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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega de la XXIV edición del Premio Francisco Cerecedo de Periodismo

Madrid, 21.11.2007

H

ace ya muchos años que me alegra, y acepto gustosamente, hacer entrega de este Premio Francisco Cerecedo que es tan apreciado como prestigioso en la profesión periodística. Como sabéis presido honoríficamente la Asociación de Periodistas Europeos desde hace XXV años. Por esta y alguna otra razón ? ya casi me podéis considerar como del gremio. Pero no, tranquilos, cada uno a lo suyo ?

Es realmente grato para la Princesa y para mí reunirme con vosotros por este motivo y recordar también la figura de ?Cuco? Cerecedo que lo merece y en cuya honra se instituyó este premio.

Hoy, esa alegría se une a la particular satisfacción de felicitar muy cordialmente a Soledad Gallego Díaz en nombre de todos aquí esta noche.

La Princesa se une mí para expresarte nuestra enhorabuena por la concesión del Cerecedo en su Vigésimo Cuarta edición.

Soledad Gallego sabe muy bien que recibe una distinción dotada de especial valor, puesto que, como decía al comienzo, viene promovida por esta Asociación de naturaleza profesional, y se otorga por un Jurado experto, de composición plural.

Felicitamos también al Jurado que, como cada año, ha tenido entre sus manos la nunca fácil tarea de seleccionar a quien mejor personifica esa síntesis de compromiso y profesionalidad, de calidad informativa y capacidad para llegar al lector, al oyente o al espectador, que estos Premios destacan.

Esta distinción anual, que recuerda la gran labor de ?Cuco? Cerecedo, vuelca su prestigio en el elogio a la integridad y la dignidad profesional, con las que tantos excelentes periodistas de España y del resto de Europa respaldan la libertad de información.

Y nos permite insistir en el reconocimiento a una profesión ? el periodismo- sin cuya contribución al establecimiento y consolidación de nuestro sistema de libertades sería imposible entender la España constitucional que disfrutamos hoy en día.

Una sociedad democrática y tan plural como la nuestra necesita de vuestra tarea. Porque requiere de información libre y veraz , de análisis rigurosos y de opiniones contrapuestas que enriquezcan los debates.

Son estas las coordenadas en las que la voz original de Soledad Gallego se encuadra por derecho propio.

Una voz que todos conocemos y apreciamos, y que nuestra Premiada empezaba a hacer oír a los diez y nueve años en la agencia ?Pyresa?, desarrollaba más tarde en la revista ?Cuadernos para el Diálogo?, y desplegaba en el diario ?El País?, en el que participa casi desde su fundación.

A lo largo de su larga trayectoria, ilusionada y dedicada plenamente al periodismo, sus lectores hemos sabido reconocer esa capacidad, tan suya, de conjugar en cualquier circunstancia el análisis racional con la perspectiva inesperada.

Hemos leído a Soledad desde sus diferentes puestos. Hemos seguido sus crónicas como corresponsal en Bruselas, en Londres y en París.

Y ahora, continuamos encontrándola, en sus columnas y artículos, cuando sabe desvelar el interés, y acaso el brillo propio, que encierra la realidad más cotidiana, en su entorno político y social.

Podría decir, y espero que Soledad esté de acuerdo, que, aunque ha asumido responsabilidades como la Subdirección y la Dirección Adjunta de su diario, nuestra galardonada se ha distanciado siempre de cualquier protagonismo artificial.

Ante toda consideración ha antepuesto su entrega al servicio de valores. Valores que defiende y hace llegar a los lectores con un oficio exigente, con el que tanto puede sembrar la sonrisa, como ralentizar nuestro ritmo de lectura. Un oficio que siempre logra provocar nuestra reflexión, ese resultado clave del estilo y de la esencia de los grandes periodistas.

Como fruto de la interrelación de todos estos rasgos, encontramos en la trayectoria profesional de Doña Soledad Gallego, talento, originalidad, y esfuerzo infatigable.

Razones más que suficientes para que desde hoy, la Señora Gallego Díaz, pase a formar parte de la valiosa nómina que conforman los galardonados con el Premio Francisco Cerecedo, que tanto han contribuido a potenciar rasgos esenciales para nuestra vida en democracia; en España y en el resto de Europa.

Nuevamente, Soledad, te felicito y te deseamos que sigas cosechando satisfacciones profesionales y también personales.

Una felicitación que queremos extender a los organizadores, a los patrocinadores y a cuantos, como los miembros del jurado, habéis prestado vuestro trabajo y vuestro apoyo, con los que habéis logrado, una vez más, el éxito de este Premio.

Muchas gracias.

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