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Palabras de Su Majestad el Rey en la sesión inaugural de la primera Cumbre Euromediterránea.

Barcelona, 28.11.2005

C

onstituye una profunda satisfacción expresarles, en nombre propio, así como del pueblo español y de mi Gobierno, nuestra más cordial bienvenida a España. Es para mí un honor poder pronunciar unas palabras en la sesión inaugural de esta Primera Cumbre Euromediterránea que hoy nos reúne en Barcelona.

Quiero agradecer a la Presidencia británica de la Unión Europea su deferencia, al respaldar la iniciativa de poder celebrar esta Cumbre en la dinámica y emprendedora ciudad de Barcelona, en donde hace una década abrimos el Proceso que lleva su nombre.

Barcelona se honra en ofrecer a todos ustedes su hospitalidad y en convertirse, por unos días, en sede y corazón del mundo euromediterráneo al que el pueblo español se siente tan vinculado por raíces históricas, culturales y humanas.

Contribuir a impulsar el futuro euromediterráneo desde España reafirma una resuelta vocación, que no es posible entender sin la presencia estimulante de este luminoso mar que hoy preside nuestra reunión.

Ya en 1995, expresé la convicción de que se pudiera inaugurar una nueva etapa en las relaciones entre los países que representamos, e iniciar una gran tarea política para las nuevas generaciones: la de restituir al Mediterráneo su unidad, alcanzando el potencial de los intercambios y la comunicación que han constituido la herencia secular de sus pueblos ribereños.

La Declaración firmada en Barcelona en aquel año subrayó la importancia estratégica del Mediterráneo, así como la voluntad de dar a las futuras relaciones entre sus dos riberas una nueva dimensión, basada en una amplia cooperación y solidaridad, acorde con los vínculos privilegiados creados por la historia, la cercanía y la interdependencia.

El espíritu de 1995 fue el de adoptar un enfoque coordinado y global, para afrontar los desafíos y oportunidades comunes.

Y no cabe duda de que la Declaración de Barcelona creó una dinámica nueva en ambas orillas del Mediterráneo; tan fuerte que su impulso llegaría incluso hasta las riberas del Mar Báltico.

La creación del Proceso de Barcelona tuvo como base la filosofía del diálogo que, pese a las tensiones, debe siempre prevalecer en el Mediterráneo.

Diez años después, podemos constatar que, a lo largo de esta nueva etapa, se ha logrado mucho en los tres ámbitos: político, económico y socio-cultural.

En 1995, nos comprometimos a fomentar y reforzar la paz, la estabilidad y la seguridad y a mantener, para ello, un diálogo político más intenso y regular.

La Declaración de Barcelona estableció también una colaboración económica y financiera, impulsora de un desarrollo socio-económico sostenible y equilibrado, a fin de conseguir una zona de prosperidad compartida.

Por último, esa misma Declaración afirmó que para alcanzar los objetivos generales de paz, estabilidad y prosperidad es necesario fomentar una mayor comprensión entre las culturas y los intercambios entre las sociedades civiles.

Señoras y señores,

Una década es un corto período de tiempo. La Asociación Euromediterránea es un proyecto a largo plazo. La cooperación entre ambas riberas es una empresa muy compleja y ambiciosa, y modernizar las estructuras requiere tiempo y coraje. Pero justo es reconocer que, en esta década, se ha logrado un proceso de desarrollo institucional y se ha propiciado una identidad regional euromediterránea, clave para la generación de confianza.

La Asociación Euromediterránea ha logrado perdurar, pese a todas las dificultades y problemas sobrevenidos durante estos años. Hemos creado un sistema de cooperación multilateral y duradero, basado en un espíritu de colaboración y en el marco de unos valores compartidos de democracia y de respeto a los derechos humanos, con el objetivo global de hacer de la cuenca mediterránea un ámbito de diálogo, intercambio, cooperación y desarrollo.

Señoras y Señores,

El Proceso Euromediterráneo es un referente fundamental para toda la Región. Hoy estamos de nuevo reunidos en esta misma ciudad de Barcelona para reafirmar, al más alto nivel, nuestra apuesta por la cooperación entre nuestros países y nuestra firme creencia en la mutua solidaridad.

Esta Cumbre no puede limitarse a un acto conmemorativo, sino que debe subrayar en este año 2005 la importancia que atribuimos al Proceso de Barcelona, y a lo que significa, mediante ideas y aportaciones pragmáticas y concretas.

La Asociación Euromediterránea constituye un bloque coherente, en el que se compaginan homogeneidad y diversidad, y representa un instrumento para responder en los próximos años a las demandas de nuestras sociedades, desde la cooperación política, hasta el mayor desarrollo económico y social, educativo y cultural.

Entre nuestros objetivos más ambiciosos, una paz justa y duradera en la Región sigue siendo nuestra primera y más antigua prioridad, si queremos transformar al Mediterráneo en un espacio de estabilidad que fomente el desarrollo, el bienestar y la calidad de vida de nuestras sociedades.

También reviste una prioridad acuciante la cooperación reforzada contra las nuevas amenazas a la seguridad de nuestros pueblos, mediante una lucha operativa y eficaz contra el terrorismo.

Una necesidad, hoy asimismo ampliamente compartida, es la de una gestión ordenada de los flujos migratorios que resulte beneficiosa para todos.

Antes de finalizar, quiero simplemente reiterar las palabras de esperanza que pronuncié con motivo de la inauguración del Proceso de Barcelona en 1995, al señalar que "Compartimos una visión en la que el Mediterráneo debe ser un lazo de unión entre sus orillas, un lugar admirable, capaz de adecuar a nuestros tiempos la secular espiritualidad que lo caracteriza y de generar cultura y formas de vida con fundamentos humanos".

Quiero expresarles de antemano mi gratitud por cuantos esfuerzos puedan volcar en la profundización de la relación euromediterránea como espacio de presente y -sobre todo- de futuro con planteamientos concretos, en aras de la cooperación, entendimiento y solidaridad en beneficio de todos y cada uno de nuestros pueblos y países; pues es mucho lo que nuestros ciudadanos esperan de nosotros.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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