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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la cena ofrecida por el Presidente de la República de Polonia

Varsovia, 06.05.2008

E

s un honor poderles dirigir la palabra esta noche y permítanme que lo haga, sobre todo, para expresarle, Sr. Presidente, nuestra gratitud por vuestra invitación, junto a vuestra esposa, para visitar oficialmente Polonia. Vuestras palabras amistosas y llenas de cordialidad nos hacen sentirnos muy bienvenidos a la Princesa y a mi junto a nuestra delegación y nos llenan de esperanza sobre el buen desarrollo de nuestra estancia en vuestro país.

Traemos un mensaje lleno de la admiración y el afecto que España siente hacia Polonia, así como de la profunda simpatía que los españoles tenemos por los polacos. Venimos con el firme deseo de que nuestra estancia en Vuestro país contribuya a fortalecer la amistad, a estrechar el entendimiento, y a ampliar la cooperación entre nuestros dos pueblos y Estados.

Polonia y España están unidas por importantes lazos humanos, políticos y económicos, que han adquirido una nueva dimensión y enormes posibilidades dentro de la gran familia de Estados que componemos la Unión Europea. Prueba de ello, es el hecho de que Polonia sea uno de los países con el que hemos establecido Cumbres bilaterales.

Somos dos grandes naciones que, a través de la Historia, han logrado superar épocas difíciles, mediante el esfuerzo, el tesón y la solidaridad. Durante siglos Vuestro país ha dado a conocer al mundo un profundo espíritu de libertad y una determinación con los que ha sabido hacer frente a la partición, al intenso sufrimiento de la guerra y al genocidio. Todos tenemos grabadas en lo más hondo de nuestras conciencias las imágenes de una Polonia que tanto ha luchado por mantener su espíritu de gran Nación, pagando por ello muchas veces ? incluso - un precio insoportable e inhumano.

Polonia, además, ha hecho grandes aportaciones a la cultura universal y al avance de la humanidad, por lo que quiero rendir nuestro sincero homenaje. No puedo por menos de mencionar el orgullo que suponen para Europa nombres como los de Copérnico o de Maria Sklodowska-Curie para la ciencia, de Sienkiéwicz, Reymont, Milosz o Szymborska para la prosa y la poesía, de Chopin y de Penderewski para la música, o el de Kapuscinski para la comunicación, los dos últimos galardonados con el Premio Príncipe de Asturias.

A través de ellos, y de tantas otras insignes personalidades polacas, Polonia se alza como país clave para entender la historia, el pensamiento, la cultura y la ciencia de nuestro Continente, uno de los que más han contribuido a enriquecer nuestro saber y nuestra sensibilidad como europeos.

Señor Presidente,

En el plano político, Polonia y España defienden los valores de la democracia, de la convivencia y del pleno respeto a los derechos humanos.

Hoy, Polonia ocupa el puesto que la Historia injustamente le arrebató y participa, junto con España, en el proyecto más ambicioso de la historia de Europa: un gran proyecto de paz, integración, prosperidad y solidaridad.

Ese mismo proyecto es clave para entender el fuerte crecimiento y modernización de España en las últimas décadas, cuyo dinamismo y apertura han reforzado su propio perfil, así como su presencia y compromiso en el mundo.

La plena incorporación de Polonia a la Unión Europea, que contó con el firme respaldo de España, puso término a una anomalía histórica, cultural y política pues, ?no puede existir Europa sin Polonia?, como ya proclamara en momentos especialmente difíciles Su Santidad el Papa Juan Pablo II en esta ciudad. Al comienzo de nuestra visita quiero subrayar este sentimiento y acción solidaria de España hacia Polonia.

Señor Presidente,

Polonia y España asumen hoy convencidos y con determinación sus responsabilidades en el ámbito internacional como Naciones aliadas y socios en la Unión Europea. Nos une, ante todo, la común voluntad de trabajar por la paz y la seguridad internacionales, de luchar contra el flagelo del terrorismo, y de impulsar el desarrollo de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Un mundo globalizado como el actual, cuyos grandes desafíos desbordan nuestras fronteras nacionales, necesita articular respuestas concertadas en el plano multilateral. Sólo así se puede afrontar de manera sostenida y con mayor eficacia las graves lacras como el hambre y la pobreza, o nuevos retos, como la seguridad energética, el cambio climático y los flujos migratorios, en los que ya trabajamos conjuntamente.

Una buena muestra de esa sintonía en grandes temas, es la importante participación polaca en la Exposición Internacional de Zaragoza dedicada al agua y al desarrollo sostenible que abrirá sus puertas a mediados del próximo mes de junio. Gracias por ese apoyo y contribución tan necesarios para el éxito de ese acontecimiento que contiene enormes esfuerzos en un tema crucial para el presente y futuro de la humanidad y del Planeta.

La nueva Polonia es hoy un gran país, lleno de vitalidad, dispuesto a alcanzar los objetivos más ambiciosos en continua modernización. Cuenta para ello con el talento, la preparación y la reconocida capacidad de trabajo del pueblo polaco, así como con una iniciativa empresarial ya extraordinariamente dinámica.

Durante esta Visita Oficial me será muy grato comprobar el ritmo sostenido de desarrollo económico y los grandes avances experimentados por Polonia desde mi última estancia en esta tierra en junio del año 2000.

En su camino hacia un futuro cada vez más próspero y ambicioso, Polonia siempre podrá contar con el apoyo y solidaridad de España. La creciente presencia de empresas españolas en Vuestro país a lo largo de los últimos años, constituye una clara señal de nuestra confianza en el futuro de Polonia.

Mañana tendré la especial satisfacción de inaugurar un Encuentro Empresarial España-Polonia, organizado por ambos países, para fomentar tanto nuestra cooperación empresarial, como nuestros intercambios económicos bilaterales, y promover los flujos de inversión, en el marco de iniciativas de interés común. Estas relaciones las queremos dotar del más alto nivel de innovación tecnológica, para aprovechar mejor las oportunidades que el proceso de integración europea ofrece a polacos y españoles.

En el plano educativo y cultural, nos alegra mucho comprobar cómo aumenta en Polonia el interés por nuestro idioma y por las culturas que se expresan en español. De ahí, la particular importancia que otorgamos a la inauguración mañana de la nueva sede del Instituto Cervantes en Varsovia para responder con más eficacia a esa demanda. Para nosotros es un honor poder estar presentes y participar, por lo que agradecemos que haya coincidido con nuestra Visita Oficial.

Pero quiero también subrayar que esto se produce en un tiempo en el que también crece el interés por la cultura polaca en España. A lo que no es ajeno el hecho de que miles de polacos han encontrado en nuestro país su nuevo hogar y representan esa parte de Polonia que convive con nosotros. A ellos les debemos mucho, por su simpatía, su trabajo y su decisivo papel en el acercamiento entre nuestros dos pueblos.

En ese papel, permítanme que también recuerde los esfuerzos que dedica la comunidad española residente en Polonia.

Señor Presidente,

Al inicio de nuestra Visita Oficial a Vuestro gran país, me alegra comprobar que las relaciones políticas, económicas, culturales y humanas entre Polonia y España son una floreciente realidad en una creciente variedad de facetas, entre ellas la del Grupo hispano-polaco de amistad parlamentaria con el que tendré mañana la oportunidad de cambiar impresiones. Pero es aún mucho lo que la amistad hispano-polaca puede aportar a nuestros países en una Europa integrada y solidaria. Como usted mismo ha señalado.

Con ese espíritu, permitidme, Señor Presidente, que os agradezca de nuevo Vuestra generosa hospitalidad y que levante mi copa para brindar por Vuestra Excelencia y por Vuestra esposa, por el bienestar y la prosperidad del muy querido pueblo polaco, y por la amistad entre dos grandes Naciones como Polonia y España.

Muchas gracias.

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