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Palabras de Su Majestad el Rey en la apertura de la Conferencia 2009 de la International Bar Association

Madrid, 04.10.2009

B

uenas tardes y muchas gracias por su invitación para presidir este Acto.

La abogacía es, sin duda, una de las profesiones más importantes para la defensa de los derechos y libertades del ser humano, así como para la convivencia pacífica y armoniosa de toda sociedad.

Una profesión nacida al servicio del hombre y de ese bien supremo, individual y colectivo, que es la Justicia.

De ahí que si toda gran reunión internacional merece mi especial consideración y respeto,ésta aún con mayor motivo, dada la trascendencia de la labor que promueve y la calidad de los profesionales que agrupa.

Por ello, es para mí un placer presidir la inauguración de esta Conferencia Anual 2009 de la International Bar Association, una de las más prestigiosas organizaciones internacionales en el campo del Derecho.

Me alegra además comprobar que esta Conferencia, en su edición de Madrid, se convierte en la mayor de su historia, tanto por los más de ciento veinte países representados, como por los cerca de cinco mil asistentes.

Doy la más calurosa bienvenida a España a todos los participantes venidos de otros países del mundo, y les deseo una feliz estancia entre nosotros.

Felicito además a los organizadores de este encuentro por la excelente preparación de la Conferencia. Mi reconocimiento en particular al Consejo General de la Abogacía Española por su eficaz contribución a esta reunión.

Los abogados necesitan del máximo apoyo institucional, en particular de sus Corporaciones Profesionales, así como de una formación continuada para asegurar la excelencia de su labor.

Señoras y Señores,

La España que les recibe es un país moderno, dinámico y abierto, orgulloso de sus aportaciones al Derecho, que ha generado grandes figuras de talla universal en el campo de las ciencias jurídicas y que cuenta con una tradición histórica de prestigiosos profesionales de la abogacía.

Basten dos ejemplos del Siglo Dieciséis para ilustrar estas afirmaciones.

Me refiero, por un lado, a la creación del Derecho de Gentes por la Escuela de Salamanca y, por otro, a la adopción por mi antepasado el Rey Felipe II, hace más de cuatro siglos -concretamente en julio de 1596- de una Real Cédula que permitía a los abogados asociarse y agruparse, la mejor prueba de la tradicional pujanza de la abogacía en España.

Pero ya incluso antes, en pleno Siglo Trece se promulgaron en España las llamadas Partidas, uno de los textos legales más avanzados de toda la Edad Media europea, que en el capítulo relativo a la Justicia, afirmaba que la "Justicia es una de las cosas por las que mejor y más enderezadamente se mantiene al mundo".

La España de hoy cuenta con un moderno marco constitucional, garante del ejercicio de la abogacía, y con un elevado número de excelentes profesionales del Derecho cada vez más activos en otros países del mundo, y que ven reconocida su valía más allá de nuestras fronteras.

La Constitución española de 1978 reconoce la profesión de abogado y la menciona en distintos preceptos al referirse al derecho constitucional a la defensa y a la asistencia letrada.

Se reconoce así el papel esencial de los abogados para la Administración de la Justicia, desde el amparo a su libertad e independencia.

España es también muy activa en materia de cooperación jurídica a escala internacional, especialmente en el marco de la Unión Europea y en el de la Comunidad Iberoamericana, con cuyos países estamos tan estrechamente vinculados por historia, lengua y cultura, así como por comunes raíces jurídicas.

Nuestro país, que acoge por primera vez esta Conferencia, dispone de una tradicional vocación de cooperación internacional, particularmente en losámbitos de las ciencias jurídicas, de la actividad legislativa y jurisdiccional, y del ejercicio de la abogacía.

Deseo a esta Conferencia Internacional muchoséxitos en sus trabajos. Unos trabajos que adquieren creciente importancia en un mundo globalizado en el que los acuerdos, las transacciones y los litigios trascienden las fronteras nacionales.

De ahí la importancia de impulsar, al servicio del mejor funcionamiento de la Justicia y de la protección de los derechos y libertades del ser humano, el mayor conocimiento y cooperación entre los profesionales de la abogacía a escala internacional.

I hereby declare open the International Bar Association 2009 Annual Conference.

Thank you very much.

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