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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega de las Becas de Postgrado en el extranjero de la Fundación Caja Madrid

Madrid, 28.05.2008

E

ste es el cuarto año que presidimos este acto de entrega de las becas para estudios de postgrado en el extranjero de la Fundación Caja Madrid. A lo largo de este tiempo, el programa ha ido perfilándose y creciendo año tras año; se ha hecho así más atractivo para sus potenciales beneficiarios y más adaptado a los fines que persigue: estimular y favorecer la formación de excelencia de nuestros graduados universitarios, ofreciéndoles una importante ayuda para completar su preparación en centros europeos y norteamericanos que gozan de particular prestigio académico en un espectro muy amplio de áreas del conocimiento.

Y es que ya es irrebatible que las batallas del progreso y del liderazgo se libran hoy en el campo del conocimiento. Los países que quieren estar en la primera línea del desarrollo y situar a sus ciudadanos en la vanguardia del bienestar, concentran su esfuerzo -como nunca antes- en la promoción del conocimiento. Las exigencias del mundo altamente tecnificado y complejo en el que vivimos y la fuerte competencia derivada de la globalización de los mercados, hacen más necesario poner los medios públicos y privados adecuados para afrontar esos retos con un capital humano dotado de un alto nivel de formación.

En los complejos momentos económicos que vivimos, la apuesta por el conocimiento, por la investigación y por la innovación es la única apuesta verdaderamente ganadora, la que más valor añadido puede aportar a la economía productiva y al bienestar de la sociedad.

Los importantes cambios que se avecinan en el panorama de los estudios de grado como consecuencia del proceso de Bolonia, ponen hoy la formación especializada de postgrado en un primer plano y le otorgan un papel crucial en esa apuesta ganadora.

Los españoles debemos felicitarnos por el incremento considerable de recursos públicos y privados destinados en los últimos años a las políticas de ayuda a la formación de postgrado. Esa sensibilidad creciente de administraciones, empresas y fundaciones para entender la importancia de la inversión en capital humano, es en definitiva un signo de modernidad. En ese sentido, es digno de reconocimiento el esfuerzo de la Fundación Caja Madrid, que ofrece hoy uno de los programas de becas más importantes del panorama fundacional en nuestro país y consolida así una línea que ha venido desarrollando y mejorando a lo largo de los últimos diez años.

Os reunís hoy en esta Real Academia 125 graduados universitarios y vuestra familias que habéis obtenido la ayuda que buscabais para completar vuestros estudios en centros extranjeros. Permitidme que os dé por ello la enhorabuena, en nombre de la Princesa y en el mío propio, por partida doble: por haberos hecho acreedores a la beca, tras un proceso de selección, sin duda duro y competitivo; y por lo que supone en todos vosotros de espíritu de superación y de búsqueda de una mayor y mejor preparación, el hecho de que queráis completar vuestra formación en centros cualificados que puedan aportaros ese conocimiento adicional que deseáis obtener.

La primera condición para el triunfo es desearlo y la segunda buscarlo. Ambas las poseéis, pues habéis sentido que queríais mejorar vuestros conocimientos y os habéis procurado la manera de hacerlo posible. De ello podéis estar orgullosos.

Ahora debéis mirar la otra cara de la moneda. La de la responsabilidad que habéis contraído con quienes hacen con vosotros este camino: primero, vuestras familias, que habrán sentado las bases de un enfoque de la vida que os ha llevado a buscar la excelencia; luego, quienes han depositado en vosotros su confianza, la Fundación que os beca y la universidad o institución en la que vais a desarrollar vuestros estudios; finalmente, la sociedad como un todo, pues este esfuerzo que haréis ahora será vuestra manera de contribuir a su progreso.

Cuando hayáis completado el período de formación que ahora iniciáis fuera de España, volveréis con un bagaje nuevo y más rico en conocimientos que, sin duda, os servirá para satisfacer mejor vuestras aspiraciones laborales y profesionales. Pero con él aportaréis además, más allá de vuestro particular horizonte, unos conocimientos y una experiencia cuyos beneficios se dejarán sentir también en el conjunto de la sociedad. En ese sentido, la beca que hoy habéis recibido habrá cumplido su función más noble, la de beneficiar a cada uno de vosotros beneficiando al mismo tiempo a la sociedad de la que sois parte, y habrá contribuido así a continuar levantando una España cada día más justa, más culta y más próspera.

La Princesa y yo os queremos animar a aprovechar al máximo la oportunidad extraordinaria que tenéis ante vosotros de modo que vuestra estancia en el centro que hayáis elegido sea realmente un hito en vuestra formación. Que sepáis hacer vuestras las enseñanzas que vais a recibir como un bien para vosotros, pero también como un legado que recibís y del que -de alguna manera- en vuestra futura vida profesional tendréis que dar cuenta.

Sé muy bien, por experiencia propia, hasta qué punto son exigentes los estudios de postgrado que vais a emprender y el gran esfuerzo diario que van a demandar de vosotros. Pero también sé muy bien que podréis disfrutar mucho de esta experiencia útil, conviviendo ?en el estudio y la diversión- con personas de otras culturas que comparten vuestra edad y vuestra demanda de formación desde distintas visiones de un mismo mundo ya tan próximo e interconectado. Sin duda os compararéis con ellos y así también incorporaréis otras perspectivas de lo que acontece en el Mundo y aquí en casa, en España.

Acordaros que también durante vuestra estancia fuera de España de alguna manera seréis portadores de la imagen y prestigio de vuestra Universidad de origen, de la tierra que os vió nacer y de la sociedad que formáis parte; la misma que ahora os beca con satisfacción y orgullo por estar entre los mejores.

Tenéis el hábito del estudio, la fortaleza de la juventud, la voluntad de superación y la vocación de triunfar. Con esas armas, hay pocos desafíos que no puedan superarse con éxito y de forma victoriosa. De ahí, la importancia de estas becas que hoy recibís.

Enhorabuena y muchas gracias.

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