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Palabras de Su Majestad el Rey al Cuerpo Diplomático Iberoamericano y a los miembros del Patronato del Instituto Cervantes en el Día de la Hispanidad

Segovia(Riofrío), 11.10.1995

S

iento una especial satisfacción cuando cada año nos reunimos con vosotros en torno al día en que anualmente nuestra gran familia de pueblos conmemora su primer encuentro.

Por eso estas horas tienen el calor y la cordialidad de una reunión familiar, en la cual, como dijo Unamuno, el idioma que nos hermana es la sangre que vivifica nuestro espíritu.

En este año de 1995 nos encontramos en un empeño que esperamos que deje huellas de logros positivos en nuestro común devenir histórico.

Dentro de pocos días, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Iberoamericana nos reuniremos en nuestra V Cumbre, que tendrá lugar en la hermosa ciudad austral argentina de San Carlos de Bariloche.

Las jornadas de trabajo de este año van a estar dedicadas primordialmente al tema que hemos considerado como la clave del arco en el que se han de basar la paz, el progreso y el bienestar de nuestros pueblos: se trata, como ya sabéis, de la educación y de su papel como impulsora del desarrollo económico y social.

Pasaremos, asimismo, revista a los varios e importantes programas de cooperación puestos en marcha por anteriores cumbres, presentaremos el nuevo Código Iberoamericano de Seguridad Social, y también un proyecto de convenio para sistematizar y facilitar la cooperación iberoamericana.

Simultáneamente, durante este segundo semestre, a España le corresponde presidir la Unión Europea.

Ambos acontecimientos, junto a su profunda riqueza de contenido y operatividad, gozan de un alto significado simbólico.

Si nuestra vocación europea viene dada por su historia, su geografía y la voluntad de su pueblo, España es también totalmente fiel a la vinculación profundísima que tenemos con los pueblos iberoamericanos.

Por vuestra especial dedicación al servicio exterior de vuestros respectivos países habéis podido constatar cómo, desde el ingreso de España y de Portugal en la Comunidad Europea, se ha producido un amplio y constante progreso e intensificación de las relaciones entre la Unión Europea e Iberoamérica.

Queremos que durante estos seis meses de presidencia española progresen tanto la consolidación e institucionalización del diálogo político como la cooperación económica y comercial, y en esa dirección se encuentra ya trabajando el Gobierno español, en contacto con sus socios comunitarios.

Todos estos propósitos, y los decididos esfuerzos de nuestros pueblos, son prueba de la esperanza que a todos nos anima hacia el futuro, y que consideramos bien fundada, porque está basada en la solidaridad establecida dentro del espacio político abierto por las sucesivas Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno, celebradas hasta ahora.

En todas ellas hemos reafirmado nuestra opción por la democracia, nuestro compromiso con las libertades fundamentales y el respeto de los derechos humanos que son, junto a los valores compartidos de historia y de cultura, los cimientos de nuestra Comunidad Iberoamericana.

Con estos sentimientos, quiero pediros trasladéis a los Jefes de Estado y a los gobiernos que tan dignamente representáis, y a vuestros pueblos, mis mejores deseos de paz y bienestar, que también os expreso a vosotros personalmente.

Itzuli Hitzaldiak atalera
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