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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega de despachos a la LX Promoción de Secretarios de Embajada

Madrid(Escuela Diplomática), 05.07.2006

D

espués del muy trágico accidente ocurrido el pasado lunes en el metro de Valencia, que ha conmocionado a España entera, quiero que mis primeras palabras sirvan para reiterar de todo corazón nuestro más profundo pesar a los familiares y amigos de los fallecidos, y nuestros mejores deseos de pronto restablecimiento a todos los heridos.

En estas fechas, se cumplen Veinticinco años desde que la Reina y yo presidiéramos - por primera vez -  esta solemne entrega de Despachos a nuevos Funcionarios diplomáticos de España. Desde entonces han sido Veinticinco las promociones y más de quinientos cincuenta los Diplomáticos a los que, año tras año, he podido entregar personalmente sus Despachos.

Con ello, he querido subrayar la importancia que la Corona otorga a la incorporación de nuevos servidores del Estado que, anualmente, deciden entregar su vida profesional a la promoción y defensa de los intereses de España y de los españoles en el exterior.

Por eso, me resulta especialmente grato volver un  año más a la Escuela Diplomática para presidir, junto a la Reina, la clausura de este Año Académico 2005-2006. Un solemne Acto en el que acaban de recibir sus Despachos los treinta integrantes de la Sesenta Promoción de la Carrera Diplomática.

También reciben hoy sus  Diplomas los 84 alumnos, españoles y extranjeros, de 27 países que integran la primera promoción del Curso de andldquo;Maestría en Diplomacia y Relaciones Internacionalesandrdquo;, que ha  impartido este Centro.

Desde hace sesenta y cuatro años, esta Escuela Diplomática ha formado con acierto a sucesivas promociones de jóvenes Diplomáticos, y acoge a un número cada vez mayor de alumnos procedentes de otros países, a menudo miembros - actuales o futuros - de los Servicios Diplomáticos de sus Estados de origen. Las seis Universidades que colaboran con este Centro en dicha Maestría han realizado un notable esfuerzo, con unos resultados muy satisfactorios. Esta importante afluencia de alumnos extranjeros es buena prueba del prestigio y calidad de los estudios que imparte esta Escuela. Contribuye, por otro lado, al establecimiento de lazos personales que favorecen el mejor entendimiento con muchos países amigos. La Reina y yo queremos expresar nuestra más efusiva felicitación a los nuevos Funcionarios Diplomáticos de España y a cuantos habéis superado esa nueva Maestría.

A todos deseamos los mayores éxitos en sus futuras ocupaciones. 

Quiero dirigirme a los treinta nuevos Secretarios de Embajada para compartir con ellos el orgullo y la ilusión con los que, sabemos, inician su andadura como Diplomáticos. Orgullo, sobre todo, por el alto honor que supone poder representar a nuestro país, a una gran Nación como España, que andndash;además- en los últimos treinta años ha incrementado de forma sustancial su presencia en el mundo. E ilusión por  asumir, con la mayor lealtad y entrega,   vuestras responsabilidades al servicio de la acción exterior del Estado.

Conozco desde hace muchos años las cualidades de nuestros  Diplomáticos: su sentido del Estado y su dedicación para lograr que España ocupe el lugar que le corresponde en el concierto internacional. Por eso, estoy convencido de que contribuiréis a cumplir los objetivos de nuestra política exterior con  profesionalidad, sentido del deber y vocación de servicio.

Os va a corresponder promover y defender los intereses de España y de los españoles en un mundo cada vez más complejo e interdependiente,  atendiendo  las necesidades y demandas que hoy la sociedad española plantea a su Servicio Exterior.

Esa acción exterior, a la que vais a aportar vuestros conocimientos y buen hacer, es cada día más determinante para la paz, seguridad y bienestar económico y social  de todos los españoles. De ella depende el más eficaz desarrollo de nuestro comercio, tecnología o  turismo, así como la mejor promoción y difusión de la amplia y variada riqueza cultural y lingüística de nuestro país.

Dedicad vuestro especial esmero a las áreas prioritarias de nuestra acción exterior: Europa,  Iberoamérica, el Mediterráneo, y nuestros vínculos trasatlánticos. Prestad atención a la creciente  importancia para España del Continente Asiático, que se está consolidando como tercera potencia económica global.

Vuestra atención también debe dirigirse hacia África, el Continente más pobre del planeta, el más castigado por hambrunas, enfermedades, guerras, injusticias y desplazados.

El drama de los inmigrantes que llegan a nuestras costas en condiciones infrahumanas, refleja la difícil situación de una Región del mundo a la que, por responsabilidad, es prioritario prestar ayuda desde nuestra obligación de contribuir al logro de un mundo mejor. Nuestra Cooperación al Desarrollo, que contribuye  a paliar las necesidades que plantea la situación que viven muchos países del mundo es, por ello, un instrumento esencial para el ejercicio de nuestra solidaridad a nivel internacional.

Tampoco debemos olvidar, por su creciente importancia, la acción de las Organizaciones multilaterales. Su labor resulta esencial para solucionar conflictos y afrontar los grandes retos y amenazas a los que se enfrenta la Humanidad. La cooperación internacional es fundamental para luchar contra la barbarie terrorista, que siembra de sangre, muerte y dolor numerosos países. También es clave para acabar con el narcotráfico, el crimen organizado o para promover una activa protección del medio ambiente.

Por otro lado, la defensa de los derechos humanos y de los valores democráticos son principios esenciales que deben guiar vuestra acción.  

Una acción que debéis volcar asimismo en el ámbito consular. Es cada vez más necesario atender a la defensa y protección de cuantos españoles se desplazan o residen en el extranjero, ya sea por razones laborales, familiares, profesionales, de ayuda humanitaria o de ocio.

Bien sabéis que, en el desempeño de tan nobles tareas, siempre podréis contar con mi respaldo y con el aliento de la Corona. 

Antes de concluir, quiero reiterar nuestra enhorabuena a los alumnos del Curso de Maestría, así como a los nuevos Secretarios de Embajada con la plena confianza de que su entrega y amor a España serán el norte de sus vidas profesionales.

Finalizo mis palabras, felicitando a la Dirección, al Claustro de Profesores y a todo el personal de la Escuela Diplomática por los magníficos resultados de sus esfuerzos y desvelos.

Declaro clausurado el Curso Académico 2005-2006 de la Escuela Diplomática.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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