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Palabras de S.M. el Rey a los empresarios

Roma, 28.09.1998

S

eñor Presidente de Confindustria,Señor Presidente de la Asociación Bancaria Italiana,Señoras y  Señores,

Me alegra enormemente tener esta oportunidad de reunirme con esta representación tan cualificada del quehacer empresarial italiano, verdaderos responsables del espectacular progreso de este país en los últimos años, así como de poder escuchar y dialogar con quienes desde España han sabido buscar y encontrar las enormes ventajas que conlleva una activa colaboración económica entre nuestros dos países.

Todos ustedes están afrontando con notable éxito el desafío de la globalidad en el contexto de una Europa cada vez más integrada en la Unión que con tanto esfuerzo se está construyendo, pero que necesita de su participación activa para mantener el protagonismo mundial que le corresponde por su historia y su gran tradición cultural, por la magnitud de su economía y por el enorme capital humano que posee.

La colaboración económica entre la península italiana y la ibérica, entre la antigua Roma e Hispania, tiene más de veinte siglos de tradición. Este largo viaje juntos ha tejido una rica red de relaciones que nos aporta una experiencia de inmenso valor.

Hoy detecto una notable sintonía y voluntad de encontrar ámbitos de cooperación que superan ampliamente las eventuales dificultades que puedan existir en aspectos concretos de nuestros intereses económicos respectivos.

La entrada en vigor del Euro va a permitir en ambos países un escenario desconocido hasta ahora de bajos tipos de interés, lo que facilitará el desarrollo de la inversión y del consumo en los próximos años.

Ustedes, empresarios italianos y españoles, sabrán, estoy seguro, aprovechar el redimensionamiento de las empresas que el establecimiento del Euro impulsará dentro del Mercado Único, para aunar esfuerzos a través de empresas conjuntas, que permitan sacar el máximo beneficio de las nuevas escalas de producción.

La presencia de grandes empresas italianas en España ha contribuido en el pasado, y en momentos nada fáciles, al desarrollo económico de nuestro país. Hoy sigue siendo de notable importancia la llegada de muchos pequeños y medianos empresarios italianos que encuentran oportunidades de beneficio en España.

Pero más importante y de mayor proyección es la aparición de nuevos acuerdos entre grandes grupos españoles e italianos en sectores avanzados, como es el de las telecomunicaciones, que debieran permitir a nuestros dos países entrar juntos en las más sofisticadas tecnologías del siglo XXI.

A la tradicional presencia y dinamismo de las empresas italianas en España debiera corresponder un mayor esfuerzo de presencia española en Italia, en sectores no tradicionales y en regiones que requieren el impulso, la imaginación y la contribución de todos para que puedan de una vez aprovecharse sus enormes potenciales, hasta hoy no suficientemente explotados.

Así, es cierto que desde hace ya años los españoles están perfectamente familiarizados con los productos y el diseño italianos a través de sus grandes creadores, muchos de los cuales estáis hoy aquí presentes. Sin embargo no ocurre lo mismo con los productos españoles en Italia, aunque en los últimos tiempos empiezan a ser familiares para los empresarios y consumidores italianos.

Es evidente que no debemos contentarnos con la simple constatación del incremento constante y espectacular de nuestros intercambios comerciales, que ha llevado a Italia a ser el tercer proveedor y asimismo el tercer cliente de España en el mundo, sin contar con que constituye también para nosotros el más dinámico origen de turistas que visitan cada año nuestro país.

Ambos países cuentan con ventajas comparativas propias que hacen muy interesantes las fusiones y co-participaciones. España tiene una economía menos saturada, con menores costes y con facilidad de penetración en algunas áreas extracomunitarias. Italia cuenta con empresas muy flexibles e innovadoras y con gran capacidad de respuesta a la demanda, así como con una gran imagen de país y producto.

Todo ello aboga por un estrechamiento e intensificación de nuestras relaciones mucho más allá del simple intercambio comercial.

No debemos olvidar -además- que a pesar de los éxitos alcanzados, queda todavía mucho camino por recorrer en la disminución del paro que afecta aún a nuestros dos países y especialmente a sus regiones menos desarrolladas. En este tema se necesita también la ayuda imprescindible de los empresarios, verdaderos creadores de empleo productivo, en un mundo económico cada vez más libre, más abierto y más competitivo.

Para terminar, quiero agradecerles a todos su presencia y al Presidente de Confindustria, Sr. Fossa, y al de la Associazione Bancaria Italiana, Sr. Sella, sus claras presentaciones sobre la situación económica y financiera italiana, poniendo de relieve lo que hoy ya constituye una positiva cooperación Italo-Española que -aun siendo importante- presenta amplias posibilidades de desarrollo.

Les animo a que sigan explorando nuevas iniciativas de colaboración, ya que, por nuestras características y grandes similitudes, podemos, unidos, jugar un papel cada vez más determinante en la construcción de Europa. Una Europa que afronta el apasionante reto de su ampliación, que España apoya con fuerza, el desarrollo de la cuenca mediterránea, que requiere toda nuestra atención y comprensión, y la expansión de nuestras relaciones con el continente americano, nuestro socio y aliado natural.

Muchas gracias.

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