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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Acto Central de la Conmemoración del 50º Aniversario de la Fundación del Instituto Católico de Administración y Dirección de Empresas (ICADE).

Madrid, 08.03.2011

Muy buenos días y, ante todo, muchas gracias por invitarme a compartir con todos vosotros este Acto tan significado, tan lleno de recuerdos y de emociones. Está claro que cumplir 50 años es algo digno de celebrarse para cualquier institución, máxime si lo es de unámbito tan vital y determinante para el futuro de la sociedad, como ocurre con la educación, con la formación superior.

Es verdad que no es una edad muy llamativa para un centro educativo católico y español -o europeo, incluso. Los hay más que centenarios. Vosotros lo sabéis bien. Pero, sí lo es para el campo específico y especializado al que se dedica. Y me alegra que, además de su Aniversario, podamos celebrar que ICADE, el Instituto Católico de Administración y Dirección de Empresas, se haya convertido en magnífico ejemplo del nivel tan alto de formación que España ofrece en este campo.

Hace solo dos años tuve también la alegría de participar, con la Princesa, en el Centenario del ICAI tan estrechamente ligado a vuestro proyecto dentro de la Universidad Pontificia de Comillas y en el marco de la dimensión educativa y universitaria de la Compañía de Jesús.

Por tanto, vaya mi enhorabuena más calurosa hoy a ICADE, a quienes lo fundaron, lo han dirigido y dirigen, por estas décadas de gran dedicación yéxito en elámbito de la enseñanza superior, formando -con destacados cuadros docentes- a miles de abogados y directivos de empresa en torno al Derecho y las Ciencias Empresariales. Os felicito asimismo porque habéis sabido ampliar el sello originario de vuestra institución -centrado en las disciplinas jurídicas, económicas y empresariales- a otros campos de interés académico y de investigación.

Vuestro lema "el valor de la excelencia" define muy bien lo que sois y lo que hacéis. ICADE es efectivamente sinónimo de la excelencia, el rigor y el buen hacer, que caracteriza a nuestras instituciones universitarias más prestigiosas. Por esta razón podéis sentiros orgullosos y en condiciones de afrontar con plena capacidad y solvencia los nuevos retos de la Universidad española, que vive tiempos muy exigentes de transformación, y se esfuerza por mejorar día a día el nivel y la calidad de su oferta para competir mejor y servir mejor a la sociedad.

Uno de los grandes desafíos actuales es la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, el llamado proceso de Bolonia. Tengo la seguridad de que lo seguiréis abordando con voluntad deéxito, pues lleváis mucho tiempo diseñando y ejecutando vuestros planes desde criterios innovadores y parámetros de calidad. Fuisteis pioneros en muchos aspectos; implantando, por ejemplo, las dobles licenciaturas pero, sobre todo, centrando vuestros esfuerzos y preocupaciones en la necesaria vinculación entre Universidad y Empresa.

Los jóvenes son cada vez más conscientes de la necesidad de formarse con rigor, así como del papel innovador que deberán saber desempeñar ante la implacable competitividad que encontrarán en todos los órdenes. De ellos depende el futuro progreso y bienestar de nuestro país mediante el ejercicio de su responsabilidad individual y colectiva de retornar a la sociedad los frutos de la formación que de ella misma han recibido.

Creo, en este sentido, muy oportuno que la disertación que acabamos de escuchar haya tenido como tema principal la aportación de ICADE al desarrollo empresarial de España. Sin duda ha sido enorme. Pero es importante que al reconocer ese mérito y a propósito de la crisis económica que atravesamos, no dejemos de subrayar el papel fundamental que las empresas, sus directivos y gestores, tienen hoy y tendrían mañana- en los esfuerzos conjuntos que necesitamos para recuperar pronto el crecimiento y generar el empleo que tanto urge y anhelamos. De ahí el valioso servicio al progreso y bienestar que presta toda Universidad que oriente sus metas hacia la formación excelente de nuestros empresarios y a favor de la innovación.

Los jóvenes son cada vez más conscientes de la necesidad de formarse con rigor, así como del papel innovador que deberán saber desempeñar ante la implacable competitividad que encontrarán en todos losórdenes. De ellos depende el futuro progreso y bienestar de nuestro país mediante el ejercicio de su responsabilidad individual y colectiva de retornar a la sociedad los frutos de la formación que de ella misma han recibido.

Por eso, como pude señalar recientemente en el marco de la Fundación Príncipe de Girona, es preciso fomentar en ellos el sentido emprendedor, despertar su capacidad de iniciativa, estimular una actitud positiva y abierta, y alentar su espíritu de superación; porque necesitamos emprendedores en el mundo de la empresa pero también en el de la investigación y en el académico. En elámbito social y en el cultural.

Podemos decir que tanto por la calidad de la educación impartida, como por la magnífica labor de sus formadores y eléxito profesional de sus antiguos estudiantes, ICADE se ha convertido en un referente de enorme prestigio tanto dentro de España como fuera de nuestras fronteras. Cuantas veces se habrá oído decir en tantos lugares, empresas, oficinas de contratación... esa frase de "Es que ese es/era un E3 o E4"

Pero todo lo anterior, la excelencia que tantas veces se os ha reconocido, no tendría el mismo alcance y signo distintivo si no estuviese cimentada en los principios que caracterizan vuestra actividad docente, gracias a una formación integral y en valores, que debe ser capaz de aportar personas responsables y comprometidas con el progreso y bienestar de la sociedad.

Con ese espíritu os habéis impuesto grandes desafíos en elámbito universitario. Entre ellos promover la reflexión crítica y la imaginación; redescubrir y cumplir con la universalidad que siempre ha identificado vuestros proyectos; y renovar el compromiso personal e institucional con la misión intelectual.

No quiero terminar mis palabras sin reiterar mi mayor felicitación a quienes hoy han recibido las Medallas y Diplomas de Honor del Quincuagésimo Aniversario de ICADE. Mi felicitación y reconocimiento también, y muy particularmente, a toda la gran familia de ICADE, -autoridades, profesores, alumnos y personal de administración y de servicios- por su dedicación constante y su valiosa trayectoria.

Os animo a que continuéis y sigáis perfeccionando la extraordinaria historia de servicio a la sociedad española que comenzasteis hace ya medio siglo.

Enhorabuena a todos y muchas gracias.

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