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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega del Premio Bartolomé de las Casas 2003

Madrid, 29.03.2004

P

ermitidme que inicie estas palabras expresando lo mucho que me agrada acudir a esta cita anual del Premio Bartolomé de las Casas en Casa de América, Institución que tan bien nos acoge a los que nos sentimos íntimamente ligados a ese continente hermano.

Ya estamos en la decimotercera edición de un galardón, que la Secretaría de Estado creó para distinguir a aquellos que más destacan en la defensa de los Indígenas de América, y que tiene una dimensión que enlaza directamente con un valor esencial de nuestro tiempo: el de la defensa de los Derechos Humanos. Una defensa basada en la dignidad de la persona, que promueve el ejercicio de su libertad, y con ella su participación en las tareas e intereses comunes, que al fin y al cabo es signo y semilla de una democracia de todos y para todos.

Al tomar el nombre del dominico español, que, tras su etapa como encomendero, decidió liberar a los indios de su repartimiento por razones de conciencia, y llegó a ser nombrado "procurador o protector universal de todos los indios de las Indias", esta distinción destaca la importancia de sus escritos "Los dieciséis remedios para la reformación de las Indias" y su contribución a la promulgación de las Leyes Nuevas en 1542, que prohibieron esclavitud de los indios, ordenaron que todos quedaran libres de los encomenderos y los pusieron bajo la protección de la Corona.

Las Casas fue así, y hoy es conocido universalmente, como uno de los precursores, en la teoría y en la práctica, de la defensa de los derechos humanos, articulada doctrinalmente por Domingo de Soto, Francisco de Vitoria y Francisco Suárez.

En nuestro tiempo vemos con satisfacción que la Comunidad Iberoamericana ha recogido esta temprana vocación hispánica, incluyendo la dimensión indígena en las cumbres anuales de Jefes de Estado y de Gobierno, desde que comenzó a institucionalizarse en 1991. Es en la Cumbre de Madrid del año 92 cuando se materializa en la firma de un convenio constitutivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe, un programa de Cooperación de las Cumbres que ha dado notables resultados.

Este año, el Premio ha recaído de nuevo en una institución boliviana: el Coro y la Orquesta de Urubichá, de la Chiquitania, "en reconocimiento a su labor de preservación y enriquecimiento del valioso patrimonio artístico y musical de las Reducciones jesuíticas, como instrumento de articulación de las comunidades indígenas y el diálogo entre las culturas", tal como nos lo dice el Jurado que lo ha otorgado.Urubichá, que en guarayo quiere decir "lugar de aguas", es un municipio indígena a trescientos cuarenta kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, ciudad en la que se celebró la última Cumbre Iberoamericana. Fundado en 1856 por los franciscanos, se ha convertido en el depositario de la tradición musical de las antiguas misiones.

El párroco del municipio convocó al director Rubén Darío Suárez Arana para iniciar un proceso de rescate de la tradición musical barroca, tanto en lo que se refiere a la interpretación como a la fabricación de instrumentos musicales. El Coro y la Orquesta creados con este motivo han recibido numerosos apoyos nacionales e internacionales. Su ejemplo ha cundido a través del Proyecto "Formando Músicos en la Amazonía boliviana" y se están creando Coros y Orquestas siguiendo el modelo de Urubichá.

Gracias a este fenómeno los pueblos de las antiguas misiones de Chiquitos y Guarayos vuelven a ver florecer la música como en el tiempo de las misiones.

Al entregar este Premio, rendimos homenaje a todos los músicos de estos países, que han sabido conservar vivos hasta nuestra época lenguajes y tradiciones antiquísimas, y a todos los estudiosos que tanto han contribuído al conocimiento de uno de los patrimonios culturales más interesantes de la historia, en el que la música se convierte en maravillosa mediadora entre pueblos muy distintos, y nos transmite un expresivo mensaje de convivencia y humanidad.

Desde aquí les animo a seguir irradiando esa cultura única y a continuar siendo embajadores culturales de la realidad mestiza latinoamericana en todo su esplendor y creatividad ejemplar.Quiero también destacar las menciones honoríficas con las que el Jurado de este año ha distinguido a la Asociación de Cabildos y Autoridades Tradicionales del Consejo Regional Indígena de Tolima "CRIT", Colombia, al Centro de Investigación y Apoyo Campesino de la Región de Calcha (Bolivia), en reconocimiento a su dedicación y esfuerzos en defensa de la identidad cultural y el desarrollo integral de los pueblos indígenas.

A los premiados felicito sinceramente animándoles a seguir con la encomiable tarea que hoy celebramos, y también a los miembros del Jurado por sus acertadas decisiones. Unos y otros son ejemplo de una labor que confirma la bondad y oportunidad de este Premio y garantiza su vigencia y continuidad.

Gracias a todos por vuestra presencia y por vuestra decidida apuesta y confianza en los principios y valores que nos unen y engrandecen como portavoces de una cultura que abre las ventanas a un mundo mejor.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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