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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega de los Premios Nacionales del Deporte 2008

Madrid, 30.03.2009

H

oy es un importante día de fiesta para el Deporte español.

La Reina, los Príncipes de Asturias y las Infantas, se unen a mí para felicitar de corazón a todas las personas y entidades galardonadas con estos Premios Nacionales del Deporte, correspondientes a 2008, que acabamos de entregar.

Estos Premios reconocen la excelencia de deportistas individuales y en equipo, así como de instituciones, organismos y personalidades. Ensalzan el mérito de sus éxitos deportivos, al tiempo que la labor de fomento, difusión o desarrollo de actividades y prácticas deportivas de calidad.

Nos brindan una nueva ocasión para subrayar los valores del deporte: sacrificio, excelencia, juego limpio y respeto al adversario. Valores a los que se añade en el plano colectivo, el espíritu de equipo, y en el personal, el afán de superación individual.

Las personas que hoy premiamos son deportistas de élite, mujeres y hombres excepcionales, que han sabido prepararse con tesón y constancia hasta lograr metas que parecían inalcanzables.

Con su noble afán de competir y de ganar, han sabido despertar nuestras mejores emociones. Son al mismo tiempo ejemplos a seguir para el conjunto de la sociedad española, especialmente para las jóvenes generaciones.

Tenemos contraída una deuda de gratitud con todos ellos y con sus familias, que tanto les apoyan en su exigente empeño cotidiano.

Deuda por lo felices que nos hacen con sus victorias, y por dar siempre lo mejor de sí mismos, conscientes de que, en la competición deportiva de alto nivel, sólo una fina línea separa la victoria de la derrota.

Saber encajar con la misma generosa deportividad cada resultado es, precisamente, uno de los rasgos de los mejores deportistas y grandes campeones.

Todos los premiados de hoy proyectan, como destacados embajadores, la mejor imagen de España en el mundo.

Mi reconocimiento se dirige asimismo a cuantos apoyan personal y profesionalmente al deporte español. Me refiero no sólo a los aficionados, sino a todos los técnicos, entrenadores, árbitros y directivos de federaciones y organizaciones deportivas.

También a los medios de comunicación, a las empresas patrocinadoras y a las distintas Administraciones Públicas que, con visión y generosidad, contribuyen a promover el deporte y sus valores.

Especial mención merece la candidatura de Madrid y de su Ayuntamiento para organizar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Verano de 2016, que ha merecido el Premio Consejo Superior de Deportes en esta edición.

Una candidatura que, tras superar con brillantez y buena nota la selección del Comité Olímpico Internacional, compite con las de Chicago, Río de Janeiro y Tokio.

Un proyecto que cuenta con el firme respaldo de la Corona, del Gobierno, de los distintos grupos parlamentarios, y Administraciones Públicas, así como con el gran impulso del Ayuntamiento de la capital de España.

Como proyecto de Estado, expresa el sentir ilusionado y esperanzado de la sociedad española de poder organizar, nuevamente, unos Juegos Olímpicos tan inolvidables como los de Barcelona en 1992.

Vamos a seguir trabajando, sin desmayo y con toda ilusión para que, en el otoño próximo, Madrid sea elegida por el COI como ciudad organizadora de los Juegos de 2016.

Quiero destacar asimismo la concesión, tanto del trofeo Joaquín Blume al Instituto Nacional de Educación Física de la Universidad Politécnica de Madrid, como del Premio Olimpia a los Juegos Extremeños del Deporte Especial, en reconocimiento a su compromiso con la actividad deportiva de las personas discapacitadas.

Finalmente, felicito a la Agrupación Deportiva del Cuerpo Nacional de Policía por la Copa Stadium, como tributo al desarrollo del deporte en un Cuerpo al que tanto debemos.

Premiar al deporte es una tradición loable pues promueve un lenguaje universal que acerca y une a la gente, y representa una magnífica escuela de formación en el respeto a los demás y a las reglas de sociedades abiertas e incluyentes.

Dispone asimismo de una impagable dimensión educativa y de salud, para nuestro desarrollo armónico e integral como personas.

Reiteramos nuestra felicitación a los Premiados, que han destacado, ni más ni menos, como los mejores deportistas del mejor año en la historia del deporte español. Un año mágico para nuestro deporte, que ha puesto de relieve lo mucho que somos capaces de alcanzar si actuamos juntos, con rigor y mucho esfuerzo.

Que estos galardones nos estimulen en el logro de nuevas y grandes victorias para el deporte español.

Gracias a todos por vuestros éxitos, dedicación y entrega. Y que ¡juntos celebremos muchos más éxitos!

Muchas gracias.

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