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Palabras de Su Majestad el Rey en la conmemoración de del DCC aniversario del Colegio de Abogados de Barcelona

Barcelona, 21.12.1995

E

s para mí un motivo de especial satisfacción presidir en esta Ilustre Casa el acto de clausura del Séptimo Centenario del Colegio de Abogados de Barcelona, cuyos miembros siguen fieles a la tradición jurídica que ha caracterizado siempre a esta tierra y tuvo en el siglo XIII un desarrollo, tanto en el ámbito social y político como en el del derecho marítimo y mercantil.

Las Ordinacions de mi antecesor el Rey Jaime II en 1295, reflejan este espíritu, del que es figura y ejemplo destacado vuestro patrono San Raimundo de Penyafort.

Quiero que mis primeras palabras sean de felicitación a esta Corporación por su larga y fecunda trayectoria al servicio de la misión, siempre necesaria y en ocasiones nada fácil, de articular conforme a derecho el complejo entramado de la vida real.

La voluntad de vivir en concordia, y el recto criterio acerca de las soluciones más adecuadas y eficaces son los caminos que han guiado vuestro quehacer individual y corporativo, y que merecen ser destacados como valores permanentes de la función de todo buen abogado.

La abogacía española se encuentra hoy reunida con vosotros para celebrar vuestro Centenario a través de su máximo órgano de gobierno y representación, con el espíritu de unidad que siempre la ha caracterizado.

Deseo, con este motivo, destacar la importancia del papel que corresponde a vuestra profesión en la consolidación del Estado de derecho y el imperio de la ley que establece nuestra Constitución.

Con la madurez e independencia de que habéis dado pruebas abundantes, mantenéis vivo el compromiso con la sociedad a cuyo servicio estáis y a cuyo desarrollo, no sólo jurídico sino también económico y cultural, con tanto acierto contribuís.

Quiero, por tanto, agradeceros muy especialmente la honrosa distinción que hoy me otorgáis, y que recibo y conservaré con el afecto que merece, por ser vuestra, y como muestra y recuerdo constante del compromiso de servicio a España y a todos los españoles que me he fijado como el objetivo fundamental de mi reinado.

Permitidme, finalmente, subrayar el valor y significado de la Fundación que acabáis de constituir y de sus nobles y generosos cometidos.

Tanto la ayuda a la reinserción social de quienes se encuentran privados de libertad, como el estudio del derecho y la divulgación de la cultura jurídica, son una apuesta por la dignidad de la persona humana y su realización a través de la convivencia en libertad.

Ambas expresan de un modo convincente el compromiso social, del que nadie que lo desee debe ser excluido, a través de unas reglas de convivencia que, hoy como siempre, dan fe de las convicciones que han de presidir la construcción del presente y sentar las bases del futuro.

Muy sinceramente os deseo que estos propósitos vuestros den a partir de ahora los frutos que os habéis marcado al formularlos, y que serán, sin duda, beneficiosos para todos.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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