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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Ernesto Zedillo Ponce de León

Palacio Real de Madrid, 25.01.1996

S

eñor Presidente,

Nuestra más cordial bienvenida en esta primera visita de Estado a España.

Os recibimos, junto a vuestra esposa, con el calor del recuerdo de las visitas que hemos hecho a vuestro país en las que siempre hemos podido gozar de la cariñosa acogida del pueblo mexicano. Su vitalidad, riqueza cultural y hospitalidad nos han hecho sentir la hermandad que existe entre México y España.

Una hermandad que ha tenido ocasión de volver a hacerse patente hace apenas unos meses cuando el Príncipe de Asturias os visitó y os expresó la simpatía, la solidaridad y el apoyo de España.

Los cimientos en que descansa la especial relación que nos une son muy sólidos. Además de hundir nuestras raíces en culturas milenarias y de haber recorrido juntos un largo trecho de la historia, hemos sabido hacer del profundo afecto y respeto mutuo una norma invariable de conducta en nuestro trato.

Compartimos también un sincero compromiso de solidaridad con las causas de la justicia y el progreso. España siente, además, hacia México un sincero reconocimiento por la generosidad con que a lo largo de la historia ha acogido a tantos españoles. Españoles que, por unas u otras razones, se vieron obligados a salir de España y encontraron en México la hospitalidad que les permitió hacer realidad sus legítimas aspiraciones de una vida mejor. Ellos ocupan un lugar de privilegio en nuestro aprecio por cuanto supieron corresponder a aquella generosidad contribuyendo con su esfuerzo a la construcción del México actual.

Desde este sentimiento de hermandad, España ha seguido y sigue con el mayor interés el proceso de modernización que México viene experimentando de forma acelerada en los últimos tiempos.

Cobra especial relevancia el esfuerzo que, desde el comienzo mismo de vuestro mandato, estáis haciendo, Señor Presidente, por adaptar las instituciones a las nuevas realidades de un mundo en permanente y acelerada evolución, interdependiente, abierto y plural. Vuestra determinación de seguir impulsando el proceso de modernización de México cuenta con todo el respeto, estímulo y reconocimiento de España.

Os apoyamos desde la certeza de que compartimos los mismos objetivos de bienestar y progreso para nuestros pueblos y desde la convicción de que sólo en un marco de libertad y de democracia pueden nuestros ciudadanos desarrollar plenamente sus capacidades y encontrar satisfacción a sus aspiraciones.

Reconocemos, Señor Presidente, la valentía, el rigor y la determinación con que habéis enfrentado la severa crisis que ha padecido México durante 1995. España tuvo plena confianza desde su inicio en que México iba a saber gestionar de forma adecuada, sin sucumbir a la tentación de cuestionar la validez de las políticas de saneamiento, apertura y diversificación que son el motor de la modernización mexicana. Los resultados que ya estamos viendo y las previsiones para el futuro inmediato avalan lo fundado de nuestra confianza.

Señor Presidente,

Durante los últimos años hemos asistido a un desarrollo sumamente satisfactorio de nuestras relaciones bilaterales. El Tratado General de Amistad y Cooperación de enero de 1990 marcó el inicio de una etapa de madurez en su desarrollo. Ello ha permitido el crecimiento del entramado de intereses comunes que sirve de sustento y fortalece la excelente sintonía que preside las relaciones entre nuestros dos países.

Reflejo de esa sintonía es la estrecha cooperación política que nos ha permitido realizar conjuntamente aportaciones significativas a los procesos de pacificación de Centroamérica, al respeto del Derecho Internacional y a la construcción de ese gran espacio de concertación política y cooperación que son las Conferencias Iberoamericanas, por sólo citar los ejemplos más sobresalientes.

Durante el último semestre, España ha impulsado la pronta definición de un nuevo marco convencional capaz de articular de cara al futuro los profundos beneficios mutuos que pueden extraerse de una más estrecha vinculación entre México y Europa. Tenga la seguridad, Señor Presidente, de que España seguirá contribuyendo a la consecución de ese objetivo.

Vuestra visita es una excelente oportunidad para trazar nuevos rumbos, fijar nuevas y ambiciosas metas en nuestras relaciones que -traducidas en acciones concretas de cooperación política, económica y cultural- deben aprovechar todo el potencial que encierran.

Señor Presidente,

No quiero concluir sin expresaros nuestro reconocimiento y gratitud por el empeño personal que ponéis en el fortalecimiento de las relaciones entre México y España. Bien sabéis que compartimos con toda ilusión dicho esfuerzo.

Os invito a levantar nuestras copas para brindar por vuestra ventura personal y la de vuestra distinguida esposa, por el desarrollo de las relaciones bilaterales entre México y España y por la paz y el progreso de todo el noble pueblo mexicano, por el que la Reina y Yo sentimos el mayor afecto.

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