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Palabras de Su Majestad el Rey en el Ayuntamiento de Berlín

Alemania(Berlín), 16.07.1997

S

r. Alcalde,Sres. miembros del Ayuntamiento de Berlín,Señoras y Señores:

Permítanme, en la confianza de que estoy entre amigos de España, que comience mis palabras contándoles la pena que aflige a los españoles desde hace una semana. Un concejal, Miguel Angel Blanco, elegido en uno de tantos pueblos del País Vasco -la parte más querida de España- ha sido secuestrado y asesinado de una forma tan vil como viles son los terroristas que le mataron. Todos los españoles estamos conmocionados, y no podría dirigirme a ustedes sin rendir, precisamente en un Ayuntamiento como éste, homenaje de admiración a la vida y a la figura de Miguel Angel.

Agradecemos las amables palabras de bienvenida del Alcalde, Dr. Diepgen, con quien ya hemos tenido en otras ocasiones la oportunidad de mantener un diálogo siempre fructífero.

Pero esta vez nos encontramos en una especial circunstancia: nuestra visita de Estado se realiza a la Alemania que ha culminado su unificación, a través de un proceso del que puedo afirmar, con particular satisfacción, que contó siempre con el apoyo, en tantas ocasiones manifestado, de los españoles.

Por ello, sentimos una emoción profunda al encontrarnos hoy en un Berlín que ha recuperado por fin la libertad y la unidad. El sueño de tantos hombres y mujeres en esta ciudad, y en todo el mundo, es hoy una gozosa realidad.

Superada la mutilación impuesta a través del Muro por totalitarismos obsoletos, Berlín ha recuperado su propia naturaleza y constituye hoy una de las mejores manifestaciones de Alemania: la de una ciudad innovadora, donde tradición y modernidad se dan la mano, y cuya esperanza se contagia al pasear por su calles.

Al visitar hoy este Ayuntamiento quiero rendir homenaje al nuevo nacimiento de Berlín.

Recordaba aquí, en mi anterior visita, que el mayor tesoro, de los muchos que guarda esta ciudad, es el inquebrantable amor de los berlineses por la Libertad, su carácter abierto, su pasión por la cultura y por la innovación.

Ese tesoro brilla hoy en todo su esplendor y ese brillo ilumina las miradas de muchas personas en los países que quieren participar en el proyecto de Europa y ven en Berlín un modelo de sociedad tolerante, un punto de encuentro de culturas y gentes, un baluarte de la libertad.

Europa también ha recuperado así una de sus más brillantes capitales, que se remodela con un vigor que he podido comprobar personalmente.

Permítanme por tanto felicitarles, Sr. Alcalde, Sres. miembros del Ayuntamiento, por el desarrollo de los trabajos que se están llevando a cabo en la ciudad. Confío en que la nueva Embajada de España pueda contribuir a enriquecer el acervo cultural, político y económico de Berlín, como capital de Alemania.

Necesitamos Berlín para construir la Europa que queremos.

Afortunadamente para todos, Berlín encara el futuro con energía renovada. En su mejor tradición de ciudad abierta, libre y cosmopolita, Berlín da la bienvenida al nuevo milenio con un optimismo incontestable.

Como Rey de España siento como propio este entusiasmo en la confianza segura de que la capital de Alemania será, como hoy y como siempre, ciudad de ilusiones, de cultura, de innovación, de libertad y de tolerancia.

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