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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Zimbabwe Robert Mugabe y al pueblo zimbabues

Madrid, 06.06.1988

S

eñor Presidente, hace ahora año y medio que la Reina y yo tuvimos el placer de visitar oficialmente vuestro bello país. España quiere, en esta ocasión, corresponder a aquella invitación, ofreciéndoos su más cálida y amistosa bienvenida.

Los pocos meses transcurridos desde nuestro grato encuentro en Harare han presenciado cambios sustanciales para Zimbabwe. Hemos seguido con todo interés las importantes enmiendas constitucionales y su acceso a la presidencia del país, así como los avances realizados para superar mediante el diálogo las diferencias políticas, todo ello respaldado por una generosa amnistía.

Asimismo, nos felicitamos de que esta estimulante evolución en el ámbito político se vea acompañada de favorables expectativas económicas que propiciarán, sin duda, la armónica relación entre los ciudadanos de Zimbabwe.

Una vez más, señor Presidente, Zimbabwe se presenta al mundo como un ejemplo de convivencia y como un desafío frente a quienes siguen empeñados en mantener la vigencia de unos principios políticos contrarios a las más elementales normas de humanidad.

Con demasiada frecuencia nos llegan noticias de los reiterados actos de desestabilización que tratan de poner en entredicho la paz e independencia de los países que comparten con Zimbabwe una arriesgada situación geográfica. Nos llena de pesar comprobar los sacrificios, en vidas y en economías, que el anacrónico e inhumano sistema del apartheid impone a todo el Africa austral.

Por ello, ésta es una buena ocasión para dejar constancia, una vez más, del rechazo de España a la política de segregación racial y para insistir en la urgencia de una solidaridad internacional que permita la creación de un área de libertad y prosperidad en la región.

Es también momento para recordar la disposición y voluntad de mi país por asistir, en la medida de sus posibilidades, a las naciones más directamente afectadas y defender y apoyar su causa en los foros políticos y económicos en que participa.

Señor Presidente, llega vuestra excelencia a España inmediatamente después de haberle correspondido una señalada intervención en la sesión especial de las Naciones Unidas sobre el desarme. En vuestras realistas y equilibradas palabras pudimos confirmar vuestra visión constructiva de los problemas internacionales que han convertido a Zimbabwe en un respetado portavoz de los países africanos.

Saludamos, por ello, la labor fecunda realizada por vuestra excelencia al frente del Movimiento de los Países No Alineados, por cuanto ello ha permitido acrecentar el prestigio de Zimbabwe y la posición internacional de dicho Movimiento en un mundo que, hoy más que nunca, precisa de voces que apelen a la convivencia y a la distensión.

Por su parte, España, desde su pertenencia a la Comunidad Europea y al Consejo de Europa, se esfuerza por sensibilizar a la opinión pública, a los responsables políticos y a los diferentes grupos sociales, sobre los problemas del desarrollo, como lo demuestra la Campaña Pública Europea sobre la Interdependencia y la Solidaridad Norte-Sur que acaba de culminar con el Llamamiento a la Acción adoptado en la Conferencia de Madrid.

Señor Presidente, el mayor compromiso de la política exterior española con los Estados de la línea del frente viene motivado por la creciente sensibilidad existente en nuestra sociedad hacia las grandes cuestiones que hoy en día se debaten en esa región de Africa.

Por esta razón, España prepara con cuidado su presidencia de la Comunidad Europea en el primer semestre de 1989, persuadida de poder contribuir a afianzar las acciones ya emprendidas en favor de aquellos países africanos que, como Zimbabwe, comparten idénticos problemas y se enfrentan a similares retos.

Asimismo, la negociación de la próxima Convención entre las Comunidades Europeas y los países de Africa, Caribe y el Pacífico, una de cuyas fases tendrá lugar durante la presidencia española, constituye una ocasión importante para impulsar el mecanismo comunitario de cooperación al desarrollo con aquellos países, entre los que se encuentra Zimbabwe.

Señor Presidente, en ese marco de cooperación, me permito augurar un futuro prometedor para nuestras relaciones bilaterales. Desde octubre de 1985, en que vuestra excelencia hizo escala por primera vez en Madrid, han sido numerosas las visitas y los contactos entre las autoridades de nuestros respectivos países, confirmándose así las excelentes expectativas de unas relaciones que España desea estimular.

El incremento de los flujos comerciales y una incipiente pero prometedora cooperación bilateral son, sin duda, elementos que permiten vislumbrar un interesante porvenir que Zimbabwe y España deben saber aprovechar en beneficio mutuo.

Quiero terminar reiterándole, señor Presidente, la profunda satisfacción que sentimos la Reina y yo por tenerle esta noche con nosotros, dándonos ocasión para hacer llegar al pueblo y Gobierno de Zimbabwe el aprecio y afecto de los españoles.

Estos son los sentimientos que me hacen pedir a todos nuestros comensales que se unan a la Reina y a mí en un brindis por la salud y prosperidad del pueblo de Zimbabwe, y por la ventura personal del presidente de la República y la señora de Mugabe, que hoy nos honra con su presencia.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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