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Palabras de Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina en el acto de entrega de los Premios Imserso 1997

Madrid, 16.12.1997

U

na vez más me encuentro con vosotros para entregar estos Premios con los que el IMSERSO reconoce los méritos de cuantos trabajan por la integración social de los discapacitados, las personas mayores, los inmigrantes y los refugiados.

Las iniciativas premiadas ponen de manifiesto que tanto en nuestro país como en la Comunidad de naciones iberoamericanas existe una sociedad civil, vigorosa y dinámica, capaz de dar respuesta a los problemas que atañen a la integración social de esos colectivos que ocupan la labor del IMSERSO.

La integración social supone la materialización de valores esenciales de nuestra convivencia, como la igualdad de oportunidades, la calidad de vida y la defensa de los derechos humanos.

En torno a ellos se agrupan este año actividades muy diversas y a la vez complementarias. Desde la asistencia personal, siempre necesaria, a la actividad educativa e investigadora, los proyectos de rehabilitación, la labor de los medios de comunicación, el voluntariado y la tarea constante y eficaz de las asociaciones y fundaciones.

Todos avivan nuestra conciencia y nos estimulan con su testimonio a ser mejores y más generosos. Hemos de asumir nuestro compromiso para la construcción de una sociedad más humana, que incluya a todos y en la que cada uno pueda cooperar conforme a su capacidad y circunstancias.

Los premiados nos enseñan desde dentro, y por tanto con especial autenticidad y eficacia, las realidades que viven directamente. Nos ayudan a comprenderlas en toda su magnitud, y personifican el ejemplo más elevado de integración social, la de aquellos cuyas dificultades y esperanzas personalmente comparten.

Está a punto de terminar el Año Europeo contra el Racismo, cuyas celebraciones han servido para aclarar desconocimientos y poner fin a desencuentros. Espero que sirva para  hacernos más sensibles a la experiencia enriquecedora que se deriva de la diversidad étnica y cultural.

Muy acertadamente, los organizadores de estos Premios han prestado una atención particular a quienes atienden a los inmigrantes y también a los refugiados. Ojalá la imagen de su dedicación llegue a borrar las de las desdichas y penalidades que tan frecuentemente sufren y claman por una mayor solidaridad de nuestra parte.

Felicito muy cordialmente a todos los premiados por su esfuerzo incansable y el cariño y dedicación con que lo realizan. Su trabajo nos conforta y a la vez nos anima a seguirlo y completarlo.

Gracias también al IMSERSO por la atención que dedica a estos Premios, con los que reaviva nuestra identificación con las nobles causas que tan eficazmente sirve.

Estas fechas nos invitan muy especialmente a dar con sencillez y alegría. Este es el espíritu que nos ha reunido aquí y debemos esforzarnos en mantener ahora y siempre.

Muchas gracias

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