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Palabras de Su Majestad el Rey en la ofrenda nacional al Apóstol Santiago en la festividad conmemorativa de su traslación

A Coruña(Santiago de Compostela), 30.12.2003

S

eñor Santiago, En nombre de todos los españoles, nos dirigimos una vez más a tí, Apóstol Santo, con toda la devoción que mereces, para reiterarte nuestro más profundo agradecimiento por las protecciones dispensadas.

Ante tu altar, Apóstol caminante, renovamos hoy esta sentida ofrenda que, con la mayor entrega, se viene realizando desde el año 1646.

Este principio de siglo, y de milenio, ha traído consigo vertiginosos cambios y transformaciones.

El mundo ha seguido avanzando, permitiendo un mayor desarrollo del hombre y de la sociedad.

Nos plantea muchos retos que, con el debido esfuerzo y contando siempre con tu ayuda, sabremos afrontar con éxito. Está también cargado de oportunidades que debemos saber aprovechar con sentido generoso y solidario.

Un mundo, en suma, Señor Santiago, para el que te solicitamos nos ayudes a volcar lo mejor de nosotros mismos para luchar contra el sufrimiento, el hambre, la pobreza, las desigualdades e injusticias sociales, y para seguir trabajando por la paz, la libertad y el progreso.

Te pedimos también, Santo Patrón, que reconfortes a quienes, a lo largo y ancho del orbe, sufren por desgracia los estragos dolorosos de calamidades, accidentes y catástrofes naturales, como la que en estos días padece el pueblo de Irán.

Son también muchos los riesgos y amenazas para la paz, tanto nuevos como antiguos, que afectan al orden mundial.

En definitiva, la Humanidad necesita una vez más de tu ayuda, Señor Santiago, como la ha precisado a lo largo de los tiempos. Te solicitamos que la sigas prodigando como lo has hecho hasta nuestros días.

Te pedimos otorgues tu aliento y amparo a los numerosos españoles, miembros de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad, así como de las más variadas organizaciones de cooperación internacional, que en tantos países desempeñan con ejemplar entrega las diversas y complejas misiones encomendadas.

En los Caminos de Peregrinación, siempre hemos encontrado el renovado estímulo espiritual que nos ayuda a fortalecer los valores que inspiran a nuestra sociedad.

Bajo tu protección, España ha entrado en el tercer milenio contando con los instrumentos necesarios para seguir creciendo en paz, libertad y justicia, dentro de su rica pluralidad y diversidad. Preserva a todos los españoles en torno al marco estable de convivencia, progreso y bienestar que juntos hemos labrado.

En este sincero acto de advocación queremos pedirte, Abogado y Patrón de España, que nos concedas tu bendición protectora y tu guía en nuestra responsabilidad y voluntad colectivas de servir al bien de España y al interés general.

La vida humana y los derechos del hombre son valores inalienables que todos debemos respetar. Por ello, te pedimos que nos ayudes a erradicar la lacra del terrorismo, sus muertes, amenazas y extorsiones, desde el amor a la paz y a la convivencia.

Extiende tu manto de consuelo y protección a cuantas familias padecen el profundo e injusto dolor que genera y que a todos nos invade. Que el reconocimiento y respeto que debemos a sus víctimas permanezca siempre vivo en todos nosotros.

En esta Basílica, donde la Cristiandad te reconoce como "el amigo del Señor", iniciamos, como españoles, todas las súplicas que, a lo largo del próximo Año Santo Jubilar Compostelano de 2004, te elevarán millones de peregrinos llegados desde todos los confines del orbe.

Desde este Templo Santo, principio y final de todos los Caminos, faro de europeísmo, permíteme, Señor Santiago, que te pida por España, y por todos y cada uno de los españoles, en particular por los que se encuentran lejos de nuestra Patria.

En este día en que conmemoramos tu Traslación hasta esta ciudad, te pedimos especialmente por todos los gallegos y por esta querida Galicia a la que siempre venimos con especial agrado. Han demostrado su vitalidad y capacidad, no sólo para hacer frente a la adversidad, con el apoyo y solidaridad de todos, sino también para seguir progresando día a día.

En tu camino, Apóstol Santiago, está el sueño de una Europa unida, justa y solidaria. Solicitamos tu intercesión para que Europa siga avanzando como espacio abierto, de paz, cooperación y progreso para todos.

Alegra con tu eterna bondad a los hermanos emigrados que pasen por momentos difíciles. Te pedimos que los tengas presentes a todos: a los de América, a los de Europa y a los de cualquier sitio donde lata un corazón español y especialmente a los que entregan lo mejor de sí mismos a favor de la paz y de los demás.

Igualmente te pedimos, Santo Patrón, por los numerosos extranjeros que habitan con nosotros y han encontrado en España su nuevo hogar.

Cando xa soan os esperanzados chamamentos para o Ano Santo compostelán de doismilcatro, conserva e aumenta a paz e o benestar de tódolos pobos que te lembran.

Que tódalas campás de Compostela, e de tódolos camiños que ata aquí veñen, eleven, polos séculos dos séculos, a invocación do teu Santo Nome: Apóstolo Santiago, Fillo de Zebedeo e de Salomé, irmán de San Xoan, amigo do Señor.

Que así sexa.

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