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Palabras de Su Majestad el Rey al Rey de Nepal Birendra Bir Bikram Shah Deva y al pueblo nepalí

Madrid, 19.09.1983

M

ajestad, en este primer día de vuestra estancia en España, me es muy grato expresaros la gran satisfacción que sentimos, la Reina y yo, en unión del pueblo español, el Gobierno de la nación y todos los aquí reunidos, por la presencia de Vuestras Majestades y de la digna delegación que os acompaña en nuestra tierra.

Tengo el honor de daros la más cordial bienvenida, en la seguridad de que la visita de Vuestras Majestades contribuirá decisivamente a estrechar lazos de amistad entre nuestros pueblos y a hacer más fructífero y profundo el entendimiento y la cooperación entre nuestros gobiernos.

España y Nepal, aunque lejanos en el espacio, parecen sentirse atraídos instintivamente, quizás por tratarse de dos naciones con raíces culturales y étnicas que se pierden en la profundidad de los tiempos, pero que dejaron ideas y costumbres fuertemente arraigadas en sus pueblos.

No son pocos los españoles que visitan Nepal, atraídos por un país que evoca en ellos la majestuosa orografía del techo del mundo y la belleza incomparable de sus valles y ríos. Un país que constituye una fascinante encrucijada de culturas, razas y creencias, y que atesora en sus viejas ciudadelas de Kathmandú, Patán y Bhaktapur, así como en muchas otras más, obras cimeras del arte universal, surgidas del fluir inagotable de la fertilísima imaginación oriental.

Al mismo tiempo, en la soledad de sus monasterios y de sus montañas, monjes, filósofos y pensadores, que figuran entre los más profundos que conoce la humanidad, formularon construcciones religiosas y filosóficas, cuya piedra angular es la persona individual, y en las que la paz consigo mismo y con los demás constituye el significado último de la vida.

Hace dos mil quinientos años, Gautama Budha, nacido en vuestro país, en Lumbini, predicó la compasión, la tolerancia y la paz. Unos principios que adquieren hoy especial relevancia en el mundo que vive angustiado bajo la amenaza de los terribles medios de destrucción que el hombre se ha dado.

Como proyección lógica de esta filosofía de no violencia y de tolerancia, Nepal ha hecho de la idea de la paz el principio rector de su política exterior.

España comprende y estima los motivos que han llevado a Nepal a proclamarse «zona de paz», y a buscar el apoyo internacional para este proyecto.

Mi país ha estado siempre a favor de las iniciativas de paz y más aún si comportan un ahorro decisivo de medios financieros que pueden dedicarse a la tarea primordial del desarrollo.

«Nepal zona de paz» puede convertirse así, con la aceptación por los países de su entorno regional, en un valioso elemento de estabilidad y equilibrio político en el campo de las relaciones internacionales.

España, que, aunque es un país occidental por su historia, geografía y cultura, tiene vínculos fraternales y relaciones estrechas con todos los países del mundo, afirma con decisión el principio de solidaridad y de cooperación internacional y considera inaplazable una política global en las relaciones económicas internacionales, que permita a todos los pueblos gozar de un adecuado bienestar social, tener asegurado el acceso generalizado y libre a la educación y garantizada la salud pública.

Por eso, el Gobierno español comparte la exigencia, amplia y repetidamente proclamada por los países en vías de desarrollo, de un nuevo orden económico internacional y del establecimiento urgente del diálogo entre los países industrializados y los menos avanzados, que pueda instrumentarlo.

Solamente si las relaciones entre los pueblos están asentadas sobre los principios de la justicia social y de la solidaridad, será posible construir la paz. Al mismo tiempo, parece hoy un hecho innegable la interrelación que existe entre la recuperación económica de los países industrializados y el desarrollo del Tercer Mundo. Un hecho que hace coincidir el deber moral con los intereses generales de tal forma que, sin esta cooperación solidaria, la prosperidad del mundo occidental y la paz de la comunidad internacional no descansarán sobre bases sólidas.

En la Conferencia Cumbre de los Países No Alineados, celebrada este año en Nueva Delhi, Vuestra Majestad dijo en su discurso: «Nuestra tarea debe ser construir un mundo de paz, tolerancia y cooperación, en que aquéllos que se ven menoscabados por una geografía sin acceso al mar o por una economía menos adelantada, puedan experimentar también una sensación de solidaridad en los esfuerzos globales por el desarrollo del hombre.»

Permitidme que os exprese, Majestad, con ocasión de vuestra visita a España, el deseo ferviente de todos los españoles y el mío propio, de que este mundo solidario sea pronto una feliz realidad.

Excelencias, señoras y señores, les invito a que levantemos nuestras copas para brindar por la prosperidad y felicidad del Reino del Nepal, por la amistad entre nuestros pueblos y por la salud y la ventura personal de Sus Majestades los Reyes de Nepal.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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