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Palabras de S.M. el Rey en la celebración del 40 aniversario de los Premios "Fernández Latorre", y entrega de los mismos a los galardonados

A Coruña, 18.11.1998

M

ucho me satisface volver, con motivo de esta ceremonia, a la ciudad de A Coruña de la que guardo muy gratos recuerdos, y desde la que saludo con afecto a Galicia y a todos los gallegos.

En la vida coruñesa tienen siempre un lugar preferente las empresas del espíritu y de la cultura. Celebro que mi visita tenga lugar con ocasión de una de ellas: la entrega de los Premios Fernández Latorre, de larga y bien asentada trayectoria, que hoy alcanzan su cuadragésima edición.

Quiero, pues, ante todo, felicitar sinceramente a quienes los reciben este año, Domingo García Sabell, Iñaki Gabilondo y Maurizio Carlotti, que han conquistado esta distinción por méritos propios e indiscutibles.

La sosegada reflexión sobre temas de interés permanente, la autenticidad como clave de una reconocida vocación profesional, y el éxito empresarial concebido como soporte de una comunicación de calidad, son otras tantas lecciones que nos dan los galardonados de hoy.

Los tres nos transmiten valores de especial actualidad, que todos deberíamos animarnos a realizar en nuestras vidas y tareas cotidianas, para mejorar con ellos nuestra convivencia mediante sólidos anclajes, capaces de perpetuarla y acrecentarla.

Y ésto sólo es posible mediante un esfuerzo sostenido, cuyo fruto es la satisfacción personal por la obra bien hecha, y que al mismo tiempo se proyecta en la sociedad, animándola a ser más solidaria y a realizar mejor su tarea colectiva.

Este ejemplo se multiplica cuando, como ocurre hoy, se difunde a través de los medios de comunicación, espejo de nuestro tiempo y espacio en el que se manifiestan muchas de nuestras comunes ilusiones e inquietudes.

Por eso deseo también felicitar a quienes mantienen y garantizan la continuidad de estos Premios, con fidelidad  al espíritu de su fundador, y a "La Voz de Galicia" y al Grupo Voz, por el ímpetu y energía con la que afrontan este reto.

Ellos son, por una parte, representantes distinguidos del auge que en nuestro actual sistema informativo tiene la prensa regional, como expresión de una España plural y de las muchas energías que de uno a otro extremo de su geografía se aunan para modernizarla y engrandecerla. 

Manifestan también los aires de renovación que caracterizan en nuestros días a Galicia, al dinamismo de sus hombres y mujeres en campos muy diversos, y a su capacidad para acometer empresas ambiciosas.

Esta obra apunta, en fin, a un porvenir innovador, en el que confluyen los grupos más activos de la sociedad española, venciendo rutinas y superando inconvenientes con tesón y optimismo, en busca de un mañana mejor.

Los Premios que hoy festejamos y la organización que los hizo posible, son prueba fehaciente de una energía y una apertura digna de reconocimiento y en la que os invito a perseverar al cumplir vuestro cuarenta aniversario.

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