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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Costa Rica Rafael Ángel Calderón y al pueblo costarricense

San José de Costa Rica, 17.04.1991

S

eñor Presidente, la Reina y yo agradecemos muy sinceramente vuestra invitación, que nos ha permitido visitar de nuevo, después de casi catorce años, esta admirada y querida República de Costa Rica.

Queremos también agradecer al gobierno y al pueblo de Costa Rica, y muy particularmente a vuestros jóvenes escolares, la cariñosa acogida que nos dispensaron ayer a nuestra llegada.Señor Presidente, los años transcurridos desde nuestra última visita a San José han sido especialmente intensos para el mundo en general y también para las naciones iberoamericanas.

Una nueva atmósfera en la cooperación económica internacional, el silencio paulatino de las armas, la desaparición progresiva de la opresión política, el avance del diálogo y la distensión y, en suma, la apertura de horizontes democráticos en casi todas las latitudes, son señales inequívocas que alimentan nuestra esperanza en el camino hacia un mundo mejor.

Sin embargo, la convivencia pacífica, el respeto al derecho internacional, la democracia de la vida internacional no son todavía, como tristemente acabamos de comprobar en lejanos escenarios valores gratuitos y que podamos dar por supuestos; muy al contrario, todos los pueblos que creemos en ellos, y por ellos regimos nuestra conducta, estamos obligados a una alerta permanente y a su defensa activa en toda ocasión y lugar.

Señor Presidente, Costa Rica, vuestra nación, apoyada en la madurez cívica de su pueblo y en sus ejemplares y antiguas instituciones, ha sido y continúa siendo protagonista en esa misión de vigilancia y promoción por la paz y la democracia.

España creyó siempre, como Costa Rica, en soluciones para la crisis centroamericana, basadas en la negociación de ámbito regional. Por eso, dio primero su respaldo al proceso de Contadora y luego su apoyo activo al procedimiento de Esquipulas, apoyo no sólo diplomático sino materializado también en su participación destacada en la misión del Grupo de Observadores de las Naciones Unidas en Centroamérica, en la ayuda técnica prestada al proceso electoral nicaragüense y en la intensificación de su cooperación para el desarrollo de los países de la región.

España, tanto desde su propia perspectiva nacional como en el marco de la cooperación política europea sigue interesándose vivamente por la positiva evolución del área centroamericana, constatando con gran satisfacción que algunos de los principales hitos de esa evolución van ligados a entrañables nombres costarricenses como Alajuela, San Isidro de Coronado y Puntarenas. Admiramos también el generoso y activo papel que sigue desempeñando Costa Rica como lugar de encuentro para negociaciones que afectan a otros países hermanos y para los decisivos trabajos de la Comisión Centroamericana de Seguridad.

Es también Costa Rica país pionero en las relaciones de Centroamérica con la Comunidad Europea, como nos lo recuerdan los siete encuentros de cancilleres, celebrados ya bajo el nombre de San José.

Precisamente, España se muestra legítimamente satisfecha de recordar, como uno de los principales logros del período en que ejerció la presidencia comunitaria, la aprobación del proyecto de reactivación del comercio intrarregional y el sistema de pagos centroamericanos, hoy ya en marcha para beneficio de la integración y el desarrollo de la región.

Señor Presidente, puedo aseguraros que en la actual coyuntura del continente europeo, tan cargada de significación histórica y tan prometedora para el avance de la democracia y el bienestar de sus pueblos, mi país no descuidará en lo más mínimo esa otra dimensión, constitutiva de su propia identidad, que es su relación privilegiada con los pueblos iberoamericanos.

Iberoamérica deberá hacer un análisis positivo de la nueva configuración de la escena internacional y participar decididamente en las muchas oportunidades que se abrirán de cooperación con esos espacios más amplios de alta capacidad de producción y consumo.

Quiero también señalar, señor Presidente, que España ha sido muy sensible a vuestras iniciativas en el ámbito de la protección del medio ambiente, presentadas el mismo día de vuestra toma de posesión, incorporadas a la política exterior de Costa Rica como objetivo de un nuevo orden ecológico de cooperación internacional y desarrolladas en la proclama presidencial de diciembre pasado.

Mi país que ha dado rango constitucional al derecho a disfrutar del medio ambiente y al deber de conservarlo, dará todo su apoyo a los planteamientos y las propuestas de Costa Rica, tanto en un marco de colaboración bilateral como en la perspectiva, ya próxima, de la Cumbre de Brasil de 1992, con el objetivo de encontrar el difícil pero obligado equilibrio entre ecología y necesidades del desarrollo económico y social.

Señor Presidente, creo que españoles y costarricenses podemos contemplar con optimismo el creciente desarrollo de nuestras relaciones bilaterales en los últimos años.

La cooperación para el desarrollo, convenida y ejecutada conjuntamente por nuestras respectivas instituciones, ha cubierto sectores prioritarios tan variados como la educación y la sanidad, la agricultura y los entes municipales, el cooperativismo y la formación profesional e incluso la televisión y la radiodifusión, incorporando además instrumentos nuevos como el Fondo de Ayuda al Equipamiento.

Por su importancia humanitaria, quiero recordar nuestra participación, en colaboración con el organismo especializado en las Naciones Unidas, en los programas de reasentamiento de grupos de refugiados en el norte del país.

En el terreno económico, no sin señalar que nuestros intercambios comerciales pueden alcanzar sin duda cotas más elevadas, han proliferado los contactos entre nuestros empresarios y comienzan a llegar a Costa Rica importantes inversiones de capital español, en especial en el sector turístico.

España será el año próximo sede de grandes manifestaciones de ámbito mundial. Barcelona acogerá la Olimpiada, Sevilla la Exposición Universal y Madrid será Capital Cultural de Europa.

Pero sobre todo, 1992 será para nosotros, españoles y costarricenses, y con nosotros para todos los pueblos de esta gran comunidad de naciones, una gran cita histórica, una ocasión única para reflexionar juntos sobre lo mucho de positivo de este largo período que se inició en 1492, y sobre nuestras comunes señas de identidad.

Deseamos que 1992 sea, pues, punto de reencuentro y de partida para construir juntos sobre las bases de la libertad y la justicia, un futuro de bienestar para nuestros pueblos en el marco de una nueva concepción de nuestras relaciones. A ello dedicaremos, señor Presidente, las próximas cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno que nos reunirán este año en México y en Madrid en 1992.

Señor Presidente, con nuestro agradecimiento emocionado, con la esperanza de un futuro prometedor para nuestros pueblos y desde nuestro sentimiento renovado de afecto y de amistad, levanto mi copa por vuestra ventura personal, por la de la señora de Calderón y por la felicidad y prosperidad de la querida nación costarricense.

Muchas gracias.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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