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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega de los Premios Rey Jaime I

Valencia, 06.10.1999

H

ace nueve años tuve la satisfacción de presidir el acto de entrega del Premio Rey Jaime I a la Investigación y desde entonces, las distinciones a cuya entrega hoy hemos sido convocados se han convertido en una referencia ineludible en el panorama intelectual de la Comunidad Valenciana. La biografía y obra de sus treinta y cinco galardonados a lo largo de una década son el mejor testimonio de una gran labor lograda en busca de la excelencia.

Estos Premios, junto a otras iniciativas públicas y privadas, han contribuido a que esta Comunidad  recupere felizmente el aliento que inspiró la época más brillante de este antiguo Reino, hace ahora quinientos años, cuando la riqueza de su agricultura y su comercio impulsó un esplendor artístico y cultural, del que es ejemplo señero el hecho de que el primer libro impreso en España lo fuera en la ciudad de Valencia.

Vivimos en un tiempo que atribuye, con toda razón y más que nunca, un papel esencial al conocimiento, verdadero protagonista de nuestra época y que permite por ello distinguir a los hombres, empresas y países capaces de organizar acertadamente el presente y dirigir el futuro.

En el universo del conocimiento ocupan un lugar eminente la ciencia y la investigación, pues no en vano se las considera como las plataformas más adecuadas para que el trabajo de los creadores se transmita y aplique con fruto a la realidad tangible y cotidiana de los ciudadanos.

España vive hoy una etapa brillante en la recuperación de su trayectoria científica e investigadora, que permite desmentir viejos tópicos, ya definitivamente olvidados en los desvanes de la memoria colectiva.

Sin embargo, el mundo de la ciencia y la investigación es un tejido particularmente delicado.  En efecto, precisa, para vivir y crecer, para desarrollarse, de una atención constante y de un esfuerzo prolongado, tanto en medios humanos como materiales. No sólo requiere voluntad política y apoyo institucional sino que también exige una opinión pública sensibilizada en la importancia de la cultura de la innovación como fuente de riqueza y desarrollo. Especialmente, la necesidad de esa toma de conciencia se acentúa en el sector empresarial ante unas economías cada vez más abiertas y competitivas. Requiere, inexcusablemente, la necesaria cooperación entre las Administraciones Públicas y nuestras empresas habida cuenta de la magnitud del reto que ha de acometerse, y de que ese modelo de participación compartida es el que se ha ensayado con éxito en los países de nuestro entorno.

Finalmente, el reconocimiento general y público del trabajo de nuestros científicos, no solo ha de ser una muestra de gratitud sino también servir de estímulo para nuestros jóvenes investigadores, cuya actividad debe fomentarse, apoyarse, promocionarse; pero sobre todo comprenderse. Porque su comprensión es lo que de verdad nos ayuda a valorar la importancia social y económica que tiene para todos, cerrando en cierta manera ese circulo virtuoso en el que debemos encontrarnos para llegar a ser una potencia en lo científico.

La Fundación Premios Rey Jaime I camina con éxito por esta senda al destacar el trabajo de quienes han desarrollado la mayor parte de su labor científica en nuestra patria, y al ampliar sus distinciones a campos como la Economía, la Medicina Clínica y la Protección al Medio Ambiente, siempre en busca de un mayor conocimiento y aprecio de la ciencia y la tecnología españolas.

En este acto se destacan trayectorias personales largamente acreditadas no sólo por su densidad, sino también por su relevancia y proyección en el mundo empresarial, político e industrial.

Así lo demuestran el liderazgo del Profesor Matesanz Acedos en la creación y difusión de la Organización Nacional de Trasplantes, las aplicaciones en la industria de las investigaciones del Profesor Luque López, la proyección en las más prestigiosas instituciones europeas de los trabajos del Profesor Oró Giral, y la decisiva contribución a la economía agraria del Profesor Lamo de Espinosa en los ámbitos académicos y comunitarios.

Con mucho gusto me uno al proyecto de sabiduría e innovación que significan estos Premios, mediante mi felicitación más sincera a sus organizadores, patronos, jurados y galardonados. A todos les animo a seguir dando a esta empresa larga vida y el éxito que merece.

Queda abierta la convocatoria de los Premios Rey Jaime I 2000.

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