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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración del Curso Académico del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado

Madrid, 11.11.1997

C

omo Presidente de su Patronato de Honor, tengo la satisfacción de inaugurar el curso académico de este Instituto Universitario que honra la memoria del General Gutiérrez Mellado. Un proyecto que ha hecho realidad la idea de sus más directos colaboradores, gracias al concurso generoso del Ministerio de Defensa y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, con la participación y apoyo del Ministerio de Educación y Cultura.

Defensa y Ciencia se conciertan en este proyecto, tal como requieren las actuales circunstancias, en las que la complejidad de las cuestiones a resolver y la globalidad de sus contenidos exigen nuevos y más amplios planteamientos.

El mundo contemporáneo es cada vez más interdependiente y sus problemas nos afectan a todos y no sólo a un círculo reducido de expertos. Estos caracteres afectan también a la reflexión sobre la paz, la seguridad y la defensa, a la que desde aquí vais a dedicaros.

Los factores de orden político y militar siguen siendo fundamentales en esta materia. Pero para alcanzar con eficacia sus objetivos han de contar cada vez más con el apoyo de otras disciplinas que los complementan y arraigan en el panorama de las necesidades e intereses sociales, donde se crea una opinión pública consciente y responsable.

El desarrollo, la defensa de los derechos humanos, las nuevas tecnologías y los sistemas de comunicación, son áreas en las que se ventilan parcelas importantes de un concepto actualizado de la defensa y la seguridad, y de su compromiso con la paz.

La Universidad es el lugar más idóneo para este encuentro interdisciplinar. Pues su función primordial es la de explorar los caminos del conocimiento y las relaciones entre sus diversas ramas, para ofrecer respuestas adecuadas a las necesidades de su concreto tiempo histórico, al que se debe y que le corresponde iluminar e interpretar.

Los centros de educación superior, y más aún si se dedican a tareas como la vuestra, son también escenario de un diálogo y un intercambio imprescindibles para articular una serie de investigaciones altamente especializadas. Se hace preciso articular sus resultados, haciéndolos más accesibles y operativos, para que puedan aceptarse y asimilarse por el público, cada vez más amplio, al que se dirigen.

Porque la labor universitaria no se agota en el ámbito de sus aulas ni termina en la siempre provechosa relación entre profesores y alumnos, maestros y discípulos, que es su ámbito natural y el suelo fértil en que crece y continuamente se renueva.

Tiene además que ser capaz de transmitirse a la sociedad, impregnándola y suscitando en ella las preocupaciones que impulsan su avance y progreso hacia metas inéditas y ambiciosas, así como las iniciativas y respuestas imprescindibles para señalizar y afianzar el camino de todos hacia el futuro.

Enseñar, investigar, comunicar, son, pues, los tres capítulos del magisterio que de vosotros aguardamos, y que estoy seguro nos proporcionaréis a través de los programas, publicaciones, reuniones y coloquios que proyectáis llevar a cabo.

Mucho esperamos de vosotros y del espíritu que os anima. De las variadas e importantes tareas que os esperan quiero referirme en particular a la que os llama a dar ejemplo de una relación entre Ejército y Universidad que, como hemos oído hoy, ocupó un lugar destacado en el pensamiento del General Gutiérrez Mellado y que por tanto os atañe y compromete directamente.

Cierto que esta relación ya se viene produciendo al compás de la creciente especialización de los estudios militares y el consiguiente aumento del número de militares profesionales que tienen títulos universitarios.

Os invito a fortalecerla mediante las actividades que vais a realizar en torno a temas de interés común, haciendo más sólidos y duraderos los lazos que ya os vinculan, y contribuyendo así a incrementar el mejor conocimiento y mutua estima entre vosotros, que sin duda redundarán en beneficio de la tarea que os proponéis acometer.

Muy sinceramente os deseo que la trayectoria que ahora iniciais tenga larga vida y el éxito que merece, de modo que veáis cumplido vuestro propósito de perpetuar el recuerdo del ilustre militar que da su nombre a esta obra, y sobre todo el afán al que dedicó su vida, y que fue el de lograr una España mejor, atenta a los signos de su tiempo y basada en la cooperación y la concordia.

Queda inaugurado el curso académico 1997-1998 del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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