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Palabras de Su Majestad el Rey al Rey Olav V de Noruega y al pueblo noruego

Noruega(Oslo), 14.04.1982

M

ajestad, en nombre de la Reina y en el mío propio quiero expresaros mi más profundo agradecimiento por vuestra hospitalidad al invitarnos a vuestro hermoso país así como por vuestras afectuosas palabras de bienvenida.

Nos sentimos especialmente honrados, porque este viaje a Noruega constituye, ciertamente, un acontecimiento histórico. Es en efecto, la primera visita oficial entre Jefes de Estado de nuestros países.

Debería en realidad haberse realizado antes, pues son muchos los vínculos de amistad entre nuestros pueblos y muchos los rasgos comunes de nuestros montañosos países. Los lazos que nos unen son múltiples y muy variados. En ambos casos se trata de pueblos de agricultores y pescadores, de navegantes y exploradores y, sobre todo, de pueblos que aman la libertad más que ninguna otra cosa.

Desearía referirme a vuestras amables palabras y a vuestra descripción de los vínculos culturales entre nuestros países. Vienen de muy antiguo y difícilmente podrían tener una imagen más romántica. Una princesa noruega, durmiente en España, es como una lejana promesa de que nuestras relaciones y nuestra profunda amistad, que quizás haya estado como ella, durmiendo durante siglos, puedan ahora despertar y fructíferamente traducirse en una acción bilateral moderna y puesta al día, en una viva amistad redescubierta y en una cooperación real, al servicio de la causa de la paz y de la libertad en este mundo lleno de problemas.

Tal vez sea por las diferencias de clima por lo que en algunas ocasiones se dice que nuestros pueblos son muy diferentes. Yo creo, sin embargo, que es mucho más importante lo que nos une que lo que nos separa.

Así, por ejemplo, las empresas de exploración y descubrimiento llevadas a cabo por España en los siglos xvi y xvii, encuentran un moderno paralelismo en las grandes realizaciones de las exploraciones polares noruegas. Los nombres de esos modernos vikingos, Nansen, Amundsen y Sverdrup, enlazan así con los de nuestros descubridores.

Lo mismo ocurre en el campo de las artes. España, una nación de artistas, que en fechas recientes ha obtenido dos Premios Nobel para su poesía y que ha dado al mundo tantos pintores y músicos, saluda al país cuna de Ibsen, Knut Hamsun y Sigrid Undset, Munch y Vigeland, Grieg y tantos otros. ¿Cómo podría ser de otro modo? La poesía y el arte están en vuestras venas, en vuestros fiordos, en vuestro claro cielo invernal y en el eterno milagro de la primavera noruega.

Y en nuestra historia encontramos actitudes semejantes. Hay algo que en España se admira sobre todo: el coraje para defender la propia independencia. Y son muchos los que todavía recuerdan y tienen presente la tenacidad del pueblo noruego en su resistencia al invasor a lo largo de la historia. También España es una nación amante de la paz pero, al igual que Noruega, hemos dado pruebas de la misma decisión a la hora de defender nuestra libertad y nuestra independencia.

En Noruega encontramos también este gran amor por la libertad y su misma nacionalidad está inseparablemente unida a ella. Permítaseme, con esta ocasión, saludar muy especialmente a las autoridades y miembros del Storting, aquí presentes, y evocar aquellos Storting campesinos del siglo xix que levantaron la bandera de la nación y de la libertad.

Fue, precisamente por la defensa de estos principios por la libertad y la independencia de los países occidentales, por lo que Noruega figuró entre los miembros fundadores de la Alianza Atlántica. Y es exactamente por esas razones por las que España ha expresado su deseo de adherirse a la misma Alianza. Confiamos en que nuestra contribución a la defensa de los ideales que todos nosotros consideramos fundamentales será pronto formalmente reconocida con nuestra incorporación a la OTAN, sin que, como en el caso de Noruega, tampoco se disminuya en nada nuestro compromiso en defensa de la paz.

La salvaguarda de la civilización requiere una participación activa en el marco político en el que sus principios e ideales se plasman en la actualidad. España ha permanecido ausente durante bastante tiempo del esfuerzo común para conservar y desarrollar la identidad europea y ello a pesar de nuestro importante papel histórico en la configuración de la misma. Estamos ahora esforzándonos en volver a situar a España en el lugar que le corresponde en Europa, seguros de que todos quedaremos enriquecidos por una más profunda y significativa interrelación.

Deseamos y esperamos un futuro de auténtica amistad y de colaboración recíproca en el progreso y en la democracia. Y hemos tenido ya pruebas elocuentes de la amistad del Gobierno de Noruega, al que me gustaría saludar aquí con un especial mensaje de agradecimiento.

Comenzamos ilusionados nuestra estancia en Oslo, Majestad, y en el nombre de la Reina y en el mío propio quiero deciros nuevamente muchas gracias por todo.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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