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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto conmemorativo del X Aniversario de la creación del Instituto Universitario Ortega y Gasset

Madrid, 29.10.1996

M

​uchas gracias, profesor Sartori, por su excelente lección inaugural de este curso 1996-1997, que marca los diez años de existencia del Instituto Universitario Ortega y Gasset.

Celebro tener ocasión de participar en este acto académico que ha escogido como tema central, el de la reflexión sobre el pluralismo; actividad casi obligada en un Instituto de investigación en ciencias sociales como el que nos acoge hoy que hace años inició su andadura con enseñanzas de postgrado en las áreas de Relaciones Internacionales y de América Latina contemporánea, todo ello bajo el mensaje europeizador y pluralista del pensamiento orteguiano.

Nuestro mundo está inmerso en un proceso creciente de globalización. La evolución de las relaciones internacionales, el protagonismo, cada vez más relevante, de iniciativas y movimientos sociales de proyección transnacional, los imperativos económicos y los avances técnicos han construido una red de intercambios y suscitado una serie de principios, de valores y también, porqué no decirlo, de temores o aprehensiones que superan los límites de las fronteras físicas entre países y naciones.

Vivimos en un escenario rico en contactos e influencias, donde los acontecimientos más distantes se nos presentan como inmediatos y entran a formar parte de nuestra realidad cotidiana.

Pero la enorme variedad de estímulos y mensajes que continuamente recibimos puede llegar a ahogarnos en su misma contradicción, o enquistarnos en una actitud de aislamiento e incluso rechazo, si no acertamos a interpretarla y encauzarla.

Por ello, el desafío al que nos enfrentamos es, precisamente, el de convertir esta situación en un elemento positivo, que nos invita a asumir una realidad multipolar como factor de enriquecimiento de nuestra vida colectiva.

De ahí la importancia de un correcto entendimiento del pluralismo como eje de un nuevo sistema de relaciones capaz de articular la civilización del futuro.

Autores como Isaya Berlín o Edgar Morin, entre otros, han señalado que el reto de las democracias del siglo XXI será el de enseñar a convivir a personas diferentes y a construir una democracia de la diversidad y la variedad.

Convivir no es sólo coexistir o tolerarse, es algo más rico y más comprometido. Exige adoptar una actitud de apertura y comprensión mutua, buscar y potenciar los principios y elementos que por su alcance y valor universal podemos compartir, convertir las zonas de fricción en lugares de encuentro e intercambio, ensayar fórmulas de participación con las que comenzar a edificar una historia y una cultura de rasgos comunes y a la vez respetuosa con las señas de identidad de quienes la construyen y la protagonizan.

Está claro que este principio activo de convivencia necesita un espacio de gestación y difusión. Seguro que en la mente de muchos se encuentra y desde luego en la mía lo está, uno de enorme trascendencia: La Universidad.

El ámbito universitario es, sin lugar a dudas, el más adecuado para la propuesta y el debate de fórmulas originales que, superando recelos y prejuicios, sienten las bases de la sociedad del mañana y definan los principios y los ejes de una dinámica que nos permita asumir con provecho los retos que hoy se plantean.

Así lo demuestra la trayectoria de este Instituto. De entre sus numerosos y sugestivos trabajos quiero destacar, por su valor como ejemplo y su indiscutible actualidad, los que por un lado tienden puentes hacia Europa, a cuya órbita pertenecemos y de la que siempre hemos sido parte integrante, y por otro hacia Iberoamérica, con quienes nos unen la historia, la lengua y el sentimiento de comunidad.

Con vuestras investigaciones ponéis de relieve que el papel de mediador entre ambas comunidades, hoy en proceso de construcción, es uno de los más decisivos que nuestro país puede jugar en los próximos años y, lo que es más importante, que contamos para realizarlo con la aceptación y comprensión tanto de los ciudadanos de aquel Continente como con la de nuestros vecinos europeos.

En cuanto a la dimensión interna, no es menos importante vuestra actividad como lugar de encuentro y diálogo sobre la realidad española. Vuestro constante esfuerzo para enfocarla en un contexto interdisciplinar, en el que participan especialistas de muy diversos campos, y el planteamiento de fecundos intercambios entre quienes sostienen diversas orientaciones ideológicas o punto de vista diferentes, contribuyen a vincular la teoría y la ciencia política y económica con sus aplicaciones prácticas y el mundo académico con la realidad socio económica, y son en definitiva un ejemplo de diálogo plural, en busca de la sociedad abierta y fuerte que todos deseamos.

Al conmemorar vuestro décimo aniversario os animo a continuar en estas tareas, para que el eco de esta celebración perdure en el tiempo, como testimonio de una vocación a la que tan fielmente venís sirviendo desde vuestro momento fundacional, y que nos transmite la lección, siempre necesaria, de que la auténtica libertad es el mejor fruto del saber, y del esfuerzo incesante por renovar sus contenidos y hacerlos realidad en nuestra vida diaria.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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