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Palabras de Su Majestad el Rey en el Congreso de Chile

Chile(Valparaíso), 14.01.2004

S

eñor Presidente del Senado,

Señora Presidenta de la Cámara de Diputados,

Señoras y Señores Senadores y Diputados, Miembros del Cuerpo Diplomático, Señoras y Señores,

Es para mí un gran honor y un motivo de honda satisfacción poder dirigirme de nuevo a los representantes del pueblo chileno, en esta sesión especial y solemne del Congreso, convocada por su Presidente con motivo de nuestra visita de Estado a Chile.

Me alegro muy especialmente de estar de nuevo en este querido país hacia el que todos los españoles sentimos profundo afecto y sincera admiración.

Quiero expresarles mi más viva gratitud por su hospitalidad y deferencia, que interpreto como reflejo de la fraternal amistad con la que Chile siempre ha distinguido a España, y prueba de la extraordinaria calidad y dinamismo que caracterizan las relaciones entre nuestros dos Estados.

Desde los albores de su Independencia, desde aquel Congreso de 1811 y aquel Senado de 1812, el Congreso de Chile ha sido y es la piedra angular de la democracia, la base y el fundamento de la misma.

En este foro solemne, los depositarios de la soberanía nacional han dado al Estado las leyes requeridas para la defensa de los derechos individuales y colectivos, para el desarrollo social y económico que durante gran parte de su historia, en palabras de uno de sus más ilustres conciudadanos, ha sabido crecer a la sombra benéfica de la paz pública y del orden legal.

Chilenos y españoles compartimos lengua, cultura y un variado y sólido entramado de relaciones personales y familiares, producto de una larga historia de intenso y fructífero entendimiento.

Hoy también compartimos unos mismos principios y valores que, en lo político, tienen a la democracia y al Estado de Derecho como valores supremos.

Sentimos una profunda pasión por la democracia. Sabemos que es el único sistema capaz de articular la vida en común dentro del respeto a los derechos inalienables de la persona. La valoramos como algo precioso, que nunca puede darse por sobreentendido, sino que debe defenderse cada día, porque sólo a su amparo pueden crecer sociedades verdaderamente justas y libres.

Por ello rechazamos y condenamos con rotundidad la violencia terrorista y a quienes la utilizan para reducir al silencio cualquier testimonio de libertad y democracia, conculcando los más elementales derechos del hombre.

Su derrota requiere el compromiso y la colaboración de todos. Permítanme, por ello, expresarles el agradecimiento do España por la sensibilidad y comprensión que Chile siempre nos ha brindado para hacer frente al terrorismo.

Señoras y Señores Parlamentarios,

Chile y España han vivido, de forma pacífica, ejemplares procesos de transición política, sin traumas sociales ni económicos, logrando reintegrarse en el lugar que nos corresponde.

Los españoles acabamos de celebrar con legítimo orgullo el vigésimo quintó aniversario de nuestra Carta Magna.

En 1978, los españoles aprobamos por amplia mayoría una Constitución, fruto del más amplio consenso nunca alcanzado entre los españoles y expresión de nuestra firme voluntad de construir una España libre y próspera, organizada en torno a la Monarquía parlamentaría.

Como fruto de aquel generoso consenso, España viene gozando de un fecundo período de paz, estabilidad y progreso caracterizado por la consolidación del Estado de Derecho, la convivencia en libertad y la primacía del interés general.

Chile y España han experimentado en las últimas décadas una notable transformación. Disfrutamos de una a precia ble estabilidad política, social y económica, elementos indispensables para la modernización, el desarrollo y la cohesión de nuestras sociedades.

Chilenos y españoles podemos expresarnos libremente a través de Instituciones estables cuyo respetuoso equilibrio garantiza la supremacía del Estado de Derecho.

Nuestra pertenencia a la familia de grandes naciones libres y democráticas nos confiere, además, una especial responsabilidad en la construcción de un mundo en el que deben prevalecer la paz, la libertad y la democracia, y en el que las naciones deben comprometerse a trabajar en el respeto a los derechos humanos y a la legalidad internacional.

La coincidente presencia de Chile y España en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas nos permite intensificar nuestro diálogo y cooperación en los grandes temas Internacionales.

Señorías,

Nos llena de satisfacción comprobar que Chile goza hoy de un sólido prestigio y creciente protagonismo gracias a su larga tradición democrática y al dinamismo de su economía.

Compartimos con Chile, además, el mismo convencimiento sobre la importancia de los procesos de integración tanto en el ámbito político como en el económico.

Por ello, nos congratulamos de la conclusión de sendos Acuerdos de Asociación y Libre Comercio con la Unión Europea y con los Estados Unidos, que convierten a Chile en socio privilegiado de dos de las principales áreas económicas del planeta.

La trascendencia del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, concluido durante la Presidencia española de la Unión, resulta más que evidente.

Más allá de la liberalfzaclón de los flujos comerciales y de la transferencia de recursos, conlleva la creación de mecanismos permanentes de diálogo, tanto en el ámbito económico y comercial, como en el político o en el de la cooperación, favoreciendo el impulso de las relaciones de Chile con todos los Estados miembros de la Unión Europea.

Dentro de ese marco institucional, no puedo dejar de mencionar la importancia de la Comisión Interparlamentaria creada entre este Congreso Nacional de Chile y el Parlamento Europeo.

España que, desde su incorporación a la Unión Europea, ha trabajado con denuedo a favor de la Integración birregíonal con Iberoamérica, y que impulsó todo el proceso negociador del Acuerdo de Asociación con Chile, no escatimará esfuerzos en esta tarea siempre prioritaria dentro de nuestra acción exterior.

Señoras y Señores Parlamentarios,

El pasado mes de noviembre celebramos en Santa Cruz de la Sierra la decimotercera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

Desde que decidiéramos su creación en 1991, las Cumbres han demostrado que sirven de extraordinario foro de concertacíón política y que promueven la vertebración de una comunidad unida por lazos históricos y familiares, compartiendo valores e intereses.

Trece años después, el sentimiento de pertenencia a lo iberoamericano ya forma parte de nuestro mundo cotidiano, mucho más allá del ámbito oficial.

La Comunidad Iberoamericana debe ocupar el lugar que le corresponde en un mundo cada vez más multilateral. Por ello, los veintiún países miembros acordamos dotar a nuestra Comunidad de un instrumento permanente, que promueva su mayor cohesión interna y facilite su presencia internacional, aprobando la creación de una Secretaría General Iberoamericana.

Los programas de cooperación constituyen uno de los mayores activos del sistema de Cumbres Iberoamericanas. Chile y España han iniciado ya una fecunda colaboración con proyectos de cooperación en terceros países, en particular, en el ámbito del fortalecimiento institucional.

Con la autoridad moral que nos otorga la propia experiencia, debemos sumar nuestros esfuerzos para la definitiva consolidación de la democracia en toda nuestra Comunidad.

Para ello, resulta imprescindible asegurar el imperio de la ley, la división y equilibrio entre los poderes del Estado y el respeto de los derechos y libertades individuales.

Señoras y Señores Senadores y Diputados,

Las relaciones entre España y Chile, fecundas en su madurez histórica, reflejan una visión compartida ante los desafíos y oportunidades que vivimos.

Nuestros respectivos procesos de apertura política fueron acompañados de medidas similares en el ámbito económico. El espíritu de consenso se extendió a los actores sociales, empresarios y sindicatos, permitiendo reformas que han hecho posible una mejora sustancial del nivel de vida de nuestros compatriotas.

Al mismo tiempo, los avances sociales, en los que sin duda debemos seguir volcando nuestros esfuerzos, garantizan una estabilidad social que estimula la confianza en el futuro.

Los españoles confiamos en Chile. Buena prueba de ello es que hoy España es el primer país inversor de la Unión Europea y el segundo del mundo.

Se trata de una apuesta estratégica y de largo alcance en este país, comprometida con la creación de empleo y de riqueza en beneficio mutuo.

Así lo han entendido Vuestras Señorías al ratificar el Convenio Hispano-Chíleno para evitar la Doble Imposición y prevenir la evasión fiscal, permitiendo que entrara en vigor antes de concluir el año.

En un marco tan amplio de relaciones, rico en iniciativas que abarcan prácticamente todos los sectores, permítanme destacar en esta sede parlamentaria la importancia del Grupo de Amistad de las Cortes Generales con el Congreso Nacional de Chile.

Junto a las respectivas Comisiones especializadas de Justicia e Interior, este Grupo constituye un magnífico ejemplo de "diplomacia parlamentaria" que contribuye de forma especialmente positiva al enriquecimiento de nuestra fraternal amistad.

Señorías,

No quiero concluir mis palabras, sin recordar el afecto y generosidad con los que fueron acogidos los muchos españoles que vinieron a Chile, Aquí se establecieron, fundaron familias y contribuyeron con lealtad y esfuerzo al crecimiento y prosperidad de un país que hicieron suyo.

Los nuevos tiempos no han alterado vuestra generosidad y afecto hacia los españoles que siguen llegando, a la vez que son numerosos los chilenos que buscan en España nuevos horizontes y que, a buen seguro, comparten con aquellos los mismos sueños.

Merecen el mayor aprecio y afecto de los españoles, que valoran y agradecen su capacidad de trabajo y su aportación a nuestro desarrollo económico y social.

Señoras y Señores Senadores y Diputados,

Como representantes legítimos del pueblo chileno y depositarios de la soberanía nacional, permítanme, antes de concluir mis palabras, reiterarles el más profundo afecto del pueblo español hacia la nación chilena, agradecerles su eficaz contribución al entendimiento entre nuestros dos países y expresarles toda nuestra admiración y respeto por su firme compromiso con la democracia.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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