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Palabras de Su Majestad la Reina en la XI Asamblea General de la Federación y Consejo de Delegados del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Sevilla, 25.11.1997

Es para mí una gran satisfacción asistir a este Consejo de Delegados de Cruz Roja y la Media Luna Roja, con el que se intenta desarrollar y potenciar la labor humanitaria de un Movimiento que ha alcanzado dimensión mundial.

Hoy, ciento treinta y ocho años después de que Henry Dunant pusiera las bases de esta magnífica tarea, se cuentan por millones las personas que persiguen con afán sus objetivos de paz y concordia.

El Movimiento Internacional, al que todos ustedes contribuyen con su trabajo diario a fortalecer y expandir, representa un activo e indispensable factor de cohesión. La identificación de tantas voluntades con un mismo proyecto humanitario, salvando diferencias políticas, religiosas, étnicas y sociales, es un bello ejemplo de cooperación y solidaridad que nos conduce a reflexionar sobre lo mejor y más sensible de la condición humana.

Como se demuestra cotidianamente, la solidaridad y el esfuerzo compartido nos permiten vencer obstáculos y dificultades que el desinterés, la rutina o el desánimo convertían en insalvables.

Cualquier situación de adversidad o sufrimiento, contemplada desde esta perspectiva de comprensión y servicio nunca nos parecerá lejana o distante, sino que la entenderemos como algo propio y personal. Como se demuestra cotidianamente, la solidaridad y el esfuerzo compartido nos permiten vencer obstáculos y dificultades que el desinterés, la rutina o el desánimo convertían en insalvables.

Henry Dunant, precursor de ideales hoy universalmente extendidos, da nombre a la máxima distinción de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Las biografías de las personas que acaban de recibirla ejemplifican la forma de asumir esos bellos ideales como un compromiso personal. Con su comportamiento nos demuestran que el altruismo, y el concepto romántico del servicio a los demás, están plenamente vigente en la sociedad actual.

Mi recuerdo más emotivo para todos los premiados que por desgracia ya no pueden estar entre nosotros, y mi más cordial felicitación para sus familiares y amigos, que tienen la inmensa suerte de conservar en sus corazones la presencia viva y permanente de seres tan auténticos y sensibles.

A la Media Luna Roja y a la Cruz Roja, de la que mi familia y yo somos miembros, les deseo los mayores éxitos en su labor futura, labor que desarrollarán, como siempre lo han hecho, en beneficio de la convivencia y la seguridad de todos.

Muchas gracias.

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