Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades e Axenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de S.M. el Rey en el acto de entrega de los Premios Cavia, Luca de Tena y Mingote

Madrid, 16.06.1998

S

iempre es grato volver a esta casa de ABC para escuchar la lección de periodismo que cada año van desgranando los Premios "Mariano de Cavia". La ilustre nómina de quienes los han recibido recoge y destaca momentos significativos de la conciencia y cultura española. Es también testimonio del talante liberal que define estas distinciones y está en la raíz y entraña de la empresa que los otorga. Como toda realidad lograda, los Cavia han dado vida a otros Premios que completan y desarrollan su espíritu. Primero, a los "Luca de Tena", que vienen a ser como la Academia periodística. Más tarde, los "Mingote", el reconocimiento que merecía el periodismo gráfico. Todos ellos despliegan los caracteres distintivos de la prensa escrita, que la siguen haciendo insustituible hoy día, no obstante la eclosión casi prodigiosa de los medios de comunicación audiovisuales. El comentario autorizado, el análisis bien fundado y la intuición certera, que da en la diana y proyecta los acontecimientos más allá de su significado visible y cotidiano, siguen siendo indispensables a la hora de comprender e interpretar la compleja realidad en que nos movemos. Y son, al mismo tiempo, esenciales para contribuir a formar una verdadera opinión pública, capaz de articular la avalancha de mensajes diversos y aun contradictorios, propios de una civilización multipolar, y de suscitar conclusiones y respuestas válidas a los interrogantes y problemas de nuestro tiempo. En un momento histórico en que nos sentimos especialmente atraídos y aun fascinados por los avances técnicos, conviene reiterar que el periodismo es en primer lugar una vocación que tiene un objetivo y un contenido social, y se define por su capacidad para vertebrar el horizonte colectivo en que vive y al que sirve. La influencia de los periodistas, universalmente reconocida, tiene por eso que ser la de su integridad personal y el mérito de su obra, que trasciende la fugacidad de las páginas que leemos cada mañana y se perpetúa en una trayectoria profesional. Estas virtudes, o más bien este coraje cívico, que nos es tan necesario, brillan con inequívoca evidencia en quienes hoy reciben estos galardones. El laberinto barroco de Fernando Arrabal, que fue exiliado de todo salvo de su hermosa lengua, la cara más a la vista de la patria que añoraba, y al que felizmente hemos recuperado, nos revela la hondura de su sentimiento ante la realidad ineludible de la muerte, y con él uno de los temas eternos del alma española y de su sinceridad irreductible. José Antonio Zarzalejos, con su bien probada madurez, nos habla con hondura y con fineza de ideas y palabras que nos unen y de libertad que nos renueva, frente a un monstruo de mil caras que quiere aturdirnos y arrodillarnos. Con la sobria energía y la tenacidad característica de su identidad vasca, y por tanto española, que es también la del diario que tantos años ha dirigido, y del Grupo en que sigue trabajando, va soltando los nudos y explicando la entraña de un conflicto que nos enseña a mirar de frente, con dignidad e inteligencia, que son las armas capaces de resolverlo. Jaime García nos seduce con la espontaneidad de lo inmediato, que lleva tras sí la experiencia de un gran profesional y el talento de convertir un instante en historia. A todos ellos les felicito y agradezco su ejemplo y testimonio. También quiero hacerlo a los jurados por su elección, y a Prensa Española por su constancia en proponernos, a través de estos Premios, ocasión de reflexionar y reconocer el valor y la dificultad de vuestra profesión.

Volver a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+