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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega de la IV edición del Premio "Cortes de la Real Isla de León 1810 a los valores constitucionales y defensa de las libertades democráticas"

Cádiz(San Fernando), 24.09.2008

M

e alegro mucho de estar de nuevo aquí en San Fernando, hoy junto a la Princesa, y quiero agradecer en nombre de los dos al Excmo. Ayuntamiento y a los isleños el cariño que nos habéis mostrado al recibirnos en vuestra ciudad, bella y especialmente engalanada para el acontecimiento que nos convoca en este Real Teatro de las Cortes. Es un gran honor para nosotros presidir esta ceremonia de entrega de un Premio que tanto os distingue por su significado y por la historia que simboliza. Gracias por vuestra invitación. Cumplo con gusto el encargo de S.M. el Rey, junto a S.M. la Reina, de transmitiros su afecto y su recuerdo de gratitud, al haber sido premiado en la 1ª edición.

Estos galardones bienales reflejan la conjunción de inteligencia y sensibilidad con que Andalucía, Cádiz y San Fernando saben reconocer los esfuerzos que han llevado a la construcción de la España constitucional, moderna y democrática de que hoy disfrutamos.

San Fernando, ciudad de la que mi abuelo Don Juan de Borbón llevó con orgullo el título de Hijo Predilecto, enamora a cuantos la conocen. Ciudad de ancla y estrella, de viento y de vela, como hubiera dicho Rafael Alberti.

En efecto, desde aquí la mirada se abre necesariamente hacia anchos horizontes, alentada por la avanzada posición atlántica de la ciudad, impulsada por su tradición naval contando con el prestigio de nuestra Armada, y simbolizada por la maravillosa hoja de servicios que esta tierra ha sabido completar a lo largo de los siglos en defensa de nuestras libertades: las de nuestra gran Nación y las de todos sus ciudadanos.

Una hoja de servicios que liga para siempre el nombre de la Isla de León a la mejor Historia de España, de Europa y de Iberoamérica, especialmente en aquellos años decisivos, en los que nuestro pueblo asumió por vez primera su propia soberanía como Nación.

Un tiempo en el que hombres y mujeres de nuestra entera geografía, reivindicaron y defendieron en primera persona la soberanía, reflejando una toma de conciencia de la Nación en sentido moderno, basada en las ideas de libertad y unidad, igualdad y solidaridad. Unos valores defendidos con heroísmo por toda España, en sus campos, pueblos, villas y ciudades, en torno a las múltiples gestas de la Guerra de la Independencia.

Esa defensa de la soberanía y de la libertad de la Nación, que encontró una temprana, decidida y rotunda expresión en el pueblo de Madrid, como bien reflejó Goya con pinceladas magistrales, merece todo nuestro reconocimiento, junto al más emocionado de los recuerdos. De ahí, el acierto de conceder a la Villa de Madrid en el Bicentenario de aquella contienda, el Premio ?Cortes de la Real Isla de León 1810 a los valores constitucionales y defensa de las libertades democráticas?.

Un Premio que hoy he tenido el honor de entregar a su Vice Alcalde, a quien expreso nuestra felicitación más cordial y sincera

Soberanía nacional y libertad inspiraron asimismo los trabajos que un día como hoy, 24 de septiembre en 1810, emprendieron las Cortes Generales y Extraordinarias aquí en esta Isla, buscando dar forma jurídica y política a valores e instituciones claves para entender la España moderna y constitucional.

No fue tarea fácil, como sabemos. A la necesidad de acomodar criterios y opiniones diversos, se sumaban las calamidades de la guerra. La Isla albergaba al Gobierno de la Nación, a los Diputados que redactaban los textos constitucionales y actuaba como capital provisional de España, al tiempo que resistía con valor e inteligencia, desde este lado del Caño de Sancti Petri y del Puente Zuazo, el sitio impuesto durante dos años y medio.

Tendremos la satisfacción de rememorar dentro de veinticuatro meses el Bicentenario de la primera reunión de aquella histórica Asamblea, conformada por los españoles de uno y otro lado del Océano, de Europa y de América, que redactarían con éxito la Constitución Española de 1812, un motivo de orgullo para todos.

Esta antigua Casa de Comedias, con noble armazón de espíritu marinero, se transformó así en primer hemiciclo de las Cortes modernas de España.

Madrid y San Fernando fueron pilares de la defensa de la libertad y de la soberanía frente al invasor, así como del inicio de la construcción de la España constitucional por unas Cortes Generales. Por ello, Madrid y San Fernando representan dos expresiones ejemplares de una misma voluntad popular, de sentimientos colectivos articulados con tesón y esfuerzo, por y en nombre de toda la Nación. De ahí el gran honor y la particular satisfacción de poder entregar este Premio a la ciudad de Madrid en San Fernando.

Enhorabuena a Madrid y a los madrileños por este galardón que encarna y promueve los mejores principios y valores que sustentan nuestra convivencia en democracia y libertad en torno a la valiosa Constitución, de todos y para todos, que los españoles supimos darnos hace tres décadas.

Muchas gracias.

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