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Palabras de Su Majestad el Rey ante el Consejo Atlántico

Bélgica(Bruselas), 26.04.1996

A

lo largo de sus ya casi cincuenta años de existencia, la Alianza Atlántica ha contribuido a garantizar la paz en Europa. Con ello no solamente ha sido decisiva para preservar la integridad territorial, la independencia política y la seguridad de los Estados miembros cumpliendo así los objetivos del Tratado de Washington-, sino que también ha favorecido las transformaciones que ha experimentado nuestro continente en los últimos años.

Con la caída del Muro de Berlín, la Europa de la confrontación y de la guerra fría ha dado paso a un nuevo clima de cooperación del que participan todos los Estados europeos. Las imágenes de soldados rusos y polacos, o de húngaros y ucranianos, trabajando junto con los aliados por el mantenimiento de la paz en Bosnia Herzegovina, constituyen la prueba más palpable de la profundidad del cambio producido.

La Alianza ha sabido enfrentarse con decisión a esta nueva situación. El proceso de renovación iniciado a comienzos de los años noventa, que España siempre ha apoyado, traduce el firme propósito de adecuar las estructuras políticas y militares aijadas a los retos con los que hoy nos enfrentamos. Pero, al mismo tiempo, pone de manifiesto la voluntad de todos los aliados a preservar las esencias del Tratado de Washington y la Organización por él creada.

El vínculo trasatlántico constituye para España la primera de sus esencias que cualquier proceso de renovación debe reforzar. La "Nueva Agenda Transatlántica", adoptada en Madrid el pasado mes de diciembre, afirma que los vínculos que unen a nuestros pueblos son tan fuertes hoy como lo han sido en el último medio siglo. No sólo porque la seguridad de Europa continúa íntimamente unida a la de los países de América del Norte sino, sobre todo, porque las democracias europeas y norteamericanas comparten una misma herencia y civilización que hacen de la Alianza una verdadera comunidad de valores.

La necesaria adaptación de las estructuras de la Alianza es la lógica consecuencia de la asunción por ésta de nuevos tipos de misiones, de las demandas de ampliación hacia el Este y del deseo de los aliados de propiciar la consolidación de una auténtica Identidad Europea de Seguridad y Defensa.

Señor Presidente,

Sin descuidar su defensa colectiva, los países aliados han sabido aceptar la responsabilidad que les incumbía en la prevención y gestión de los conflictos que surgen en Europa.

La puesta en práctica del Plan de Paz para Bosnia-Herzegovina a través de la IFOR prueba sin lugar a dudas la inestimable función que la OTAN es capaz de desempeñar al aunar eficazmente los esfuerzos norteamericanos y europeos. A este respecto, quisiera desde aquí rendir una vez más un muy sentido homenaje a todos aquellos, mujeres y hombres, que, en el marco de UNPROFOR primero, y encuadrados después en la IFOR, han dedicado lo mejor de sus esfuerzos, a veces al muy alto precio de sus propias vidas, para lograr una paz duradera para la antigua Yugoslavia.

A los que han perecido en tan noble empeño, entre los que figuran muchos compatriotas, dedico mi más emocionado y respetuoso recuerdo.

En la solución de estos conflictos, en el logro de una mayor estabilidad y seguridad para todo el continente, España ha defendido que la Alianza debe seguir actuando de forma coordinada con todas las demás organizaciones con competencias en materia de seguridad. A través de un adecuado entramado de relaciones entre la Alianza, las Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, la Unión Europea, la Unión Europea Occidental y el Consejo de Europa, se logrará erigir un nuevo y sólido sistema de seguridad cooperativa en Europa.

Desde esta perspectiva, el apoyo de la Alianza al desarrollo de una Identidad Europea de Seguridad y Defensa representa, para España, el reconocimiento de que los europeos pueden y deben asumir una mayor responsabilidad en relación con su seguridad y defensa comunes. Supone también la constatación lógica de que el proceso de integración europea no está del todo completo en tanto no incluya también los aspectos de defensa.

Pero, como ha manifestado España, el desarrollo de esta Identidad Europea de Seguridad y Defensa debe hacerse de forma que el vínculo trasatlántico se vea también reforzado a través de esa mayor participación europea en la defensa colectiva. Al mismo tiempo, y para evitar innecesarias duplicaciones de recursos, mi país ha defendido que es importante que la Alianza ultime las disposiciones necesarias para poner en práctica el concepto de "Fuerzas separables pero no separadas".

La renovación de la Alianza no debe limitarse, sin embargo, a sus aspectos internos. Debemos ser capaces de contribuir a la seguridad y a la estabilidad de Europa en su conjunto apoyando con todas sus consecuencias los procesos de democratización de los países de Europa Central y Oriental. Por ello España apoya el proceso de ampliación de la Alianza que contribuirá a consolidar en esos países los valores supremos de la democracia, libertades individuales e imperio de la ley que defiende la Alianza.

Estoy convencido de que todos los aliados desean avanzar en este proceso de forma tal que se consigan los objetivos propuestos sin que se produzcan nuevas divisiones en Europa. Con el esfuerzo y dedicación de todos seremos capaces de alcanzar esa ambiciosa meta.

Señor Presidente,

Desde el desmembramiento de la Unión Soviética en 1991, ha sido constante el propósito de la Alianza de establecer una especial y sólida relación con Rusia, que responda a la gran importancia de dicho país y a su necesaria aportación a la seguridad europea, que contribuya a consolidar sus reformas políticas y económicas, y le ancle definitivamente en el marco europeo.

Entiendo que todos los aliados estamos acertadamente unidos en el propósito de conseguir una estrecha cooperación con Rusia y, en definitiva, la creación de un espacio común de seguridad en Europa. En éste, como en los demás retos que tenemos planteados, España contribuirá con todo su esfuerzo al logro de los mejores resultados posibles.

La Alianza debe también proyectar su estabilidad hacia el sur de nuestro continente. Desde su propia situación geográfica, a España le preocupan en especial los evidentes factores de inestabilidad potencial en determinados países de nuestra periferia meridional.

España está firmemente convencida de que la paz, la seguridad y la estabilidad de Europa están íntimamente vinculadas a la estabilidad de la región mediterránea en su conjunto y al establecimiento de unas sólidas y profundas relaciones de diálogo y cooperación entre todos los países ribereños.

Mi país siempre ha pensado que la Alianza, pieza esencial de la seguridad europea, tenía también que aportar su contribución a la consecución de este objetivo. De ahí la iniciativa que presentó a comienzos de 1994 y que mereció el apoyo de todos los aliados en la Cumbre de Bruselas.Estoy seguro de que el diálogo que entonces se inició con algunos de aquellos países supondrá un muy eficaz complemento de los esfuerzos promovidos por la Unión Europea a través de la Asociación Euromediterránea recientemente establecida en Barcelona.

Señor Presidente,

Desde que, hace ya diez años, el pueblo español expresara su voluntad de seguir formando parte de esta Organización, mi país ha venido contribuyendo leal y generosamente a las tareas políticas y defensivas de la Alianza. Los Acuerdos de Coordinación concluidos entre nuestras respectivas autoridades militares han proporcionado el marco adecuado para la contribución de España a la defensa común aijada. La presencia de Unidades navales españolas en el Adriático, la actuación de nuestros aviones de combate en el cielo de Bosnia, y la incansable labor de la brigada española encuadrada en la IFOR, evidencian la voluntad de España de contribuir, tan eficazmente como podamos, a las nuevas misiones de la Alianza.

Mr. Chairman,

Today the Alliance faces new and complex challenges. In order to meet them, Spain believes that we must reaffirm the permanent aspects of our relationship and proceed to adjust its instruments to the new realities. Only in this way it will be possible to use to the best advantage the opportunity offered by the historic transformation taking place in Europe to establish in our continent a new order of peace and progress, based on dialogue and cooperation among ah its peoples.

To this end, Mr. Secretary General, we trust in your clear Leadership and rely on the resolute will of ah the Ahiles, European and North American alike. Spain will also do everything within its power to keep the Alliance acting as an effective instrument for peace and prosperity.

Muchas gracias.

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