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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el almuerzo ofrecido a una representación del mundo de las letras

Madrid, 20.04.2012

Para la Princesa y para mí es un placer y un privilegio darles a todos la bienvenida a compartir este tradicional almuerzo con el que, junto al acto solemne del próximo lunes en Alcalá, celebramos la excelencia de la literatura en español, reconociendo la valía de uno de los grandes de nuestro universo lingüístico y literario y rememorando al mismo tiempo al gran Miguel de Cervantes.

En esta ocasión se da la circunstancia muy especial y excepcional que todos conocen: tanto SS.MM. los Reyes, anfitriones habituales, como el Premiado Don Nicanor Parra, muy a su pesar no pueden estar con nosotros. Por lo que, por un lado, tengo el honor de transmitir el saludo afectuoso que S. M. el Rey hace llegar, junto al de S. M. la Reina, a todos los presentes; y por otro les ruego a Doña Colombina Parra y Don Cristóbal Ugarte Parra, hija y nieto de Don Nicanor, que además del Premio, le lleven nuestro recuerdo y abrazo más caluroso, el de todos nosotros hoy aquí, el de todos los que nos sentimos unidos en esta patria universal y cervantina de las letras hispanas.

Por ello desearía iniciar mis palabras recordando una observación del nuevo Premio Cervantes sobre la primera línea del Quijote. Decía Parra que el gran libro de nuestra lengua comienza remitiéndonos a los dosámbitos fundamentales de la literatura: a la literatura tradicional y popular, que se transmite oralmente, y a la literaturaáulica, letrada.

Los hispanohablantes de la época de Cervantes estaban justamente orgullosos de su lengua que alcanzaba por entonces un altísimo esplendor literario. Aquella lengua fue la que se expandió por muchos lugares de nuestro mundo y que hoy nos ofrece generosa el brillo de la poesía de Nicanor Parra.

En efecto, "En un lugar de la Mancha" es un octosílabo. Podría ser perfectamente el comienzo de un romance. Incluso, de un romance vulgar de aquellos que cantaban los ciegos por las plazas. "De cuyo nombre no quiero acordarme" es, sin embargo, un verso de arte mayor, un endecasílabo, que nos suena como los de Garcilaso o Herrera. Según Nicanor Parra, este comienzo de la novela cervantina nos sitúa ante dos mundos de los protagonistas, el del hidalgo amante de los libros y el del aldeano que no sabe escribir, pero que posee una riquísima cultura oral. Porque la memoria de Sancho es un compendio de refranes, cuentos y villancicos.

Estos dos mundos son los vasos comunicantes de nuestra literatura. Don Quijote aprende de Sancho la poesía de la Musa popular, y el escudero se quijotiza oyendo de su señor citas de poemas de amor cortés y relatos de episodios caballerescos. La transfusión recíproca de literatura, de estilos y materias tan distintos, es posible gracias a que ambos personajes hablan la misma lengua, la del autor y la nuestra.

Los grandes poetas del español, como Nicanor Parra, han sabido nutrirse a la vez de la tradición popular y de la tradición letrada. No otra cosa hizo el propio Cervantes. Sus obras son, al mismo tiempo, expresión de voces marcadamente personales y de aquello que ya en laépoca de Cervantes comenzó a llamarse "genio de la lengua" y que consistía, según los contemporáneos del autor del Quijote, en propiedad de los conceptos, elegancia de la dicción y agudeza de las ideas.

Los hispanohablantes de laépoca de Cervantes estaban justamente orgullosos de su lengua que alcanzaba por entonces un altísimo esplendor literario. Aquella lengua fue la que se expandió por muchos lugares de nuestro mundo y que hoy nos ofrece generosa el brillo de la poesía de Nicanor Parra.

Para celebrarlo les invito junto a la Princesa a brindar en homenaje a la palabra viva del maestro Nicanor Parra, palabra hondamente popular, airosa y elegante. Por la poesía de su magnífica Antipoesía.

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