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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias al Gobierno y el pueblo canario al comienzo de su visita oficial

Santa Cruz de Tenerife, 30.11.1997

H

oy con este acto en la sede del Presidente del Gobierno Autónomo Canario en Santa Cruz de Tenerife inicio mi visita a todas las Islas Canarias. Una visita oficial, de sumo interés personal e institucional a la entrañable España atlántica, a la Comunidad Autónoma de Canarias, nuestra adelantada en el océano hacia las Américas que todos llevamos en el corazón.

Como bien saben no es la primera vez que vengo a estas islas, de las que guardo recuerdos muy entrañables. Pero ahora tengo la ocasión de encontrarme más directamente con todos vosotros que, de una u otra forma, representáis a todos los canarios en este acto y transmitiros mi agradecimiento por vuestra acogida y el afecto y apoyo que la Corona siempre os ha dispensado, y que personalmente os reitero.

Canarias vive un momento de transición hacia una nueva etapa de su historia, que quiere iniciar sin merma de sus propias virtudes y caracteres peculiares, sino asimilando y resolviendo con ellos los retos del tiempo venidero.

Sois una Comunidad joven. Vuestra pirámide de población no ha sufrido el envejecimiento prematuro que caracteriza el porvenir de los países más avanzados y aun de parte de nuestra patria.

Este es un dato enormemente positivo para vosotros. Porque al tiempo que podéis ir incorporando a vuestro quehacer colectivo el empuje de nuevas generaciones, éstas están cada día mejor preparadas para continuarlo y mejorar vuestras expectativas. Además, trabajáis con la ilusión de que vuestro esfuerzo tiene destinatarios y herederos, a quienes vais a transmitirlo y en quienes va a consolidarse y mejorarse.

Sois también una gente alegre de tierra abierta. La insularidad no ha sido para vosotros sinónimo de aislamiento. Al contrario, vuestra privilegiada situación os ha enriquecido con multitud de aportaciones humanas y culturales que han echado aquí nuevas y vigorosas ramas, como las del drago que sólo aquí puede admirarse.

Con la rotundidad del Teide asomando a lo lejos entre las nubes, que es una estampa clásica e impresionante en los relatos de los más ilustres viajeros y navegantes, habéis sabido siempre rechazar los intentos de invasiones y vencer las dificultades derivadas de la lejanía de la Península.

Siempre habéis sabido extraer del transcurso de  los siglos las fórmulas e instrumentos más adecuados para paliar los efectos de situaciones insalvables, como la fragmentación territorial o la carencia de materias primas.

Incluso os habéis esforzado en convertir vuestras dificultades en factores de bienestar y progreso mediante proyectos ambiciosos e innovadores.

La evolución de vuestro régimen económico y fiscal, la prosperidad de la industria turística y las realizaciones en aspectos singulares como la desalinización del agua o el aprovechamiento de las energías renovables, son otros tantos capítulos de la Historia que habéis escrito y que se basa a la vez en el diligente aprovechamiento de la realidad y en la ilusión de levantar el vuelo más allá de las limitaciones del presente.

El avance de la economía canaria hacia formas más modernas de explotación y gestión ha supuesto una serie de modificaciones que van a acentuarse al compás de la incorporación de estas islas a las políticas comunitarias de la Unión Europea.

Durante estos días voy a tener la oportunidad de conocer lo más a fondo posible vuestros parámetros económicos y sociales, compartir vuestros problemas y asumir vuestros proyectos e ilusiones.

Estoy seguro de que a través de estos encuentros vamos a aprender juntos a abordar con optimismo el futuro que nos aguarda y coordinar las capacidades y energías de todos los canarios en torno a los objetivos que mejor garanticen el cumplimiento de sus esperanzas.

Vuestro éxito, bien lo sabéis, es también nuestro. Éste es el mensaje que hoy quiero transmitiros junto con mi aliento y mejores deseos de futuro.

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