nos es muy grato a la Reina y a Mí darle la bienvenida a España en su calidad de Presidente de Namibia, país con el que España mantiene estrechos vínculos de amistad, que se remontan a la etapa anterior a su independencia.

No es ésta la primera vez que Vuestra Excelencia se encuentra entre nosotros. Su primera visita ya fue preludio de una amplia colaboración durante el proceso de la independencia, reflejado en la participación española en la UNTAG.

Entendimos nuestra aportación como una prueba de solidaridad para con Namibia y como un homenaje a la libertad del continente africano. UNTAG cumplió con su mandato y su presencia permitió el tránsito de un país en situación política disminuida a otra en la que se impuso el Estado de Derecho entre ciudadanos libres.

Mis compatriotas, Señor Presidente, asocian en su imaginación su país con su figura de dirigente prudente que, con gran valor personal y visión de futuro, llevó a Namibia a la consecución de la dignidad y de la libertad.

Y así, el día en que su país accedió a la independencia, España estuvo presente en Windhoek, a través del Ministro de Asuntos Exteriores, para compartir con el pueblo amigo de Namibia su alegría.

Señor Presidente,

Al encontrarse hoy entre nosotros, queremos manifestarle que la realidad nos ha dado la razón en lo bien fundado de nuestra decisión de apoyar a Namibia.

Tras la independencia, su pueblo, con Vuestra Excelencia a la cabeza, ha instaurado un régimen democrático, multipartidista y constitucional en donde existe la paz civil y donde se respetan los derechos humanos.

Vuestro programa de reconciliación nacional para superar las enemistades del pasado ha demostrado generosidad y sentido práctico, y hoy vuestro pueblo conoce la paz y la concordia, e inicia su andadura hacia el desarrollo económico y el bienestar de sus ciudadanos.

Tras el establecimiento de un sistema democrático en Mozambique, con la esperanzadora posibilidad de alcanzar la paz en Angola a través del cumplimiento de los Protocolos de Lusaka y con la consolidación de una Sudáfrica democrática y multirracial, esperamos que el África Austral reciba un nuevo impulso para convenirse en ejemplo para el continente africano y para tantas otras regiones que buscan el progreso en libertad.

En esta situación, de grandes esperanzas y riesgos a un tiempo, el papel de Namibia es de primera magnitud por sus potencialidades económicas y por su compromiso decidido hacia el establecimiento de un Estado democrático y de derecho, donde la convivencia sea posible entre todos los ciudadanos.

Señor Presidente,

Permítame que me refiera también a las relaciones bilaterales. En este campo, entendernos. que nuestros intereses comunes han encontrado sectores donde ir de la mano. La cooperación se ha iniciado recientemente en los campos de la agricultura, la navegación, la cultura, la educación y la investigación, y se suma a la que, a través de la Unión Europea, España ha venido realizando en Namibia.

Asimismo, las inversiones españolas, y muy especialmente las empresas pesqueras, han llevado a su país una tecnología avanzada aportando bienestar, creando puestos de trabajo y contribuyendo a que el nombre de Namibia sea más conocido en España, en el resto de Europa y en otros continentes donde se exportan sus productos.

Esperamos sinceramente, Señor Presidente, que esta segunda visita suya a nuestro país sirva, pues, para profundizar en lo ya realizado y para encontrar nuevas vías de cooperación que redunden en beneficio de ambos países.

Por todo lo anterior, Señor Presidente, permítame que levante mi copa por el éxito de su viaje, por la prosperidad del pueblo de Namibia y por la suya propia, la de su familia y la de la delegación que le acompaña.

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