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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias ante los Hispanistas Chinos en la Universidad de Estudios Extrajeros

China(Pekín), 06.11.2000

M

e llena de satisfacción encontrarme hoy aquí en la estimulante compañía de autoridades universitarias, hispanistas chinos y representantes del Cuerpo Diplomático Iberoamericano y Caribeño, en esta prestigiosa Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín, adelantada de la enseñanza de la Lengua Española en la República Popular de China.

Con alegría compruebo el notable vigor y profundo calado de nuestras relaciones académicas y culturales y el impulso que el español, como lengua de comunicación internacional, está cobrando en este milenario país. El pueblo chino comprende, con sensibilidad y acierto, la importancia de un idioma que es la lengua oficial en 23 países y que constituye el fundamento y savia de una cultura, la hispánica, de honda e ilustre tradición e ilimitadas perspectivas de futuro.

Hoy, el español es una de las grandes lenguas del mundo, ocupa el cuarto lugar después del inglés, chino e hindi, y el segundo como lengua de comunicación internacional.

Es también una lengua en constante expansión. La hablan 400 millones de personas, la estudian dos de cada tres universitarios en Estados Unidos, cerca de dos tercios de los alumnos franceses de enseñanza media, y la demanda es extraordinaria en muchos otros países, como Brasil, Japón y el Reino Unido.

Tiene ante sí la oportunidad, casi la inevitabilidad, de convertirse en uno de los vehículos más determinantes de comunicación en el siglo XXI. Un siglo que llega marcado por una nueva revolución, la de las telecomunicaciones, y por una globalización sin precedentes, con secuelas sociopolíticas y económicas de singular magnitud.

Los primeros hispanistas comenzaron a llegar a las Universidades en el siglo XIX. Desde entonces hasta hoy, no hay nación en la que los estudios sobre la lengua española y la cultura en español no estén presentes en sus centros de estudios superiores. Han formado a generaciones de alumnos y extendido el conocimiento del español por el mundo.

La cultura en español les debe tantas cosas que es difícil resumirlas, pero dos han sido vertebrales: su contribución decisiva a que el español sea una lengua de proyección y de prestigio internacional; y su valiosa colaboración al incorporar la vida cultural de España e Iberoamérica a las corrientes intelectuales de mayor hondura y calado de cada época. Por ello, me resulta especialmente grato y oportuno poder conocer y así agradecer a los hispanistas su tarea en aquellos países que tengo oportunidad de visitar.

Ahora los hispanistas tienen ante sí una nueva y apasionante aventura intelectual: mostrar la nueva cultura y la nueva proyección de España en el mundo.

En China, eminentes hispanistas han estudiado y dado a conocer, desde hace décadas, la obra de Miguel de Cervantes, de Francisco de Quevedo, de Jorge Luis Borges, de Gabriel García Márquez o de Camilo José Cela. A veces lo han hecho con los materiales escasos de que disponían, pero siempre con ejemplar esfuerzo y sacrificio. Y hoy debe rendírseles el homenaje que merecen por su inmensa generosidad hacia España e Iberoamérica.

Para nosotros es un honor singular que en este país de cultura milenaria haya prendido un interés creciente por nuestra lengua.

Correspondiendo a esta demanda, el Instituto Cervantes ha comenzado las conversaciones con prestigiosas instituciones académicas chinas, con el fin de establecer una serie de programas comunes que potencien y multipliquen los estudios de español y que faciliten la labor de los hispanistas.

El trabajo de todos ustedes es irremplazable, y merece todos los reconocimientos de cuantos hablan, escriben y hacen cine en español. Ninguna ocasión mejor que ésta, por consiguiente, para agradecerles a todos su contribución y devoción, tan amplias como desinteresadas, por difundir la enseñanza del español en este país-continente.

Mucho me agrada tener ocasión de corresponderles con estos libros, que les envía el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España, y la Agencia Española de Cooperación Internacional.

Contamos en este acto con la presencia del profesor Dong Yansheng, ilustre catedrático de la Facultad de Filología Hispánica de esta Universidad e inmejorable representante del prestigioso hispanismo chino, a quien Su Majestad el Rey ha concedido la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica, y que le ha sido impuesta hace unos instantes. Mi más cordial enhorabuena.

Termino mis palabras expresando, a él y a cuantos siguen su camino, mi aprecio por su esfuerzo, y reiterándoles el compromiso de España para acompañarles en su tarea.

Muchas gracias.

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