Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Jarduerak eta agenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega del Premio Bartolomé de las Casas 2001.

Madrid, 06.03.2002

C

elebramos hoy la entrega de la undécima Edición del Premio Bartolomé de las Casas, que acude un año más a reconocer los méritos de cuantos promueven el conocimiento y el aprecio por las manifestaciones culturales, pasadas y presentes, de los pueblos indios americanos.

Estas manifestaciones son testimonios de una historia apasionante, que nos ha dejado su huella en la agricultura, en la medicina, en la fabricación de tejidos, en la arquitectura de sus monumentos, en sus ritos, ceremonias, mitos y leyendas.

También lo ha hecho en la diversidad de sus lenguas, que al entrar en contacto con el castellano, le llevaron a incorporar un elevado número de americanismos, que enriquecieron su léxico.

Historia apasionante en la que aztecas, mayas e incas llegan a estructurar realidades políticas, sociedades jerarquizadas y sistemas educativos, tributarios o urbanísticos, de enorme interés, de cuyo funcionamiento tenemos noticia a través de los escritos de la época.

Los europeos llegaron a estas tierras con un mundo, el suyo, y se encontraron con otro distinto, el de las sociedades indígenas, para alumbrar, por medio de su mezcla e interacción, otro, que es el verdadero mundo nuevo.

No un trasplante de Europa, ni tampoco una continuación de las culturas indígenas, sino el más vasto y transformador proceso de adaptación mutua, de mestizaje cultural y de aprendizaje de una nueva situación que es la característica dominante de la América genuina.

En este contexto, el Premio Bartolomé de las Casas nos recuerda año tras año, la importancia de estas comunidades, así como la riqueza de unos pueblos que, con una conciencia viva y permanente de sus orígenes, luchan por mantener sus tradiciones, sus entornos, y así también nos recuerdan constantemente la importancia del medio ambiente y del equilibrio ecológico.

El premio Bartolomé de las Casas 2001 ha sido concedido "ex aequo" al Instituto Caro y Cuervo de Bogotá, Colombia, y a la Capitanía del Alto y Bajo Izozog de Bolivia, como representante del Pueblo Guaraní.

El Instituto Caro y Cuervo es un centro de investigación filológica, lingüística y literaria que lleva a cabo una importante labor en pro del conocimiento y de la investigación de las lenguas indígenas en Colombia. Ha publicado numerosos trabajos muy documentados sobre el lenguaje en la Amazonía colombiana, así como estudios muy rigurosos sobre el uso de la lengua en los Cronistas de Indias y sobre las lenguas indígenas en la historia social del Nuevo Reino de Granada. Ha editado también un diccionario sobre la lengua chibcha, así como diversos trabajos de investigación sobre temática indígena, que le han hecho acreedor de un gran prestigio en los países de habla hispana.

La Capitanía del Alto y Bajo Izozog de Bolivia se encuentra al sur de los Bañados de Izozog y del río Parapetí, entre éste y la frontera con Paraguay, al suroeste del Departamento de Santa Cruz de la Sierra, Provincia Cordillera de Bolivia.

Tras siglos de enfrentamientos armados, que se prolongaron desde el Imperio de los Incas a la República, el pueblo guaraní decidió optar por el diálogo y la paz para conservar su identidad, su cultura y su patrimonio natural.

Fruto de esta actitud ha sido la creación del Parque Nacional y Área de Manejo Integrada de Kaa-Iyaa, en el Gran Chaco Boreal.

La inteligencia y tenacidad que ha demostrado el pueblo guaraní del Alto y Bajo Izozog y sus líderes para, de forma pacífica, recuperar sus territorios históricos, crear esta enorme área protegida y conseguir su gestión compartida, aprovechando la legislación existente en Bolivia, es sencillamente ejemplar, como lo es también su habilidad para el diálogo y los esfuerzos que realizan para mantener sus usos tradicionales.

El Pueblo Guaraní ha basado su futuro de forma voluntaria y consciente en un verdadero desarrollo sostenible, evitando los altos costos ambientales que con frecuencia acarrea un crecimiento rápido sin el debido control. También ha optado por conservar para la posteridad una zona de altísima biodiversidad que constituye una de las más extensas áreas protegidas de América y, sin duda, la mayor de Bolivia.

Mi enhorabuena a los premiados, a los que animo a seguir el camino rico y fructífero que han emprendido, y también a los miembros del Jurado por el acierto en su fallo a favor de estas instituciones, que iluminan con su ejemplo el camino de la convivencia y el progreso de nuestro gran proyecto común, el de Iberoamérica.

Itzuli Hitzaldiak atalera
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+