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Palabras de Su Majestad el Rey en la clausura del curso académico de la Escuela Diplomática

Madrid, 01.07.2004

M

e llena de especial satisfacción volver a esta Escuela Diplomática para presidir un año más, junto a la Reina, el solemne acto de Clausura del Curso Académico.

Nos alegra poder compartir con profesores, familiares y amigos, los sentimientos de ilusión de los alumnos, tanto españoles como extranjeros, que han culminado con éxito sus estudios en este prestigioso Centro.

Agradezco al Director de esta Escuela sus muy amables palabras -subrayando la tradicional vinculación entre Corona y Diplomacia-, así como el balance de actividades y proyectos de este Centro que nos acaba de presentar.

Hoy una nueva promoción de Secretarios de Embajada se incorpora formalmente a la Carrera Diplomática con enorme ilusión y el compromiso, como servidores del Estado, de entregar su vida profesional a España y a todos los españoles desde el Servicio Exterior.

Soy consciente del gran esfuerzo de preparación que han invertido para alcanzar tan preciada meta, así como de la sólida y exigente formación recibida en este Centro.

Os expresamos nuestra más efusiva felicitación y mejores deseos de éxito.

Servir fielmente a los intereses de España y de los españoles en el mundo, colaborando al cumplimiento de los objetivos que marca nuestra política exterior, es la importante y apasionante responsabilidad que desde hoy os corresponde asumir.

Estoy seguro de que sabréis hacer gala del espíritu de lealtad, sentido del deber, profesionalidad y vocación de entrega que siempre han distinguido a nuestra Diplomacia, respondiendo con esmero a las expectativas que la sociedad española ha depositado en vosotros.

En el desempeño de tan noble tarea, siempre podréis contar con mi pleno apoyo y el permanente aliento de la Corona.

Del dinamismo y acierto de nuestra acción exterior, hoy dependen más que nunca, no sólo nuestra paz y seguridad, sino también el bienestar económico y social de España, el aprovechamiento de sus posibilidades comerciales, turísticas o tecnológicas, o la difusión de nuestra enorme y variada riqueza cultural y lingüística.

Una acción exterior que también resulta clave para amparar a nuestros compatriotas en el mundo o para promover y defender aquellos valores que nos definen.

Os incorporáis al Servicio Exterior cuando vivimos momentos importantes para el desarrollo de los ejes esenciales de nuestra política exterior.

Momentos decisivos en la Unión Europea, tras su mayor ampliación y la aprobación de un Tratado Constitucional. Momentos relevantes para nuestras relaciones con Iberoamérica, casi en vísperas de la Cumbre Iberoamericana de 2005 que volverá a celebrarse en España. Momentos clave en Oriente Medio y en el Mediterráneo cuando en 2005 va a celebrarse el décimo aniversario del Proceso de Barcelona.

Todo ello, sin olvidar la atención siempre prioritaria que merecen nuestros vínculos con los Estados Unidos y la necesidad de seguir ensanchando y ahondando nuestra presencia en África y Asia.

No quisiera dejar de mencionar, por su importancia, la dedicación a la imprescindible acción de las organizaciones multilaterales, pues la concertación entre Estados resulta esencial para hacer frente a los grandes retos y amenazas que vive la humanidad.

En tal sentido, reviste un carácter absolutamente prioritario la cooperación en la lucha contra la barbarie terrorista que tan brutalmente golpeó a nuestro país el pasado 11 de marzo. La eliminación de la pobreza, la lucha contra la droga o la protección del medio ambiente constituyen otros muchos ámbitos necesitados de una mayor concertación y cooperación.

Os animo a que impregnéis vuestra labor con los valores que presiden nuestra acción exterior, como el apoyo a la democracia, los derechos humanos, la paz y la solidaridad que está en la base de nuestra intensa política de cooperación. En el futuro os va a corresponder promover, defender y representar los intereses de una España que ocupa un papel cada vez más relevante en el mundo, como país moderno, dinámico, abierto, plural y diverso.

Deseo asimismo extender nuestra más sincera felicitación a los alumnos del Curso de Estudios Internacionales que han recibido hoy el Diploma acreditativo de su dedicación y esfuerzo.

Quiero agradecer a los alumnos extranjeros de dicho Curso, procedentes de cuarenta países, la confianza que han depositado en España y sus instituciones al elegir esta Escuela Diplomática para completar su formación.

Espero que al regresar a vuestros países respectivos, conservéis no sólo el conocimiento más profundo de las materias que os han sido impartidas, sino también una mejor comprensión de España, de nuestra realidad política, económica, social y cultural y de nuestras tradiciones y valores.

Concluyo ya mis palabras, expresando mi más sincera felicitación a la dirección y personal de la Escuela Diplomática, así como al claustro de profesores, por su esfuerzo diario y la espléndida labor realizada.

Declaro clausurado el Curso Académico 2003-2004 de la Escuela Diplomática.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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