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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias y de Viana en el acto de entrega del Premio "Príncipe de Viana" de la Cultura 2005

Navarra(Monasterio de San Salvador de Leyre), 16.06.2005

U

n año más nos convoca esta ceremonia de entrega del Premio "Príncipe de Viana". Honrados por la profunda relación institucional y el gran afecto personal que nos une a Navarra, tanto la Princesa como yo, acudimos con especial alegría y agrado a este acto, pues en él se pone de manifiesto la espléndida realidad de esta Comunidad Foral, que conjuga de manera admirable el cultivo de sus raíces históricas y culturales con una apuesta decidida por el futuro en la investigación, la innovación y la consecución de nuevas y más altas cotas de bienestar, que Navarra comparte, solidariamente, con toda España.

En el conjunto monumental de este singular y querido Monasterio de San Salvador de Leyre -de hondo significado histórico y espiritual-, encontramos una portentosa riqueza de elementos arquitectónicos , que la imaginación de los artistas y la técnica de los constructores hicieron posible en distintos siglos y diferentes estilos. Nos ayudan a entender mejor a las sociedades que nos han precedido, sus valores, objetivos, creencias y anhelos.

Como en todas las ocasiones anteriores, además de premiar la excelencia y reflejar el reconocimiento de los navarros hacia los ciudadanos de esta tierra noble y generosa que sobresalgan en las artes, la ciencia y las humanidades, nos congregamos también para recordar y homenajear a los Reyes de Navarra. Es este un acto, por tanto, que nos llena de emoción y orgullo.

La observación sobre la función del arte como medio transmisor de sentimientos y emociones que nos evoca este lugar, resulta pertinente en un momento como éste, en el que acabamos de entregar el principal galardón de la cultura de Navarra al ingeniero Don Javier Manterola Armisén; a la vista de su obra, podemos constatar claramente que la ingeniería y la técnica contribuyen de forma destacada a la cultura y al arte de nuestro tiempo.

La larga y fructífera trayectoria profesional de Javier Manterola le ha permitido trabajar en una plétora de proyectos bien diferentes -edificios, campos de fútbol, infraestructuras o estaciones-. Pero sin duda ha sido en la construcción de puentes, viaductos y pasarelas donde ha dejado su extraordinaria impronta personal, justamente elogiada por todos. No podrá escribirse una completa historia de la cultura en España, y de la aportación a la misma de las últimas generaciones, sin incluir una amplia referencia a la obra de este insigne pamplonés, que utiliza el hormigón, el acero, el espacio y la conjunción de formas rectas y curvas, para expresar una intensa y pragmática pasión humanística.

Desde la antigüedad, la construcción de puentes ha sido objeto de la máxima admiración. Entre los romanos, el llamado "pontifex" -constructor de puentes- era el profesional y artista más considerado y valorado, pues su acción creadora permitía superar obstáculos naturales que, de otra forma, resultaban insalvables.

Y los puentes han adquirido en nuestra cultura un gran peso simbólico, pues entrañan los conceptos de unión, de interrelación entre realidades separadas o desconocidas, y al mismo tiempo simbolizan el avance, el progreso, la superación de las dificultades gracias a la destreza y el ingenio humano.

Cada una de las obras de Javier Manterola es fruto de una intensa y valiosa reflexión, que transciende a su mera función práctica. Así, la exigencia estética, la aportación innovadora o la integración en el paisaje, son cualidades de sus realizaciones que se perciben nítidamente con emoción y admiración.

Su importante actividad docente, su fecunda cooperación con arquitectos de equiparable calidad y prestigio -algunos de ellos igualmente navarros- y su afán divulgador de la técnica y de la cultura, hacen de Javier Manterola un creador fundamental del arte de nuestros días, en España y en el mundo entero.

Por eso, deseo que este reconocimiento profundo y sincero que su tierra navarra le otorga a Javier Manterola, le sirva de estímulo para seguir ejerciendo su relevante actividad creativa y didáctica, diseñando nuevas formas acordes con el espíritu cambiante de nuestra sociedad y abriendo nuevos caminos hacia el futuro. En suma, trazando nuevos puentes que fortalezcan la Paz, la Concordia, el Progreso y la Solidaridad, ideales compartidos por toda la Humanidad.

Reciba, por ello, Javier Manterola nuestra enhorabuena más cordial por la distinción que hoy, tan merecidamente, le hemos entregado. Seguro que sus familiares y amigos comparten su alegría y satisfacción; a ellos también queremos felicitar.

A la felicitación a nuestro galardonado de este año 2005, unimos nuestro saludo lleno de afecto dirigido a todos los asistentes a este acto. Gracias por su compañía y por el cariño con el que nos habéis recibido.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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