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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida en honor de Sus Majestades los Reyes Hussein y Noor de Jordania

Palacio Real de Madrid, 26.03.1985

S

eñor, tanto a la Reina como a mí nos es particularmente grato daros la bienvenida a Vuestra Majestad y a la Reina Noor, a vuestra llegada a España, país que conocéis bien y que siempre se siente honrado con vuestra presencia.

Nunca podremos olvidar la hospitalidad y el afecto con que fuimos recibidos durante la visita que realizamos al reino de Jordania en 1977.

Pudimos entonces comprobar el gran avance que ha conocido vuestro país en las últimas décadas, debido en gran parte al decidido impulso de Vuestra Majestad, animado por una constante preocupación por el logro de mayores cotas de desarrollo económico y bienestar social, que os han hecho conducir a Jordania por el camino de la modernización y del progreso, sin quebrar por ello los valores tradicionales propios de vuestro pueblo.

El período de nuestra historia, que ha venido en denominarse la España musulmana, permanece aún como un recuerdo lleno de beneficios para ambas culturas.

Si para el pueblo árabe, Al-Andalus evoca un momento de plenitud de su civilización, el pueblo español se siente digno heredero de aquella convivencia de ocho siglos que tanto influjo habría de tener en la cultura europea posterior.

Pero las relaciones hispano-jordanas no se nutren sólo de evocaciones de un pasado común.

En el desierto jordano puede hoy verse la figura del Rey don Rodrigo, último monarca visigodo de España. Y ello es posible gracias a los trabajos de un grupo de expertos españoles que han restaurado los magníficos frescos del palacete de Amra, ejemplo alentador de la cooperación entre nuestros gobiernos.

De la misma forma, España ha acogido con vivo interés la idea propuesta por el Parlamento Europeo de crear una universidad euro-árabe y con este fin ha ofrecido las necesarias facilidades para instalarla en nuestro territorio, reviviendo así la tradición histórica de España como punto de encuentro entre la cultura árabe y la europea.

Mi país ha tomado una decisión firme en favor de su integración en los organismos del grupo de naciones europeas y occidentales.

Aunque el camino no es siempre fácil ni faltan obstáculos que produzcan desánimo, hemos hecho plenamente nuestros las ideas y valores que estas naciones representan.

A ellas nos sentimos íntimamente vinculados por motivos de todo orden.

Igualmente, España, por razones históricas, lingüísticas y culturales, dirige también a Iberoamérica su atención prioritaria. La comunidad iberoamericana de naciones, con la vista puesta ya en la conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América, está conociendo renovados y decididos impulsos que habrán sin duda de fructificar de forma beneficiosa para toda la comunidad internacional.

Todo ello, en modo alguno ha de comportar un olvido de otro postulado importante de nuestra política exterior. España valora y aprecia las relaciones de buena amistad y cooperación que mantiene con el mundo árabe y es su intención seguir apoyando sus reivindicaciones en Oriente Medio.

Señor, vuestra prudencia y sabiduría política y el cariño y fidelidad que os profesa vuestro pueblo hacen que seáis un estadista que se han granjeado el aprecio y la admiración de todos los dirigentes.

Pocos conocen mejor que Vuestra Majestad la evolución y todos los elementos que confluyen en la cuestión palestina.

Mi país ha venido defendiendo reiteradamente la necesidad de que se logre una paz justa y duradera para el doloroso conflicto de Oriente Medio.En todos los foros internacionales España ha defendido los derechos y justas aspiraciones del pueblo palestino, entre ellos el de decidir sus propios destinos mediante la autodeterminación.

El Gobierno español ve con simpatía cuantas iniciativas se proponen para lograr la anhelada paz en aquella zona y en este sentido expresó su aprobación al plan de Fez y actualmente sigue con el mayor interés y apoya los meritorios esfuerzos que está realizando Vuestra Majestad para impulsar una fórmula de acción común jordano-palestina.

Desde nuestra posición de amistad profunda con la nación árabe, deseamos ardientemente que todas las partes implicadas aúnen su voluntad de forma que se puedan sentar las bases para una solución pacífica, justa y duradera para todos los problemas de la región que permita a sus pueblos respectivos una existencia próspera y en paz.

También lamentamos la continuación del conflicto entre Irán e Irak. Ambos países son amigos de España. Junto con un llamamiento para que por vías pacíficas se ponga fin a esta guerra de tan trágicas consecuencias, el Gobierno español manifiesta su disposición a cooperar, si para ello es requerido, en la búsqueda de una fórmula que permita la reanudación de la convivencia pacífica entre ambos países.

Asimismo, abrigamos la esperanza de que el Líbano alcance la concordia interior que tanto precisa, y recobre plenamente su integridad territorial y su soberanía.

Señor, el pueblo español, que conoce y quiere sinceramente al pueblo jordano, se siente partícipe de sus inquietudes, de sus deseos de paz y de progreso.

Deseamos cooperar con Jordania, en beneficio mutuo, en el proceso de desarrollo económico que estáis acometiendo. La experiencia española en campos como el turismo o la agricultura, a veces en condiciones muy similares a las de vuestro país, pueden ser algunos ejemplos de las posibilidades de cooperación bilateral.

Además, España es hoy un país con tecnología propia en muchos sectores económicos. Las empresas españolas han sabido labrarse una sólida reputación internacional y en este sentido debemos esforzarnos por incrementar las relaciones económicas entre nuestros dos países.

Sabemos de la importancia que el pueblo jordano concede a la educación de sus hijos, empeño que ha llevado a un claro reconocimiento público de su gran preparación profesional.

España se enorgullece de que muchos hayan elegido nuestras universidades para su formación.

Junto con los conocimientos adquiridos, llevan de regreso a Jordania la semilla de un mejor entendimiento entre los dos pueblos.

Por todo ello, permitidme que levante mi copa por la amistad y cooperación entre nuestras dos naciones, por la prosperidad del pueblo jordano y por la ventura personal de Vuestras Majestades.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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