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Palabras de Su Majestad el Rey en la Asamblea Anual de la Junta de Gobernadores del Banco Asiático de Desarrollo

Madrid, 05.05.2008

A

gradezco la amable invitación que el Banco Asiático de Desarrollo ha querido dirigirme para inaugurar la Cuadragésimo Primera Asamblea Anual de su Junta de Gobernadores.

Quiero, en primer lugar, darles la más cordial bienvenida a España y desearles mucho éxito en sus reflexiones e intercambios de opiniones, experiencias y propuestas.

Su tarea en Madrid deberá contribuir a respaldar los esfuerzos de los países de Asia y Pacífico, destinados a aprovechar mejor las nuevas oportunidades y afrontar con eficacia los desafíos que se presentan.

El trabajo que van a iniciar, marcado por un alto sentido de la solidaridad, merece nuestro aliento y apoyo.

Señoras y Señores,

Hoy el vasto Continente asiático configura uno de los ejes de la economía internacional.

En efecto, Asia alberga el 60 por ciento de la población mundial, genera un tercio de la producción, y acumula las dos terceras partes de las reservas totales de divisas. En síntesis, Asia presenta el mayor potencial de crecimiento del planeta a medio y largo plazo.

Asia ejemplifica, al mismo tiempo, una reducción sin precedentes de los niveles de pobreza, reducción lograda mediante impactantes tasas de crecimiento.

Si en 1990, más de una de cada tres personas de la región vivía con menos de un dólar diario, en condiciones de pobreza extrema, hoy esta proporción se ha reducido a menos de una de cada cinco.

Un avance que todos celebramos, teniendo en cuenta, además, que las previsiones apuntan al mantenimiento de esta tendencia durante la próxima década.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. La lista de desafíos que afronta la región es todavía importante.

De ahí, el papel crucial del Banco Asiático de Desarrollo. Un papel al que España está decidida a seguir contribuyendo, para hacer frente a estos retos y luchar contra la pobreza en la región.

Señoras y Señores,

Asia constituye hoy una prioridad estratégica para España, alentada por la creciente presencia española en Oriente que se inició hace casi cinco siglos en Filipinas, el dinámico país que acoge la sede del Banco.

El peso de la España de hoy en la economía internacional, y el interés de nuestras empresas por Asia, constituyen acicates que estimulan las relaciones de España con todos los países de la región.

Así, España valora la celebración de esta magna Asamblea en Madrid como una excelente ocasión para dar nuevo impulso a nuestras relaciones con Asia.

A la vez, esta Asamblea nos permite expresar el compromiso español con el Banco Asiático de Desarrollo y, a través de él, con el crecimiento económico y el bienestar social de todo el Continente.

Un respaldo que se ve fortalecido por la transformación que, como país, hemos experimentado a lo largo de los últimos treinta años.

España es hoy un socio activo de la Unión Europea, un actor destacado de la economía mundial y un miembro solidario de la sociedad internacional, consciente de la responsabilidad que todo ello conlleva.

Baste recordar que en 2007 hemos sido el miembro de la OCDE que ha registrado un mayor crecimiento de sus flujos de Ayuda Oficial al Desarrollo, flujos que superan el 0,4 % de nuestra Renta Nacional Bruta.

Los más de cinco mil setecientos millones de dólares de ayuda, proporcionados por España en el último año, reflejan la solidaridad de los españoles en la mejora de las condiciones de vida de los países más desfavorecidos.

La celebración de esta Asamblea en Madrid es una nueva muestra del compromiso de España con las instituciones financieras multilaterales, que necesitan de la experiencia, el apoyo y la cooperación de todos.

España participa en un número creciente de organizaciones financieras multilaterales, al tiempo que su contribución en ellas es cada vez mayor.

Unas organizaciones que facilitan recursos y conocimientos, con objeto de reforzar un crecimiento económico, a la vez que sostenible, en los países menos prósperos.

En ese marco, se inscribe la mayor aportación relativa de España a las llamadas ?ventanillas blandas?, destinadas a los países más pobres.

Junto a su contribución financiera, España puede aportar dos activos adicionales al desarrollo económico y al aumento del bienestar social de la región.

Por un lado, la experiencia y el saber hacer de sus empresas, ampliamente demostrados en otras regiones del planeta. Por otro lado, la capacidad organizativa y preparación de su sociedad civil.

Por todo ello, estoy convencido de que la intensa presencia y actividad de España en otras zonas del mundo se extenderán, cada vez en mayor medida, a Asia y Pacífico.

Señoras y Señores,

Albergo la esperanza de que la Asamblea de este año suponga un hito importante en la historia del Banco Asiático de Desarrollo.

La máxima eficiencia en la gestión de los recursos y el diseño de un esquema operativo óptimo, requieren un especial empeño no exento de sacrificios.

De ahí, la importancia de la tarea de los miembros y accionistas del Banco, para recoger fielmente el espíritu de cooperación y de solidaridad que inspiró la creación de estas instituciones.

Concluyo animando a los Gobernadores a seguir mejorando, con el esfuerzo de todos, la eficiencia de las actuaciones de este gran Banco en su lucha contra la pobreza, fomentando el progreso del conjunto de la región.

Muchas gracias.

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