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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Togo Gnassingbe Eyadema y al pueblo togolés

Madrid, 23.11.1981

S

eñor Presidente, con particular satisfacción, la Reina y yo os deseamos hoy la bienvenida a España, en esta primera ocasión en que un Jefe de Estado de la República togolesa visita nuestro país.

Cobra así vuestra presencia una especial significación, pues abre la puerta a un futuro de cooperación que redundará en beneficio del bienestar de nuestros respectivos pueblos.

Recibimos en Vuestra Excelencia al constructor del Togo moderno, del Togo laborioso y unido en un gran esfuerzo colectivo de desarrollo económico que, además bajo vuestra experta dirección, está jugando en las relaciones internacionales, especialmente en el ámbito africano, un papel ejemplar de conciliación y pacificación, prestando así un valioso servicio a la causa de la paz mundial.

Se ha dicho de vuestro país, por la riqueza y variedad de sus paisajes, sus gentes y sus costumbres, que constituye un modelo reducido, una síntesis de toda el Africa occidental.

Consciente del potencial que encierra esa fructífera diversidad de vuestro pueblo, que aspira al mismo tiempo a encarnarse en nuevas y ambiciosas metas colectivas, habéis sabido, señor Presidente, respetando los valores positivos de la sociedad tradicional, forjar la unidad de la nación togolesa como premisa indispensable para la eficaz utilización de todas sus energías en un equilibrado proceso de modernización.

Adecuadamente secundado por vuestro gobierno, os ha sido así posible el lanzamiento de sucesivos planes de desarrollo en el marco de la nueva marcha.

Conocemos bien vuestros esfuerzos y logros en sectores claves de la economía, como las obras hidráulicas, el desarrollo rural, la creación de cooperativas y de grandes unidades agro-industriales o en las industrias extractivas y de transformación, todo ello dentro de una franca apertura a la cooperación internacional.

No necesitamos deciros, señor Presidente, que la tecnología española, especialmente capacitada y con considerable experiencia ya en la cooperación para el desarrollo, está a disposición de las necesidades de vuestro país, en el marco de una colaboración recíprocamente beneficiosa.

Otra de las claves de vuestro éxito radica en el enorme progreso de la educación, área en la que, sabia y prudentemente, Togo ha sabido incorporar la riqueza de los saberes ancestrales africanos al dinamismo de las técnicas modernas, conformando así lo que llamáis nueva educación.

Puede la República togolesa enorgullecerse hoy muy justamente de su alta tasa de escolarización, una de las más importantes del continente, y de instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Benín, forjadora de los profesionales, técnicos y dirigentes que deben promover y asegurar el desarrollo y la prosperidad de la nación.

El continente africano, señor Presidente, no puede ignorar estos avances de la República de Togo, logrados gracias a su sólida y fecunda unidad.

Unidad tanto más de destacar cuando la de otros países africanos se ve hoy comprometida por no haber logrado la correcta, aunque difícil, síntesis de la autenticidad africana con la necesaria modernización de las estructuras sociales y del respeto a las peculiaridades propias de los diversos grupos con la concentración del esfuerzo colectivo hacia objetivos unitarios de bienestar y justicia.

También a escala internacional está hoy en peligro el ideal de la unidad africana, antiguo sueño de los fundadores del Africa moderna. Una serie de incomprensiones y choque de intereses desembocan fatalmente en la rivalidad entre hermanos y en conflictos violentos entre Estados vecinos y facilitan la presencia de intereses extra-africanos que tratan de convertir al continente en teatro de su dialéctica.

Tal situación ha traído consigo una desviación de medios humanos, técnicos y financieros, ya de por sí insuficientes hacia estériles escaladas militares.

Esa desviación no hace sino comprometer cada vez más, tanto los esfuerzos de los gobernantes prudentes del continente, como los de la OUA y otros organismos internacionales en la lucha contra la pobreza.

Al mismo tiempo dificulta la eficaz puesta en marcha de iniciativas tan elaboradas y ambiciosas como el Plan de Acción de Lagos de 1980, de la OUA, o tan decisivas para áreas geográficas más concretas como la Conferencia para el Desarrollo de los Países del Africa Austral, celebradas en Zimbabue ese mismo año.

Pero todavía más lentamente es el último resultado de este panorama, es decir, la tragedia humana de cinco millones de refugiados africanos, víctimas de la intolerancia, del racismo, de la insolidaridad.

Por todo ello, señor Presidente, ve España con especial admiración la activa diplomacia de paz que vuestra excelencia despliega con clara visión de la verdadera naturaleza de los problemas e intereses de Africa, donde graves y peligrosos conflictos han sido felizmente reconducidos hacia la negociación y el compromiso e incluso prácticamente superados, gracias en muy grande medida al generoso esfuerzo de Togo.

Y más allá de este aspecto pacificador de vuestra política exterior, debo recordar también, como otra prueba más de vuestro importante papel internacional, las dos grandes convenciones que llevan el nombre de vuestra capital: las llamadas Convenciones de Lomé I y II, que unen a 57 países de Africa, el Caribe y el Pacífico con los Estados miembros de la Comunidad Económica Europea en un gigantesco programa de cooperación económica y social.

España, señor Presidente, sigue de cerca y con profundo interés cuanto acontece en Africa; por obvias razones de vecindad geográfica y por los contactos seculares que nos unen con pueblos africanos, tanto del norte como del sur del Sahara, nada de los africanos puede sernos ajeno o indiferente.

Como bien sabéis, es España una nación europea dotada de unas características específicas: la proximidad de la península y del archipiélago canario al continente africano, los siglos de fecunda convivencia con los pueblos árabes y nuestra fundamental proyección iberoamericana han dotado al pueblo español de una especial sensibilidad para los problemas de esas regiones del globo.

Entendemos que esas características específicas nos dan una particular capacidad, al tiempo que nos exigen mayores responsabilidades.Deseamos que nuestra plena integración en las instituciones europeas occidentales nos permitan contribuir más intensamente, desde ellas, al entendimiento, al diálogo y a la cooperación entre Europa y esos conjuntos de países.

España, consecuentemente, se esfuerza hoy, dentro de sus posibilidades, por aportar su contribución al desarrollo de las naciones africanas, consciente de que la economía planetaria que caracteriza a nuestro tiempo exige un orden internacional más justo y un desarrollo equilibrado y solidario de todos los pueblos.

Tal es el espíritu que inspira el enorme esfuerzo que mi país está llevando a cabo, de acuerdo con el Gobierno de Guinea Ecuatorial, para la reconstrucción nacional de ese devastado país hermano que habla nuestra lengua, reconstrucción que beneficiaría en último término a la estabilidad de la región del golfo de Guinea.

Tal es el espíritu también de los programas de cooperación técnica que España ha empezado recientemente a llevar a cabo con otros países del continente.

Y con la misma voluntad se adhirió España el pasado año al Convenio Mundial de Ayuda Alimentaria e hizo una importante contribución a la Conferencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Africa.

Todo nos invita, por tanto, señor Presidente, al encuentro y a la colaboración.

Y ese es el sentido que queremos ver en vuestra presencia en España.

Que sea el comienzo de un conocimiento recíproco y de una fructífera cooperación en todas las áreas posibles entre España y Togo, para que ambas naciones aúnen sus esfuerzos en beneficio de nuestros respectivos pueblos y al servicio de la paz mundial.

Permitidme ahora desearos, señor Presidente, una feliz y provechosa estancia entre nosotros, al tiempo que alzo mi copa por vuestra felicidad personal, así como por la de los miembros de vuestro Gobierno que os acompañan y por la prosperidad y bienestar del noble pueblo togolés.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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