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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del I Simposio sobre el Patrimonio Natural en las Colecciones Públicas de España

Vitoria, 25.09.2001

Q

uiero que mis primeras palabras sean de satisfacción por encontrarme en esta histórica tierra de Álava, espejo y ejemplo de la tradicional nobleza que caracteriza a la gente de este pueblo. Desde aquí, desde su capital y sede de autogobierno, quiero enviar un saludo a todos los vascos.

Celebro que este acto tenga lugar en Vitoria, que con tanto acierto ha sabido revivir los testimonios de su pasado con el espíritu emprendedor y el afán de modernización bien visible en su fisonomía urbana y humana, y que casa perfectamente con el propósito de este Simposio.

Agradezco a todos los vitorianos, su hospitalidad y generosa acogida, y a las Instituciones Alavesas su invitación para presidir este acto en el Museo de Bellas Artes.

Las Ciencias Naturales han estado siempre estrechamente vinculadas a la idea del progreso, y su evolución ha punteado, e incluso avanzado, el de las sociedades y los pueblos que más se han interesado por ellas.

De ahí el papel, y la responsabilidad de las instituciones públicas y las entidades sociales en su promoción, estudio y conservación, principal objetivo de vuestras sesiones.

En este suelo, en el que tan activamente prendió y creció el espíritu de la Ilustración, es más que oportuno recordar que fue Carlos III quien decidió y llevó a cabo la constitución del Real Gabinete de Historia Natural, hoy Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Los gabinetes recogían y exhibían documentos de muy amplios campos del saber. Al igual que otros museos de historia natural, el Real Gabinete de Madrid proveyó de los primeros fondos al Museo Arqueológico Nacional, al Museo Antropológico Nacional, al Real Jardín Botánico y a la Biblioteca Nacional. Algunos de sus tesoros patrimoniales se guardan y exhiben hoy en el Museo del Prado, en el de Artes Decorativas y en el Museo de América. Aquel primer Museo de Ciencias Naturales, por tanto, merece la consideración de alma mater de una larga saga de instituciones museísticas de España.

El ámbito elitista y la intención pedagógica de las antiguas instituciones se ha ido ampliando y diversificando. Por eso hoy nos alegramos al asistir a un proceso positivo de socialización en el que los que eran signos de identidad y prestigio se han convertido en bienes culturales, de los que todos podemos participar.

En el área específica que aquí nos reúne, esta evolución se refleja en la noción de patrimonio natural y su corolario, que en definitiva es la tarea colectiva de cuidarlo y mantenerlo. Y también afortunadamente, se refleja en la aparición de nuevos Museos de historia natural o de ciencias naturales en España y el crecimiento de su actividad, que es la clave de este Simposio.

Museos nuevos que ganan en prestigio por su actividad científica, extienden el conocimiento y aprecio de sus colecciones; progresan en distintos aspectos de la comunicación del saber con modernos recursos y técnicas expositivas de vanguardia y actividades didácticas para todos los públicos; y que desarrollan, así, a un alto nivel, las funciones que establece el Comité Internacional de Museos para estas instituciones, a saber: conservación de colecciones, investigación de los organismos y sistemas naturales, y comunicación a la sociedad de estos conocimientos. Todo ello nos ayuda a disfrutar más y mejor del rico patrimonio natural español, a conocerlo y finalmente a conservarlo, a cuidar de él.

Esa es, creo yo, una magnífica manera de contribuir al enriquecimiento del Patrimonio de la Humanidad, con cuya promoción y defensa nos debemos sentir todos comprometidos.

Actualmente nuestros museos trascienden el concepto tradicional de custodios de nuestro patrimonio, al desarrollar investigaciones punteras en biodiversidad, historia evolutiva, incluyendo la humana, cambios climáticos, riesgos geológicos, genética, y otros muchos. En definitiva, vemos que están presentes en el estudio de estos problemas que preocupan a la sociedad actual, ampliando sus espacios y modernizándose para acercar al público el mundo natural, y aumentando el personal dedicado al progreso en museología, y su preparación. Progresar en estas tareas es una misión que merece el apoyo y reconocimiento de todos.

Por supuesto les anticipo el mío, junto con mi satisfacción al presidir esta reunión, por cuyo programa y organización les doy mi más cálida felicitación. A todos deseo el mayor éxito en el desarrollo de las distintas ponencias, mesas redondas y debates, que redundarán en mayores progresos para el conocimiento, gestión y disfrute de este patrimonio. Espero con gran interés conocer las conclusiones que van a generar con su trabajo, y les transmito mis mejores augurios para las siguientes ediciones de estos simposios. Estoy seguro de que estos avances se materializarán, también, en una mayor atención de la sociedad, y nos ayudarán a seguir mejorando nuestras colecciones públicas y nuestros museos.

Finalmente, quiero felicitar a la Diputación Foral de Álava y a su Museo de Ciencias Naturales por su brillante iniciativa al convocar este Simposio; al Comité Científico, cuyos méritos son tan conocidos, al Comité Organizador por el celo y acierto con que ha asumido su tarea, y a las instituciones municipales y universitarias alavesas por su valiosa contribución al éxito en su desarrollo.

Declaro inaugurado el Primer Simposio sobre el Patrimonio Natural en las Colecciones Públicas de España.

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