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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del IV Congreso Iberoamericano de jóvenes empresarios.

Las Palmas de Gran Canaria, 30.10.2002

C

on mucho gusto vuelvo a esta tierra grancanaria, para mí de muy gratos recuerdos, para inaugurar el Cuarto Congreso Iberoamericano de jóvenes Empresarios en el que incluís también el Primer Encuentro de Negocios Europa-América Latina-África.

Al recibirles con su hospitalidad proverbial, el Gobierno canario reitera la vocación y tradición de su Comunidad como lugar de encuentro de los tres continentes. Yo me uno a sus palabras y les doy la bienvenida a España con la íntima satisfacción de que esta querida tierra asuma con convicción y orgullo esa vocación.

Quiero empezar mis palabras expresando mi felicitación a la Confederación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios, y a la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios, por su iniciativa de convocar esta reunión. Y también felicito a la Asociación de Jóvenes Empresarios de Canarias, por su contribución a la organización del Congreso, y su acogida a cuantos van a participar en él. Tengamos en cuenta que parte importante del éxito es que estamos hoy todos aquí en este acto inaugural.

El hilo conductor de estas sesiones es que los jóvenes empresarios son el porvenir de nuestra Comunidad de naciones en un área fundamental y un momento crucial de nuestra trayectoria común.

España, Portugal y Latinoamérica protagonizan desde hace siglos un reencuentro permanente, constantemente actualizado, que hoy se manifiesta con singular vigor en el ámbito económico.

Así, la Comunidad Iberoamericana de Naciones busca situarse favorablemente en este contexto. Este es el motivo y la explicación esencial de la creciente presencia en América de empresas españolas y de sus inversiones estratégicas: potenciar nuestras posibilidades y movilizar los recursos, materiales e inmateriales, de nuestro sustrato común.

Además, la historia, la cultura, el crecimiento de nuestro idioma en extensión y en profundidad, los valores humanos que son sustancia de nuestra identidad, y los flujos migratorios, firmemente asentados los de los españoles que viven al otro lado del Atlántico, recientes y crecientes los de los iberoamericanos en España, nos empujan a la cooperación e intercambio de conocimiento y experiencias, proyectos y tecnologías.

Este es el marco en el que no movemos y cobra todo su sentido vuestra convocatoria. Pero independientemente del marco, la empresa es y será el centro y el motor de la actividad económica. Como generadora de riqueza, lugar de formación, fuente de creación de empleo y de promoción de desarrollo.

Y es en el ámbito empresarial donde primero y principalmente se reflejan los altibajos de la economía, los riesgos y oportunidades de la globalización, y los avatares de la regulación del comercio internacional.

Por eso se exige hoy a la empresa un plus de operatividad, flexibilidad e innovación, para hacer frente con éxito a las continuas mutaciones de un horizonte de cambio permanente.

Este es el mundo en que van a moverse, y van a mover, los jóvenes empresarios. Su tarea en cuanto tales es la de conocer a fondo la situación, dominar su funcionamiento y sus técnicas, y obtener el máximo rendimiento de sus intervenciones en este proceso.

Lo esencial es saber el cómo, pues es esto, y así nos lo enseña la tecnología de la información, lo que determina la capacidad para mejorar la operatividad de nuestras empresas. En este sentido se orienta el programa de vuestras sesiones. Y os felicito por este planteamiento, que apuesta por la funcionalidad y la eficacia, esenciales para el éxito empresarial.

Permitidme, en este sentido, apuntar algunas cuestiones más que por su novedad o trascendencia pueden ayudarnos a ampliar nuestras perspectivas y a concretar prioridades en nuestra hora.

La primera, el peso creciente de las cualidades y relaciones humanas en la empresa, como el camino más idóneo para materializar los conocimientos y hacer efectivas las estrategias. La civilización despersonalizada y fría que se nos quiere presentar como modelo está en crisis, incluso en términos de rendimiento. Necesita oxigenarse con el aire fresco de la iniciativa individual, el espíritu de equipo, el compromiso personal con un trabajo de calidad y unos objetivos gestionados en común.

La segunda es la apuesta por una tecnología propia, un producto de la imaginación, que aplica nuevos conocimientos a la producción de bienes y servicios de alto valor añadido, reforzando la independencia de la empresa y revalorizando su actividad.

La tercera, la importancia del asociacionismo. Bien lo sabéis quienes, como miembros de la Confederación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios, habéis contado con su apoyo, motivación y orientación a vuestras iniciativas, y os habéis beneficiado de los contactos e intercambios que incansablemente promueve, y que culminan hoy en la celebración de este Congreso. Formáis una red de posibilidades inmensas para mejorar en vuestra actividad empresarial y para dotarle a este Mercado Global de un estilo, de un acento y de una cultura propios de nuestro mundo. Podemos contar más en el mundo si de verdad impulsamos nuestra comunicación, entendimiento y colaboración, y les sacamos el provecho con inteligencia.

Y, en fin, la responsabilidad social de la empresa, que en vuestro caso se cifra en una decidida contribución, individual y colectiva, al desarrollo iberoamericano, en áreas tradicionalmente no vinculadas a la actividad empresarial. Una tarea histórica, que os corresponde directamente a los jóvenes, y que no podéis ya descuidar ni aplazar.

Sobre estas bases, estoy convencido de que este Congreso redundará en un mayor entendimiento entre los jóvenes empresarios y un más profundo convencimiento de su misión y responsabilidad. Les felicito sinceramente por su dedicación y esfuerzo, y les animo a trabajar estos días para continuar con ilusión y optimismo su labor, en beneficio de todos.

Y espero también que el Encuentro de Negocios que estos días se celebra suponga un paso adelante en las relaciones empresariales y comerciales entre Europa, Iberoamérica y África.

Con estos deseos, declaro inaugurado el Cuarto Congreso Iberoamericano de Jóvenes Empresarios.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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