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Palabras de Su Majestad el Rey a la Comunidad Académica al entregar el Premio Cervantes a María Zambrano

Alcalá de Henares, 24.04.1989

U

n año más el nombre de Miguel de Cervantes, nuestro escritor más insigne, resuena en este paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para reunir a cuantos aquí se han congregado. Un año más, el nombre de Miguel de Cervantes preside este acto de entrega del Premio que une dos mundos con comunidad de lengua y de aspiraciones.

Por primera vez desde su creación hace trece años, el máximo galardón literario en lengua española se ha abierto a la filosofía, y se le ha otorgado a una singular pensadora de nuestras letras en este siglo: María Zambrano.

Una entrañable María Zambrano, filósofa atípica que ha seguido un camino que conduce directamente a las ideas, a la esencia del ser y del devenir, que ha acometido el análisis de la razón, que ha interpretado la historia observando la sucesión de los hechos a través del tiempo, y que ha arrojado nueva luz sobre los grandes griegos y los sistemas filosóficos.

Hay, en sus libros una administración de las ideas lúcidas muy compleja, que se expande por múltiples vías, por sutiles encrucijadas, por matices que van conformando un sólido sistema, rodea con sus palabras un pensamiento que está al borde mismo de las cosas y de la medida del hombre, elevándolo en su dignidad.Como han convenido los estudiosos que se han acercado a una obra tan única, su hermetismo, muchas veces, es un grado especial de la claridad. Busca en el nacimiento de las ideas, no una abstracción que aísla, sino una nutrición para el ser humano, para su enriquecimiento. Dirigir las ideas a los hombres es una alta meta para una reflexión tan densa.

Como escritora, es general el reconocimiento de que María Zambrano posee una excepcional intuición lírica, y en ese sentido, ha trasladado a su estilo rico la cualidad del sueño, mágica y reveladora. Pero también aparece en su escritura la belleza. Y no es extraño que María Zambrano haya estado ligada siempre a la poesía y a la pintura, como dos artes que, en muchas de sus páginas, se unen a la filosofía creando un único género, difícil de clasificar, del que sólo ella parece poseer la clave.

Tampoco es extraño, en este maridaje entre pensamiento y poesía que inunda casi todos sus libros, que una parte sustancial de su obra esté atravesada por la memoria. La memoria, el recuerdo, la presencia del pasado son condimentos poéticos por excelencia, y una sensibilidad lírica tan perceptiva como la de María Zambrano no se ha sustraído al poder de la evocación.

No es posible separar de sus recuerdos una idea de drama colectivo que la ha acompañado en el exilio. Se convierte, así, su memoria en un tema más de su reflexión, un tema que tiene el nombre de España. No en balde uno de sus libros mejores lleva el emblemático título de Los intelectuales en el drama de España. Y esta memoria de María Zambrano, que aspira a la libertad, se torna filosofía política en «persona y democracia», en donde la tolerancia parece como el valor más alto de la madurez de un pueblo.

Pero ahora ha pasado el tiempo, y como ha escrito la propia María Zambrano, «en la vida humana lo decisivo es el tiempo». En todos estos años la resonancia de la obra de María Zambrano ha ido creciendo y ha fecundado otras obras, ha dejado huella en otros escritores, generaciones nuevas de poetas que han reconocido su deuda con ella, de artistas e intelectuales que se han sentido arropados por los textos de tan magnífica pensadora.

María Zambrano ha escrito contra la necedad, contra el anquilosamiento de la mayor de las tiranías que es el horizonte estrecho, las ideas que no crecen. Con su obra ha ensanchado las mentes y ha aportado a nuestra literatura la riqueza de una lucidez y de una sabiduría que es ya un hito en la filosofía española.

Así lo reconocen quienes aquí y ahora sienten su presencia en esa cátedra vacía y agradecen su honda obra de pensamiento creador. Así lo reconocemos la Reina y yo al hacer entrega del Premio Miguel de Cervantes destinado a María Zambrano por su construcción de un edificio de ideas que iluminan y señalan la libertad del hombre.

Se levanta la sesión.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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