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Palabras de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido al Presidente de El Salvador, Sr. José Napoleón Duarte

Palacio Real de Madrid, 05.11.1985

S

eñor Presidente, en nombre de la Reina y en el mío propio me es muy grato expresaros la satisfacción que sentimos por vuestra presencia en España.

Motivos ajenos, tanto a vuestra voluntad como a la nuestra, han aplazado casi un año este momento. Pero no quiero dejar de resaltar nuestra particular alegría de recibiros hoy, junto con la señora de Duarte, tras el feliz desenlace del drama personal en que os habéis visto inmerso y que ha sido intensamente vivido por el pueblo español, que siente como propio todo el sufrimiento del pueblo hermano de El Salvador.

Han pasado ya ocho años desde que la Reina y yo realizamos una breve pero intensa visita a El Salvador y aún está vivo el afecto con que fuimos recibidos.

Durante esa estancia expresamos nuestra confianza en el futuro próspero del pueblo salvadoreño, cuya reconocida laboriosidad y dinamismo eran, y continúan siendo, la mejor garantía de progreso. Sin embargo, las horas críticas que vive la región centroamericana no han permitido el pleno desarrollo de ese impulso creador que necesita para fructificar un clima de concordia y de paz.

Señor Presidente, es precisamente en los momentos de crisis cuando los principios en que se asientan las relaciones entre los pueblos y entre ellos especialmente los de independencia, soberanía nacional, no injerencia y renuncia al uso de la fuerza, cobran todo su sentido y se hace imperioso poner los medios para asegurar su plena vigencia.

España sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en esa querida región desde la convicción profunda de que las soluciones estables y duraderas a los problemas planteados sólo pueden obtenerse por la vía pacífica de la negociación.

En esa línea, España ha apoyado sin reservas la encomiable tarea que durante los dos últimos años viene realizando el Grupo de Contadora, para crear un marco de cooperación regional que permita el asentamiento de una paz estable en centroamérica, propiciando la conclusión de un acuerdo global que surja de los propios países de la región.

El Salvador tiene en ese proceso un papel de suma importancia y bajo su presidencia ha dado muestra de su compromiso con la causa de la paz y la reconciliación, tanto en el marco regional como iniciando en el interior una vía de diálogo para la superación del doloroso enfrentamiento que divide al pueblo salvadoreño.

En este compromiso, vuestra excelencia sabe que cuenta con el apoyo de España y que siempre nos encontraréis a vuestro lado para defender la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza, el diálogo frente a la intolerancia, la reconciliación frente a la confrontación; pues, en último término, la voluntad de compromiso es la esencia de la convivencia democrática.

Pero la consolidación de esa convivencia en democracia requiere, además, la existencia de unas estructuras económicas que posibiliten el desarrollo y hagan realidad el ideal de justicia social que los pueblos reclaman.

A partir de esta premisa es obligado concluir que la crisis económica que afecta a El Salvador y a los restantes países de la región, cuyos efectos se ven además agravados por la desproporcionada asignación de recursos a actividades no productivas, no constituyen un factor neutral.

Antes al contrario, desempeña un papel desestabilizador que exige para su control la adopción de medidas que a menudo rebasan las posibilidades de acción de los Estados que sufren su impacto.

Es preciso, por tanto, buscar soluciones en el plano internacional explorando nuevas formas de cooperación para evitar que la persistencia de los problemas estructurales imponga desproporcionadas servidumbres económicas y políticas a los países centroamericanos.

España está comprometida en la búsqueda de esas nuevas vías de cooperación. Por ello, consideramos que la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores -continuación de la Conferencia de San José-, que se celebrará en Luxemburgo a partir del próximo lunes, constituye un claro exponente de la existencia de un nuevo clima de acercamiento entre Europa y Centroamérica y ofrece un prometedor futuro para contribuir a la solución de esos problemas estructurales.

No quiero dejar de resaltar que esa reunión es, además, el reflejo evidente de que la incorporación de España a las Comunidades Europeas en lugar de separarnos nos acerca y da una nueva dimensión enriquecedora a nuestras relaciones.

Señor Presidente, La Reina y yo deseamos a Vuestra Excelencia y a la señora de Duarte una grata estancia en España. Al expresar este deseo, levanto mi copa por vuestra ventura personal, y por ese futuro de concordia, paz y progreso que todos deseamos para el querido pueblo salvadoreño.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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