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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del VI Congreso de Cooperativismo Agroalimentario Español

Zaragoza, 25.02.2010

M

uchas gracias por invitarnos a presidir esta inauguración del VI Congreso de Cooperativismo Agro-alimentario, y gracias sobre todo por el cariño que nos dedicáis; os aseguro que es mutuo. Nos alegra mucho volver a estar con todos vosotros cuatro años después de hacerlo en Santiago de Compostela. Igualmente nos alegra que hayáis escogido para reuniros a la noble ciudad de Zaragoza, capital de esta querida Comunidad Autónoma de Aragón, que tantos y tan gratos recuerdos siempre nos trae a la memoria.

En primer lugar, quiero dirigir -junto a la Princesa- unas palabras de admiración, de apoyo y de afecto especiales a cuantos impulsáis, con tan intenso trabajo y buen hacer, una parcela fundamental de la actividad económica de España. También os queremos felicitar de corazón por cumplir este año el XX aniversario de vuestra Organización; una ocasión perfecta para dedicar un merecido y emotivo homenaje a Don Joaquín Pérez deÓbanos, que dedicó tantos esfuerzos al movimiento cooperativista, os presidió y tan repentina como trágicamente nos dejó va a hacer dos años en Agosto. Saludamos muy cariñosamente a su familia aquí presente.

Permitidme que comparta con todos vosotros algunas reflexiones acerca de la importancia y proyección de este sector en nuestro país y que subrayan la relevancia de foros como este para debatir y dar a conocer a la sociedad vuestros aspiraciones y preocupaciones, así como vuestroséxitos.

El peso del sector agroalimentario en el conjunto de la economía española es, como sabemos, decisivo. Destaca no sólo en términos de porcentaje del PIB y de empleo, sino por su dinamismo y competitividad; pero también es muy importante el peso de nuestra agricultura en el contexto internacional. Así, España es el 2º país en términos de producción agrícola de la Unión Europea y el volumen de nuestras exportaciones supera por mucho el de nuestras importaciones.

Todo ello se sustenta en la propia envergadura y extensión de nuestra agricultura, con más de 700.000 agricultores y ganaderos, y alrededor de un 80% del territorio nacional directamente destinado o vinculado a la actividad agrícola. Lo cual resulta, además, clave en la definición de nuestros paisajes, al tiempo que sirve al mantenimiento de equilibrios fundamentales de orden poblacional y medioambiental.

Pero junto a esos datos que avalan el peso y dimensión de la producción agroalimentaria de España, debemos también subrayar su calidad, con excelentes productos de gran prestigio internacional que hacen que España disponga de una gastronomía riquísima y muy variada de fama mundial.

Así, nuestra agricultura, nuestra producción agroalimentaria y nuestra riqueza culinaria, contribuyen de forma determinante, no sólo a impulsar nuestra economía y a promover nuestro turismo, sino también a configurar nuestra identidad y cultura, actuando como factores decisivos en la proyección de la imagen de España en el mundo.

Todo ello explica -y me importa mucho subrayarlo- el orgullo que como españoles debemos sentir ante nuestros productos agroalimentarios, así como el especial reconocimiento y apoyo que merecéis quienes integráis este sector tan amplio y valioso, especialmente en tiempos difíciles como los actuales.

Somos conscientes de los retos a los que os enfrentáis, de vuestros problemas específicos. Podemos hablar de la competencia exterior y de la globalización de los mercados, que crecen y nos obligan a seguir mejorando; o de la crisis económica y de sus consecuencias tan duras a las que os enfrentáis. Pero hay también nuevas posibilidades, como las derivadas del aumento de la demanda mundial de alimentos que se anuncia para los próximos años. Es momento de esforzarnos más, de potenciar nuestro ingenio y de formular estrategias mirando al futuro, para resolver dificultades y fortalecer virtudes aprovechando las oportunidades; y en todo esto las cooperativas tenéis mucho que decir y que aportar.

Trabajáis para asegurar una remuneración justa a agricultores y ganaderos, para garantizar el abastecimiento de alimentos a precios razonables y para elevar la productividad, calidad y rentabilidad de las explotaciones, objetivos que forman parte de la misma definición de la PAC.

No cabe duda de que sin el cooperativismo muchos ganaderos y agricultores difícilmente podrían mantener y promover su actividad. Como he señalado en ocasiones anteriores, las cooperativas sois con frecuencia "lasúnicas empresas capaces de generar empleo estable en las zonas rurales. Aportáis valor añadido a las producciones de vuestros asociados, mejoráis sus rentas y hacéis posible la viabilidad de muchas explotaciones; contribuís, en definitiva, a elevar el nivel?y calidad- de vida de los habitantes de las zonas rurales y tenéis, además, un papel relevante en el mantenimiento de las tradiciones agroalimentarias que identifican a una determinada zona productiva".

Como aportaciones específicas del cooperativismo también podemos resaltar que favorece la reducción de costes de producción, aporta servicios de asesoramiento técnico, facilita la trazabilidad de los productos -su seguimiento y control desde el campo hasta su comercialización final-, e impulsa la comercialización conjunta de los productos, al ganar eficacia en las negociaciones y a la hora de invertir. Las cooperativas son, porúltimo, piezas claves en la internacionalización del sector agroalimentario, al facilitar su adaptación a las exigencias de otros mercados y promover su calidad y competitividad.

Pero, más allá de estos aspectos, quiero destacar el hecho de que las cooperativas se mueven a partir de unos valores y principios que las hacen especialmente fuertes: me refiero a la solidaridad, al funcionamiento democrático, su transparencia, equidad, y política de puertas abiertas. Por todo ello, no es de extrañar que nuestra Constitución (artículo 129. 2) inste explícitamente a los poderes públicos a fomentar, mediante una legislación adecuada, las sociedades cooperativas.

En definitiva, el cooperativismo agroalimentario en España tiene sin duda un peso indudable, una larga tradición y un importante porvenir. Sois futuro y así queda reflejado en vuestro lema y en el video que acabamos de ver; con mensajes tan simples como potentes y necesarios y además, no es difícil afirmarlo al saber de la valía, el compromiso y el esfuerzo que anima a cuantos participáis en este Congreso.

Por mi parte -y junto a la Princesa-, os animo a seguir trabajando con tesón y con confianza. Para ello contáis siempre con el apoyo y la gratitud de la Corona. Os deseamos muchoéxito en estas jornadas y ahora me cabe el alto honor de declarar inaugurado el VI Congreso de Cooperativismo Agro-alimentario Español.

Muchas gracias.

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